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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 18 de abril de 2016

RECUPERAR LA AFICIÓN / por Antolín Castro


Cuando 'Cobradiezmos' se marchaba vivo, la 
Fiesta recuperó su grandeza /Fotos: Muriel Feiner 


"...Cobradiezmos, ese extraordinario toro de Victorino Martín, se ha cobrado todos los diezmos, y cienmos, que la agónica, cursi y decadente organización taurina actual nos viene haciendo soportar. Todo un lujo, todo un ejemplo para que lo entiendan tantos ‘pedazos de gilipollas’ que no paran de aclamar y agasajar los sucedáneos de toros y de toreo con los que se nos fustiga en la actualidad..."

RECUPERAR LA AFICIÓN


Eso es lo que ha sucedido, se ha recuperado la afición. Pero no crean que me estoy refiriendo, como siempre, a lo sucedido en el Bernabéu o en el Calderón. No nos referimos al fútbol en esta ocasión, nos referimos a lo sucedido en los toros, a lo acontecido en La Maestranza sevillana.

Qué mensaje más gratificante. La locura, la pasión, el éxtasis, no es patrimonio de las emociones que se viven en los campos de fútbol cuando se celebran eliminatorias de la Champions, la gente pierde también el sentido cuando las emociones, y qué emociones, se producen en una plaza de toros.

Cobradiezmos, ese extraordinario toro de Victorino Martín, se ha cobrado todos los diezmos, y cienmos, que la agónica, cursi y decadente organización taurina actual nos viene haciendo soportar. Todo un lujo, todo un ejemplo para que lo entiendan tantos ‘pedazos de gilipollas’ que no paran de aclamar y agasajar los sucedáneos de toros y de toreo con los que se nos fustiga en la actualidad. 

Un toro de verdad les ha dejado con las vergüenzas al aire. Y al quedar en pelotas se ha podido ver lo grandes que son sus vergüenzas. Les hablaba en mi artículo de hace unos días, ‘El Compromiso’, del por qué hay que defender y exigir una cosa y no otra. Queda claro: Pudiendo haber toros así, no se puede querer, ni consentir, la basura de toros que crían otros, allá penas si con eso engordan a las figuras y a quienes les soban el lomo.

Ese es el ejercicio supremo que ha conseguido hacer ese ‘Cobradiezmos’ de Victorino Martín. Pero también esos dos toreros, Escribano y Ureña, que supieron estar a la altura de la bravura de sus oponentes. No olvidemos a ‘Galapagueño’ que sin llegar al indulto de su hermano posterior, a su muerte ya era el toro de la feria.

Si todos, digo todos, adquiriesen el compromiso citado, otro gallo cantaría a nuestra amada Fiesta. Ensalzar y conformarse con esas exhibiciones aburridas y cursis de lo que es el toreo actual habitualmente, son las que han traído la decadencia más grande padecida por la Fiesta que era Brava y que hay que seguir, desde ayer, llamando brava.

La felicidad llegó a todos. Por fín la verdad se hizo hueco ante tanta farsa

Recuperar la afición de golpe, creer en la existencia del toro bravo, no solo hemos visto que es posible, sino que es imprescindible si queremos mantener y dejar a nuestros hijos y nietos la grandeza de la fiesta de los toros. Para eso hace falta, para empezar, exigir el toro, los toreros son secundarios en esta fiesta, por muy importantes que sean.

Toros así no solo lograrían la recuperación plena de la afición, sino que conseguirían de verdad la renovación del escalafón y, con ello, aquella máxima, hoy trucada, de que el toro pone a cada uno en su sitio. 

Se admiten apuestas: Ya verán cómo las figuras no se apuntan a este encaste para relanzar definitivamente la grandeza de la tauromaquia. Seguirán ‘tirando del carro’ -como dicen la pandilla de sus aduladores- con sus toros ad hoc, único encaste que les hace sentirse bien.

Por eso es tan importante recuperar la afición y, tras de hacerlo, reclamar y exigir la máxima autenticidad. No me importa ser pesado, lo del Toro íntegro y el Toreo auténtico no es algo que se nos ocurrió por casualidad en OyT hace doce años. Lo mejor de todo, es que ahora, tras lo de ayer, lo dicen también hasta los que no pensaban decirlo nunca. La diferencia es que no será duradero su mensaje, en cuanto puedan volverán de nuevo a las andadas. ¡Menudos amantes de la Fiesta son!

Sólo el toro y la afición serán capaces de recuperar la grandeza de la Fiesta Brava y poner orden en todo esto.