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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 22 de enero de 2017

Cristiano y la cruz de plomo del pipero / por Juan Manuel Rodríguez



Cada cierto tiempo, y coincidiendo siempre con las duras, que son las maduras del resto, el madridismo más débil, lo que en el argot se ha dado en conocer como "madridismo pipero", quiere echar abajo el Bernabéu para construir un aparcamiento y, por supuesto, traspasar a su estrella del momento porque está acabada y ya no corre.

  • En el fondo, Cristiano representa mejor que ningún otro futbolista que haya pasado por aquí la humanización del Madrid; cuando sube, a Cristiano se le asesina por subir; cuando baja, se le mata por bajar.

Cristiano y la cruz de plomo del pipero

Cada cierto tiempo, y coincidiendo siempre con las duras, que son las maduras del resto, el madridismo más débil, lo que en el argot se ha dado en conocer como "madridismo pipero", quiere echar abajo el Bernabéu para construir un aparcamiento y, por supuesto, traspasar a su estrella del momento porque está acabada y ya no corre. Es ésta, y punto por punto además, la tesis que defiende el antimadridismo, de modo que sería razonable deducir que el pipero y el antimadridista compartieron alguna vez árbol genealógico. Si siguiéramos profundizando en esta teoría podríamos llegar a concluir que todo el mundo tiene raíces madridistas, también los antimadridistas, que quizás fueran expulsados del Paraíso hace muchísimo tiempo. Quién sabe.

La estrella que hoy pretende traspasar al fútbol chino el piperío se llama Cristiano Ronaldo. La saña con la que los piperos atacan a CR7 desde que llegó al Real Madrid es estable y, como decía, observa ligeros altibajos, dependientes siempre del número de títulos que gane el equipo. En el fondo, Cristiano representa mejor que ningún otro futbolista que haya pasado por aquí la humanización del Madrid; cuando sube, a Cristiano se le asesina por subir; cuando baja, se le mata por bajar. Si el Real Madrid gana muchos títulos no es por Cristiano, cuya contribución siempre es mejorable, pero si no los gana sí es por él y entonces vuelven a aparecer por el horizonte los honorables Inter de Shanghai y Beijing Gouoan con sus yuanes: mejor vender ahora a Cristiano, que aún puede sostenerse sobre las muletas, que no dentro de seis meses cuando ya sea un inválido.

En esto del respeto hacia los jugadores del Real Madrid el piperío militante la verdad es que puede dar pocas lecciones. El madridismo más flojo, el más débil, nunca ha tenido respeto por sus futbolistas y ha sido especialmente cruel con aquellos que más hicieron por su equipo. De ahí, probablemente, la saña mostrada con el máximo goleador histórico del Real Madrid. A Cristiano le aplaudirán cuando, como el otro día ocurrió con Kopa, venga al Bernabéu con 75 años a celebrar el Balón de Oro de la estrella rutilante del momento. Y, como sucedió con Kopa, muchos le ovacionarán por intuición, sin saber siquiera qué hizo o qué dejó de hacer. Porque dentro de 40 años seguirá habiendo piperos que quieran echar abajo el Bernabéu y traspasar al fútbol chino a su máximo goleador. Sin esa cruz, que no es de madera sino de plomo, el Real Madrid tendría hoy en sus vitrinas 40 Ligas y 20 Copas de Europa. Resignación, Cristiano.