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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 21 de agosto de 2016

1ª de las Corridas Generales en Bilbao. A hombros Hermoso y Cartagena, pero lo mejor lo hizo Lea Vicens / por J.A. del Moral



"...No quiero terminar sin celebrar con toda mi alma la gran cantidad de veces que estamos oyendo nuestro Himno Nacional desde Rio de Janeiro por las muchas medallas que los atletas olímpicos españoles están consiguiendo y los que todavía faltan… ¡ VIVA ESPAÑA ¡..."

A hombros Hermoso y Cartagena, pero lo mejor lo hizo Lea Vicens

J.A. del Moral · 21/08/2016
Bilbao. Plaza de Vista Alegre. Sábado 20 de agosto de 2016. Primera de feria. Tarde fresca con media entrada muy repartida.
Seis toros despuntados para rejones de Herederos de Ángel Sánchez y Sánchez, bien presentados y de buen juego en distintos grados salvo el sexto que se paró muy pronto. Los mejores fueron, sobre todos el tercero, el cuarto y el quinto.

Pablo Hermoso de Mendoza (casaquilla amapola y oro con sombrero calañés): Rejonazo, silencio. Rejonazo, dos orejas.
Ginés Cartagena (de corto con chaquetilla almirante): Rejonazo, oreja. Rejonazo, dos orejas.
Lea Vicens (de corto con chaquetilla roja): Pinchazo, otro hondo y descabello pie a tierra, vuelta al ruedo. Rejonazo de tardíos efectos, oreja.

Hermoso y Cartagena salieron a hombros. 

Venía hacia Bilbao desde Pamplona con la inmarchita ilusión de todos los años aunque con la duda de si esta primera corrida sería una novillada o la de rejones. Muy pocas de esta guisa equina he visto en Bilbao porque, casi siempre, el final de la Semana Grande de San Sebastián se solapaba con el arranque de las Corridas Generales salvo durante los 25 años en los que no hubo toros en Donosti, una vez torpe y precipitadamente destruida la viejísima e inolvidable plaza de El Chofre. Larguísimo periodo que lo llenamos al principio del erial donostiarra con la feria de Málaga que años ha se celebrara bastante antes, con el final de la de La Blanca en Vitoria y muchísimas veces con las francesas de Dax con picoteo en Bayona. Pero los tiempos han cambiado para mal en estas últimas que fueron las mejores ferias del Sur Oeste galo. Increíble, lamentabilísima la decadencia de Bayona. Y en cambio, qué manera de mejorar hasta convertirse desde hace pocos años en la mejor de esta zona la de Mont de Marsan.

Por cierto que – ya en las españolas – el apelativo bilbaíno de Corridas Generales me encanta aunque ya esté en práctico desuso. Ahora vivimos el Aste Nagusia tan nada taurino. Pero bueno, Bilbao continúa siendo Bilbao. Uno de los pocos puntos y aparte de cada temporada. Y cuarta cima tras los importantísimos ciclos de Fallas, Sevilla, Madrid y Pamplona. No tanto el de julio en Valencia que hace tiempo decayó en máximo beneficio del fallero.
En el viaje tan grato hasta adentrarnos en el País Vasco, acabo de decir que dudaba si la primera de Bilbao era novillada o de rejones. Lo digo porque, en este segundo caso, si hubiera sido festejo de a caballo, lo mismo habría dado paso a la crónica de Andrés Amorós en vez de hacerlo yo como acostumbro últimamente, que de rejoneo sé tan poco. Lo confieso, siempre fue así en mi caso y lo sigue siendo. Pero el maestro Amorós se había ido a Cuenca para dar cuenta de lo ocurrido en la puntual reaparición de Cristina Sánchez, a la postre tan feliz como lo describe el gran cronista de ABC en el texto que precede a este que escribo, ciertamente obligado.

Pero, mira por donde que la primera de Bilbao fue una de las mejores tardes de rejones que han habido en la plaza de Vista Alegre de el Bocho. Muy buen encierro de Sánchez y Sánchez y estupendas las actuaciones de la terna actuante. Lástima que no estuviera llena la plaza. Me chocó mucho la media entrada, dicho sea en honor a la verdad. Los ausentes se perdieron un gran espectáculo.


Pablo Hermoso, como siempre, previsiblemente magistral. Es decir, infalible. Pablo es el Ponce del rejoneo y con eso está dicho todo. Exacto, crecientemente perfeccionista en todo salvo a veces al clavar rejones de castigo, como ayer en su primer toro. Pero en la monta, elegante, fácilmente natural, maravillosamente sublimado con el paso del tiempo que para Pablo, como para el gran maestro de Chiva, tampoco parece terminar… Para qué entrar en detalles. Ni quiero ni sé estar a la inaccesible altura de este impar jinete que torea con sus caballos como los propios ángeles.


Le replicó Ginés Cartagena que ayer no le fue a la zaga a don Pablo. Digno heredero de su tío, solo que menos exagerado en sus expresiones, más naturalmente elegante y tan sobrado en todo que ayer terminó siendo el gran triunfador de la tarde con tres orejas tres en su haber.


Pero al menos para un servidor, lo mejor de esta corrida fue la actuación de la rejoneadora francesa Lea Vicens con el estupendo tercer toro. Señores, ¡qué maravilla! Me voy a limitar a reproducir las palabras que anoté mientras nos sorprendió: Alumna aventajadísima. Entusiasta en su desparpajo. Grandísima amazona. Lo hace todo y todo lo hizo bien. Transmite una alegría incontenible con una simpatía que llega a los tendidos contagiando a los espectadores a los que ata a sí misma en un devenir festivo que todos, amazona y público, celebran al unísono. Además, clava rejones y banderillas con gran precisión. Y administra los alardes con sencillez y con prudencia, sin abusar nunca. Pudo cortar sobradamente las dos orejas del tercer toro por fallar con el de muerte. Pero dio una clamorosa vuelta al ruedo como si llevara ambos apéndices en sus manos. Luego, con el peor de la corrida, el sexto y último, supo estar por encima del animal que se paró antes de la cuenta sin que ello supusiera abandonar todas sus virtudes y, además, sin ponerse pesada en lo que hubiera sido un baldío empeño.

Por cierto que, don Matías ayer no se mostró tan reticente como acostumbra en sacar los pañuelos blancos. Ojalá siga así en las tardes que nos esperan.

No quiero terminar sin celebrar con toda mi alma la gran cantidad de veces que estamos oyendo nuestro Himno Nacional desde Rio de Janeiro por las muchas medallas que los atletas olímpicos españoles están consiguiendo y los que todavía faltan… ¡ VIVA ESPAÑA ¡