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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 14 de octubre de 2010

Los socialistas quieren dejar morir a la fiesta / Por Carlos Crivell

¡Con el paso cambiado?

Los socialisatas quieren dejar morir a la fiesta

Por Carlos Crivell
Es llamativa la celeridad que se ha dado el ministro Rubalcaba en aceptar el paso a Cultura de la Fiesta de los Toros. Tal vez sea que Rubalcaba sabe que Interior tiene ahora mismo muy pocas competencias, ya que están transferidas a las distintas Comunidades Autónomas. Ahora será preciso ir de Comunidad en Comunidad. Y en 2011 hay elecciones municipales y autonómicas...

En el supuesto de que hubiera paso a Cultura, la pregunta es si los toros tendrán que depender de las delegaciones de Cultura de cada comunidad en lugar que estar bajo la tutela de las delegaciones de Gobernación, como sucede en la actualidad.

Esta actitud de los socialistas tiene mucho de pasotismo, como si dijeran que “ahí tenéis lo que queréis”, porque no puede olvidarse que algunos sectores del PSOE se han expresado con claridad; por ejemplo, lo dijo Manuel Chaves, actual vicepresidente tercero y en su día Presidente de la Junta. Vino a decir el buen hombre que la Fiesta tenía sus días contados, que sólo era cuestión de esperar a que ella misma se destruyera con su decadencia actual, lo que conllevaría que las plazas se irían quedando vacías poco a poco. Está escrito y basta consultarlo. Es decir, que piensan que la Fiesta está enferma, que lo menor es dejarla a su libre albedrío y lentamente ella sola se consumirá sin necesidad de practicarle la eutanasia.

Tal vez esta actitud del ministro se inscriba en la misma línea. ¿Queréis estar en Cultura? Pues bien, iros a Cultura. Y la dejarán marcharse porque saben que si a los taurinos se les deja maniobrar con libertad, el fin estaría más cerca. ¿Qué buscan los toreros en otro ámbito? Es evidente que se pretende huir de un sistema de vigilancia que ahora mismo no les gusta en muchas ocasiones. En la actualidad están vigentes unos Reglamentos en distintas comunidades, algo que es una barbaridad porque debería ser único para toda España, pero que, de consumarse el traspaso, se pretenderían modificar, tratando de eliminar la vigilancia por parte de una administración investida de un poder de ordenamiento y de capacidad sancionadora, si es que ello fuera preciso.

Pero todo es muy complejo. Por ejemplo, sería imposible eliminar las competencias de Sanidad y Agricultura en lo referente al toro, en aspectos como vacunaciones, destete, herraderos y demás procedimientos de la crianza y manejo del animal.

No se podrán eliminar los veterinarios en los reconocimientos, aunque sólo sea para confirmar que el toro está sano. Sería deseable que una autoridad certificara que el toro es apto por su presencia para cada plaza, según su categoría. Y los callejones deben ser vigilados y a los que incumplan la ley habrá que imponerles sanciones. ¿Son estos asunto los que no les gustan a los taurinos? Está claro que esa vigilancia no les agrada. ¿Es el paso a Cultura la solución actual de la Fiesta?

En mi opinión no es la solución. Es completamente cierto que hace falta la unión del sector, pero no para organizar ellos las corridas, más bien debe ser una unión para presentar una corrida más íntegra y pura. Nadie habla de la pureza de la Fiesta. Y que nadie olvide que ahora mismo los hombres del toro han perdido credibilidad porque los abusos han sido enormes y visibles en muchos casos. Es necesaria la unión para todo, pero también para potenciar la viveza y la emoción del espectáculo. La última pregunta, que son muchas al mismo tiempo, es la siguiente: ¿En Cultura serán más fieros y bravos los toros, habrá menos afeitado, se cortarán menos cuernos, se pegarán menos pitones previamente cortados, aumentará la casta y movilidad del toro, se limitarán las exigencias de las administraciones públicas con sus pliegos desorbitados, bajarán los precios de las localidades? Si estas cuestiones tuvieran una respuesta positiva, sí, a Cultura. Pero no estoy seguro que todos quieran una fiesta más verdad y grande. Mucho me temo que se quiera salir de donde se sienten vigilados y no pueden campar a sus anchas. No todo el toreo es así, pero todo el mundo sabe que hay una gran mayoría que pretende que instalar en las plazas el abuso y la corrupción como norma. Ya lo hacen en Interior en estos momentos, no quiero pensar lo que podría ocurrir si no hubiera una vigilancia de la autoridad. Como dijo Chaves, la Fiesta se morirá lentamente ella solita en su propio deterioro, pero más fácilmente y con mayor velocidad si hay campo libre para que actúen determinados taurinos. No será preciso prohibirla. Es lo que piensan los socialistas. Por eso tampoco me sorprende que Rubalcaba admita que se vayan de Interior. Donde vayan, el desprestigio crecerá de manera inmediata. El PSOE abre el camino del fin permitiendo esta situación.