la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 18 de abril de 2016

Madrid; Solitaria vuelta en tarde de avisos y novillos desaprovechados en Las Ventas / por Javier López


Manolo Venegas sufrió una espectacular voltereta - PALOMA AGUILAR

Solitaria vuelta en tarde de avisos y novillos desaprovechados en Las Ventas

Javier López
EFE . 17/04/2016 
Madrid, 17 abr (EFE).- Una solitaria vuelta al ruedo para el venezolano Manolo Vanegas fue el escaso resultado de una tarde en la que llegaron a sonar hasta ocho avisos y, algo aún peor, en la que varios de los novillos de Guadajira se fueron al desolladero con las orejas puestas.

FICHA DEL FESTEJO.- Novillos de Guadajira, de desiguales y destartaladas hechuras, con movilidad y nobleza, que en general sirvieron para el toreo, a excepción del informal y brusco tercero. Destacaron sobremanera segundo y quinto.

Manolo Vanegas: estocada caída y atravesada (ovación tras aviso); y estocada (vuelta al ruedo tras aviso).

Amor Rodríguez: pinchazo hondo y once descabellos (silencio tras aviso); y cinco pinchazos, y estocada delantera y desprendida (silencio tras dos avisos).

Curro Durán (nuevo en esta plaza): tres pinchazos y estocada baja y atravesada (silencio tras dos avisos); y dos pinchazos, y media tendida y atravesada (silencio tras aviso).

La plaza registró un cuarto de entrada en tarde primaveral.

-------------------------

GUADAJIRA PUSO EL INTERÉS

Antes de entrar en la novillada de hoy en Las Ventas habría que reverenciar el hecho de conseguir meter cerca de 800 ciudadanos chinos en los tendidos, los cuales, con sus tabletas o teléfonos móviles siempre avizores, dieron la nota de color a una tarde, cuyo interés artístico estuvo en el juego de los novillos de Guadajira, con varios de ellos más que aptos para triunfar en Madrid.

Vanegas no llegó a encontrarse cómodo con el que abrió plaza, que tuvo la virtud de la movilidad pero el defecto de pegar tornillazos en el transcurso del viaje, y con el que mantuvo una actitud defensiva, esperándole, al aire del animal, en vez de atacar y obligarlo por abajo, que es lo que pedía el de Guadajira.

Anduvo con muchas ganas el venezolano, de eso no quede la menor duda, de ahí el susto que se llevó en el ecuador de su labor, y de la fuerte voltereta que cobró en las manoletinas finales. Voluntad a raudales, sin embargo, sin sosiego ni estructura en lo fundamental.

Con el manso cuarto, que derribó al caballo que hacía puerta, por fin se vio algo del Vanegas que tanto sorprendió el año pasado en esta misma plaza. Un torero de quietud de plantas para imponerse a base de firmeza a un utrero corto y remiso, al que planteó batalla en las cercanías.

Hubo una ligera petición de oreja, que el presidente no concedió, y prácticamente ningún aplauso en la ovación que salió a saludar Vanegas, de ahí que la vuelta al ruedo que dio finalmente fuera un poco por su cuenta.

Amor Rodríguez no supo estar a la altura de las bondades de su primero, un animal noble, con movilidad, pero con el que se limitó a hacer las cosas con ligereza, sin acabar de fajarse, ni de templar ni de quedarse quieto entre pases, lo que propició que su labor nunca cogiera vuelo, todo lo contrario, se quedó en la más absoluta discreción, y eso que el novillo fue para estar de otra manera.

Y para mayor desgracia, el quinto fue el otro novillo de la tarde. Un animal pronto, noble y con movilidad con el que, otra vez, Amor Rodríguez no estuvo a la altura. Hubo pases por uno y otro lado, pero faltó "ángel", emoción al fin y al cabo. Qué lástima. No lo vio claro en ningún momento el madrileño.

Al debutante Curro Durán, todo ganas e ilusión, se le vio un tanto bisoño para aprovechar a su primero, que se movió brusco e informal, y con el que "bailó" más de la cuenta, pues cuando se quedó quieto, que fueron tres veces, embarcó la embestida y trató de vaciarla atrás se vio que el animal respondía. Perdiéndole pasos, pasándolo a la velocidad del AVE y sin someterlo por abajo, no.

Le tocaron un aviso antes de entrar y lo pudo matar el novillo al quedarse en la cara en el primer envite con la espada, asignatura que, dicho sea de paso, debe también mejorar, demasiado encogido a la hora de hacer la suerte.

En el sexto, al revés. Se empeñó en bajarle la mano a un animal que renqueó al principio de faena y, aunque hubo algunos pasajes que dejan atisbar cierto pellizco en sus formas, tampoco resolvió nada del otro mundo. EFE