la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 28 de agosto de 2016

Collado Mediano (Madrid). El efecto Colombo con las "albaserradas" de José Escolar.


Apoteósis de Jesús Enrique Colombo

Juan Lamarca
Redación 'Del toro al infinito'
Madrid, 28 Agosto 2016 / Fotografía La Loma
Ya han pasado veinticuatro horas de la actuación de Jesús Enrique Colombo y no solo permanece el eco del impactante efecto causado entre el público sino que su recuerdo nos conduce a un regusto inusitado.




Pues así fue y así lo vimos, sin sorpresa pero con emoción, de que modo el joven tachirense mostraba una versión de ilustre veterano ofreciendo una lección magistral frente a los novillos de la temible ganadería de José Escolar. Andaba preocupado Jesús Enrique Colombo, como joven responsable que es y consciente de lo que se trae entre manos en esto de los toros, por lo que le iban a echar por los chiqueros de la plaza portátil del precioso pueblo de la sierra madrileña de Collado Mediano. Eran los "grises" de Escolar, eran los albaserradas hermanos de los victorinos, ante un público entendido entre bullangueras peñas y charangas y gente formalita, pero todos reaccionado ante lo bueno que más bien brotó de las manos de Colombo, sin que sus compañeros de terna, Juan Miguel y Pablo Mora, de amplia y destacada trayectoria novilleril fueran capaces de superar las difíciles condiciones que trae este "rabioso" encaste, a pesar de la entrega y entusiasmo que desplegaron en todo momento. Por ello contrasta aun más la difícil facilidad con que Colombo resolvió su papeleta. 



Su primer burel, más terciado y cómodo de cabeza, ya mostró de salida su falta de raza y de codicia ante la capa maestra del excelente del peón de brega Marco Galán, hombre de confianza de Jesús Enrique, dentro y fuera de la plaza, cuya eficacia de lidia a las reses es el mejor banco de prueba para su estudioso jefe de filas, un portentoso Colombo que le sacó al novillo con el percal y la franela, lo que tenía...y lo que no traía. Una lidia perfecta acorde a las condiciones de este cardenito oscuro, con serie de lances de recibo, banderillas, y muleta. Novillo tardo y a menos y que le costaba humillar que obligaba a Colombo a una perfecta colocación en el cite, el toque poderoso con la bamba de la muleta al hocico del animal y tirar de él con suavidad y trazo largo en redondo y al natural. Y así, con tranquilidad, pauta y a compás, fue desgranando una faena perfecta quizás en parte incomprendida por el público por la falta de transmisión del burel. El contundente estoconazo llevó a sus manos una oreja. Escaso premio por la importancia de una labor para el toreo del bueno. Faena para aficionados cabales y profesionales.


Mejor suerte tuvo Jesús Enrique con el segundo de su lote, un cárdeno claro de nombre cazador y herrado con el número 10. Solía decir Luis Miguel Dominguín, con natural altanería, cuando sus compañeros en el patio de cuadrillas le deseaban suerte que: "La suerte es para quien la necesita..."
Claro que el pequeño de los dominguines pensaba en él mismo y sus excepcionales condiciones. Y aunque tener buen bajío es fundamental en el toreo también es cierto que toreros como Colombo, al igual que Luis Miguel en su tiempo, no dependen del albur del juego del toro para demostrar sus excepcionales condiciones. Al toro malo lo hacen normalito, a uno de estos lo convierten en bueno...y con el bueno de verdad lo bordan. Pues eso pasó ayer con Cazador, que lo premiaron con la vuelta al ruedo gracias a un prodigio de torero de nombre Colombo.




Este quinto albaserrada de Escolar fue, junto con el sexto, de una superior presentación, quizás excesiva para la modesta plaza donde se lidiaba, con cuajo hondura y agresivas defensas de las que sobresalía destellante el pitón izquierdo como una auténtica guadaña. La embestida franca y codiciosa del animal fue entendida desde el primer momento por Colombo, con pocas probaturas y al grano para perfilarse y endilgarle la cárdeno una serie de verónicas de dentro a fuera rematada con una media de cartel.. Dura pelea de Cazador en el peto bajo el atento control del tachirense, muy pendiente y estudiosos de todos sus movimientos. 

Juan José Guerrero y Orlando Faroh

Muy aplaudido en banderillas, tomó los trastos y montera en mano se dirigió a brindar a sus paisanos taurinos venezolanos Juan José Guerrero y Orlando Faroh, y muy decidido le plantó cara a su oponente asaltillado. Y para suerte... la de este Cazador de Escolar, -que sí la necesitó- para que le tocara un novillero de la talla de Jesús Enrique y someterse gustoso a su dominio, temple y valor para dibujara el toreo auténtico especialmente al natural pasándose la guadaña por la barriga las veces que quiso sin inmutarse. La faena fue tomando altos vuelos en intensidad y hondura; fue la ciencia de torear para una sublime creación artística de Colombo. Pues sí señor, qué buena suerte acompañó a Cazador, y cierto que la tuvo hasta el final, con una muerte digna en buena lid, de toro bravo ante un torero más bravo aún. Además Cazador no murió de pulmonía a causa de la la moda actual con ese vistoso toreo ventoso de percales y franelas ondeando p'arriba más que p'abajo, o p'atrás más que p'alante, uno por acá y otro por acullá..,por el contrario el trato que recibió el de la guadaña fue de buenas formas, con pureza y formalidad, sin una concesión a la galería y recibiendo una estocada a ley del mejor estoqueador del escalafón novilleril. Y premio para los dos, vuelta para Cazador y sus dos orejas para Colombo.


No importa que el escenario impactado por el efecto Colombo sea una modesta plaza de pueblo, y que no ocupe portadas de medios importantes. Lo primero es la orgullosa satisfacción del venezolano al comprobar de qué forma ha resuelto el reto que tuvo ante sí, y segundo que cuando se está bien y de la forma que estuvo Colombo, la noticia corre entre profesionales y aficionados. Ahora se entera todo el que se tiene que enterar, y pronto llegará el momento en que llegue a todo el mundo. 

Precisamente entre el público entusiasta los hubo procedentes del abono de Madrid que acudieron a reclamo del TORO de Escolar y se encontraron con un novillero que les causó admiración, Jesús Enrique Colombo, de Táriba, San Cristóbal, Estado del Táchira, Venezuela, ahí es nada...


  • Reseña del festejo
Plaza de toros de Collado Mediano.- Madrid. Novillos de José Escolar para Juan Miguel, Jesús Enrique Colombo y Pablo Mora.

Juan Miguel, aplausos y silencio
Jesús Enrique Colombo, oreja y dos orejas
Pablo Mora, silencio y silencio