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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 19 de abril de 2016

Luis Enrique, el botones Sacarino de Messi / por Juan Manuel Rodríguez

Luis Enrique, durante el partido ante el Valencia. REUTERS


"... a Luis Enrique le tocó la lotería con la llamada de Bartomeu y definitivamente no es entrenador para un equipo tan grande; nadie como él para pilotar en las rectas pero cuando vienen curvas siempre acaba derrapando..."

 Luis Enrique, el botones Sacarino de Messi 

El chistecito fácil de Luis Enrique jugando con el apellido (Malo) de un periodista que se limitó a hacer una respetuosísima (y pertinente) pregunta sobre el estado físico del Barça es sólo la punta de un inmenso iceberg de inseguridad e inexperiencia a partes iguales. Esta caída libre del líder de la Liga, eliminado en cuartos de final de la Champions cuando el hombre del tiempo culé no hacía otra cosa que vaticinarnos a todos el triplete, constata un hecho, enmascarado hasta ahora por las victorias de los jugadores: a Luis Enrique le tocó la lotería con la llamada de Bartomeu y definitivamente no es entrenador para un equipo tan grande; nadie como él para pilotar en las rectas pero cuando vienen curvas siempre acaba derrapando. Eso sí, no puede negársele a Luis Enrique que es tan desagradable en la victoria como en la derrota.

En el periplo del asturiano en ese banquillo hay, como todo el mundo sabe, un "antes" y un "después" de la primera crisis ante la Real Sociedad; hasta aquel partido, Luis Enrique fue él mismo, tomó sus propias decisiones y luchó por ser el líder prometido en rueda de prensa: "El líder de mis equipos soy yo"; después de aquel partido, Luis Enrique se ha dedicado a ser el botones Sacarino de Messi, a quien, como hace todo el mundo en este Barça, entregó sin rechistar las llaves del vestuario. Al Tata Martino, que estuvo un año y se fue sin ganar nada, hay que reconocerle que trató en vano de cambiar el statu quo existente y, cuando se dio cuenta de que era imposible y que no contaba con el respaldo del club, optó por coger las maletas y marcharse.

El modelo consiste en ganar. No hay más. De repente, el periodismo especializado empezó a aplicarle al todopoderoso Barça, el imbatible Barça, el mejor Barça de todos los tiempos, exactamente los mismos topicazos que al Real Madrid, que como todo el mundo sabe carece de un modelo al no tener ocupado el despacho del director deportivo. "Claro", decían el otro día, "Luis Enrique mira a la derecha, mira a la izquierda... ¡y no tiene a nadie!"... Terrible. Pero, ¿no llevan jugando a lo mismo desde Johan Cruyff? ¿Y no es justamente ese modelo el que abrió de par en par las puertas del cielo al Barça condenando al resto, y especialmente al Madrid, al infierno? El Barça puede acabar ganando Liga y Copa y el Real Madrid puede terminar la temporada con su casillero a cero pero lo que demuestra todo esto es que el modelo bueno lo hacen los buenos jugadores. Y los buenos entrenadores. De lo primero tienen de sobra en el Barça, de lo segundo escasean ahora mismo.