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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 28 de enero de 2017

Democracia a la española: En libertad el «Violador de Pirámides», el depredador de 140 mujeres.



Condenado a 514 años de prisión, Arlindo Luis Carvalho Cordero 
ya está en libertad tras pasar 20 en prisión

«Violador de Pirámides», el depredador de 140 mujeres

Considerado uno de los mayores depredadores sexuales en serie de España, y el mayor de Madrid, que mantuvo en jaque a la Policía desde principios de los años 90, fue condenado en el juicio que se celebró en la Audiencia Provincial a 514 años de prisión por 35 delitos de detención ilegal con agresión sexual, cometidos ente 1988 y 1996 y 27 atracos.
ABC
Madrid, 28/01/2017 
«Ya era hora de que me detuvierais». Eso le dijo a los agentes de la Policía Nacional Arlindo Luis Carvalho Cordero, el conocido «violador de Pirámides» en enero de 1997. Parecía aliviado. Tenía 31 años y se había pasado los últimos ocho de su vida violando a mujeres jóvenes, de entre 17 y a 22 años. En su declaración confesó que había abusado de más de un centenar: 140, en concreto, la cifra más alta de la que se tiene constancia.

Considerado uno de los mayores depredadores sexuales en serie de España, y el mayor de Madrid, que mantuvo en jaque a la Policía desde principios de los años 90, fue condenado en el juicio que se celebró en la Audiencia Provincial a 514 años de prisión por 35 delitos de detención ilegal con agresión sexual, cometidos ente 1988 y 1996 y 27 atracos.

El pasado fin de semana quedó en libertad, tras haber estado veinte entre rejas, el límite de cumplimiento efectivo del Código Penal de 1995. Durante este periodo, no ha disfrutado de ningún permiso ni beneficios penitenciarios. En su sentencia, el Alto Tribunal rechazó la petición de su defensa de que se le aplicara una atenuante por trastorno mental. «No es ningún enfermo y sabe distinguir perfectamente el bien y el mal».

Arlindo Luis, que tiene ahora 51 años, estaba casado y tenía dos hijos cuando llevaba la doble vida que tardó en ser descubierta y desmontada. En una, ejercía de honesto y respetable padre de familia dedicado a su trabajo como instalador de gas; en la otra, daba rienda suelta a sus más reprobables y bajos instintos.

Robos e insultos

Su horario acababa a las 15.00 horas. Después, aprovechaba para actuar cuando iba a recoger a su mujer al término de su jornada laboral, a las 23 horas en la glorieta de Pirámides, de ahí su alias. Él llegaba con antelación y esperaba para abordar a sus víctimas, a las que elegía, por esa zona y por la del Metro de Méndez Álvaro. Los fines de semana, sin embargo, actuaba entre las 15 y las 18 horas.

Empleaba un arma blanca y, en ocasiones, un bolígrafo para intimidar a las asustadas mujeres y conducirlas hasta algún descampado o parque cercano al paseo de las Acacias. Además de consumar la violación, insultaba y vejaba a las víctimas y les robaba todos los objetos de valor que llevaban.

Carvalho se «especializó» en mujeres jóvenes. La mayoría explicó que en los ataques las conducía al citado parque y accedían a él por medio de un agujero en la verja y luego se dirigían a zonas del interior en donde pasaban totalmente desapercibidos. Con todas ellas pasaba más de una hora y se mostraba muy hábil para salir de imprevistos. Su voracidad hizo que algunos días agrediera hasta a dos mujeres. Sembró el terror también en otros barrios del sur y municipios como Getafe, Móstoles, Alcorcón...

Su comportamiento cambió a finales de 1995 cuando se publicó que un depredador sexual rondaba Pirámides. Abandonó dos meses su actividad y en su regreso en Leganés fue identificado. Fue su final. Hasta hoy.

 Arlindo Luis Carvalho Cordero, el conocido «violador de Pirámides»