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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 29 de enero de 2017

Chinchón, mucho más que anís, plaza y mesón



La plaza mayor castellana ha sido históricamente el lugar de vida pública más importante de las poblaciones. Allí se celebraban las fiestas, residía el ayuntamiento, se ejecutaba o se manifestaban de cualquier modo, todo lo público tenía su lugar en estas plazas. La de Chinchón es muy singular por su estética, por sus leyendas y también por el detalle de sus “claros” o balcones, que suelen tener una propiedad diferente de la que posee la vivienda a la que pertenecen. Esa propiedad da derecho a ver, o sea a disfrutar de los eventos, como corridas de toros o conciertos, que allí se celebren. 

 
Fotografía: La Loma

Chinchón, no solo es anís, plaza y mesón..

'Del toro al infinito'
Chinchón, 29 de Enero de 2017
Alguien que no haya estado en Chinchón no podrá imaginar todo lo que le espera al visitar esta ciudad. Sí, porque en 1916 Alfonso XIII le otorgó el título de Ciudad. La plaza Mayor, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, el castillo, la Casa de la Cadena, el Convento de las Clarisas, hoy Parador Nacional de Turismo, y muchos otros rincones como restaurantes o calles llenas de bonitas casas típicas e interesantes leyendas le hacen ser un lugar muy atractivo que está solamente a 45 km. de Madrid.


Chinchón es una ciudad que entretiene visitando sus rincones, se disfruta en sus restaurantes y en sus fiestas y, sobre todo, se recuerda por los productos gastronómicos que nos traemos de allí, bien en nuestra tripita, bien en la maleta, o en ambos, que es mejor…

 

El chinchón es el anís que se lleva haciendo desde el S.XVII de un modo semejante a como se continúa haciendo hoy en su alcoholera. Los ingredientes son el alcohol, matalahúga y azúcar. La matalahúga o matalahúva es el anís o, como se dice en los crucigramas, una planta umbelífera de cuatro letras. Es digestivo tomado con moderación tras haber comido o con un café. Se elaboran tres tipos en la Alcoholera de Chinchón: el dulce, el seco y el seco especial que llega al 74% de alcohol. Este anís es de tal calidad que en el siglo XIX ya fue premiado en la Exposición Universal de París de 1889, aquella cuyo símbolo fue la famosa puerta de acceso que se construyó: la Torre Eiffel.


En las tierras de Chinchón toda la vida se cultivaron los ajos finos y sabrosos tan típicos y apreciados en los alrededores. A la capital llegaban los productos típicos de los municipios de alrededor y los vendían en los puestos gritando el producto y su procedencia: ¡Ajos de Chinchón! Muchísimos años antes de que existiesen las denominaciones de origen, los comerciantes ya publicitaban su género de ese modo. Así, los mejores embajadores de esta ciudad siempre fueron su anís y sus ajos.


Hace algunos años este municipio era para el turismo: anís, plaza y mesón. Aunque a esta lista le podríamos añadir muchos otras palabras como iglesia, ajo, castillo, teatro, etc.