la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 30 de abril de 2016

Presentación de la “CASTILLINA” / Por Pepe Castillo Abreu.


 


La “CASTILLINA” es una nueva suerte o lance, tiene como cualquier otra la incertidumbre en el resultado de su ejecución, a la que hay que sumar un altísimo riesgo”. A su inventor, yo, le surgió anoche toreando bajo la luna, no de “toreo de luna”, que es bien distinto.


Presentación de la “CASTILLINA”

MURCIA. Sábado, 30 Abril 2016.  -Fotos: “La Terna Que Soñé –
PREÁMBULOS - Ante de explicar la “castillina” y a modo de que cada uno saque sus propias conclusiones de los por qués de este lance -ocurrencia-. Se dice que todos los aficionados llevamos un torero dentro, pero todos sabemos que es una forma de expresar los profundos sentimientos que nos produce el llamado “Arte de Cúchares”. Porque, naturalmente, ser Torero, distingue y significa a los que lo son, y muy especialmente a los que brillan con luz propia dentro y fuera del ruedo.

El caso es que a quién a escribe, con los años y desde muy niño, se le ha ido, cada vez, agigantando más su amor y pasión por Los Toros, llegándosé a creer que es “matador de toros”, con todas las de la ley. Y claro, algunos de mi entorno inmediato, se preocupan por mí “locura”, sin tener por qué, dado que lo tengo controlado; lo contrario sí sería para preocuparse y de tratamiento. Dicen los doctores en la materia, que “Ser torero, es una forma de ser y de sentir, de estar ante la vida…”; por lo que sí tenemos en cuenta simplemente ese cabal pensamiento, consecuentemente, somos muchos los aficionados que, al menos, algo tenemos de “Toreros”. Lo que supone un cierto alivio y alguna ventaja para afrontar los difíciles corruptos tiempos que nos está tocando sufrir.

En mi caso, lo saben mis amigos, que yo lo soy, torero, hasta con “alternativa soñada”, en la que tuve por padrino a D. Antonio Bienvenida siendo testigo el Maestro Pepín Líria. Cosas de los bonitos, caprichosos e incontrolables sueños. Y ese sueño lo viví con desmesurada intensidad; al despertar habían quedado grabados en mi hasta los mínimos detalles de tan extraordinaria experiencia de almohada. Aquel excepcional inolvidable sueño que tuve con tanta fuerza, verdaderamente, me caló en lo más profundo del alma, produciéndome al despertar llevar el toreo conmigo de una forma muy especial. Porque debí llegar a sentir lo que deben sentir los toreros.

Y es que, realmente, junto a mis conscientes inofensivas locuras personales, que uno lleva por inseparables compañeras, junto a mis arriesgadas experiencias de adolescencia y primera juventud, cuando uno se atrevía a vivir la emoción de dar a becerritos y vaquillas torpes capotazos y muletazos, y clavar en lo alto simbólicas banderillas al quiebro o de poder a poder, con revolcones incluidos, en la Plaza de Toros que hubo en La Manga del Mar Menor -La Caracola- o en la del “Cortijo de Juárez”, fueron mi forja indestructible de aficionado.

Los Toros –La Tauromaquia-, además de ser un arte único y trascendental, por todo lo que simboliza y por los valores en que se sustenta, forman parte fundamental de ideales en los que permanecer, que son como un antídoto o escudo ante una sociedad que tanto ha degenerado bajo el paraguas de la democracia, sobre todo en aquellos que obligadamente debían haber sido ejemplares en sus conductas. Y no haber sido unos “EJEMPLARES” delincuentes, cuyas consecuencias de sus muy graves fechorías, por su insaciable codicia, estamos pagando el resto.

Como si de entrar en faena se tratara, hasta aquí esta presentación de la nueva suerte, daré con minuciosos detalles en que consiste la “castillina” en el ruedo en la siguiente entrega. Quizá hasta algún Maestro se atreva con ella, aunque sea en un tentadero.Hoy sí, esta es mi primera “castillina”, donde con ese título me arriesgaré en cada faena al teclado. “Que Dios reparta suerte”.