la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 29 de julio de 2016

VENEZUELA. FRANCISCO CANO “CANITO”: HOMENAJE A SU MEMORIA / (Por: Rafael Dupouy Gómez)


Francisco Cano “Canito” una leyenda de la fotografía taurina.

Queridísimo amigo “Canito”, ahora que Dios, “El Jefe” como tú le llamabas, vino a buscarte para llevarte al cielo, ofrezco por tu alma mi especial recuerdo y oraciones.
Descansa en paz querido amigo y muchas gracias por transmitirnos siempre la alegría de vivir con tu envidiable vitalidad y cariñosa sonrisa llena de sencillez y bondad.
¡Hasta siempre!


FRANCISCO CANO “CANITO”: 
HOMENAJE A SU MEMORIA  
 
Caracas, 27/07/2016.
Desde Venezuela, con hondo pesar recibí la triste noticia del fallecimiento de mi querido amigo Francisco Cano, el popular “Canito”, decano de los fotógrafos taurinos, excelente persona que se ganó el cariño de quienes tuvieron el placer de conocerlo personalmente

Un 18 de diciembre de 1912 vino al mundo para luego convertirse en leyenda con su cámara fotográfica. Falleció el 27 de julio de 2016 a la edad de 103 años. Pocos han llegado a lidiar tantos años con la admirable vitalidad y entereza del gran fotógrafo taurino.

Desde muy niño, gracias a las referencias descritas por mi abuelo Florencio Gómez Núñez en amenas tertulias familiares, pude enterarme quién era el curioso personaje. Nada más y nada menos que el único reportero gráfico presente en la Plaza de Toros de Linares que logró captar las fotos de la cornada y fatídica muerte del “Monstruo” de Córdoba, Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”.

Francisco Cano “Canito” hizo historia, porque fue el único fotógrafo presente en la Plaza de Toros de Linares que logró captar con su cámara la cornada y fatídica muerte de Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” en 1947.

Representaba un auténtico deleite poder observar la gran cantidad de fotografías históricas taurinas que mi abuelo Florencio conservaba de diferentes épocas del toreo, sobresaliendo, en la mayoría de las gráficas, una pequeña y simple firma que representaba cuatro letras: CANO.

El popular “Canito” le hizo a mi abuelo Florencio muchas fotografías durante su estadía en España en 1962; una de ellas, presenciando un festival taurino que se celebró, el 4 de junio de 1962, en la placita de la Feria del Campo en Madrid. Mi abuelo acudió con su hijo Florencio Vicente Gómez Arráiz, su hermano Juan Vicente Gómez Núñez y su sobrino Carlos Martínez Gómez. Fue un festival a beneficio de la Asociación Española contra el Cáncer, organizado por la Presidenta de Honor, la Excelentísima Señora Marquesa de Villaverde, a quien le brindaron la muerte de sus novillos todos los participantes. Le acompañaban su madre, Doña Carmen Polo de Franco, el Marqués de Villaverde, los Ministros de Asuntos Exteriores, Hacienda, el Secretario General del Movimiento y otras personalidades.

Se lidiaron novillos de la ganadería de Luis Miguel Dominguín, integrando el cartel: Domingo Ortega, Rafael Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana” y Luis Miguel Dominguín. Los tres torearon a placer y cortaron orejas. En cuarto lugar, se soltó un novillo, que rejoneó primero, muleteó y mató a estoque después don Álvaro Domecq y Díez que fue premiado con las dos orejas y el rabo. También participó Antonio Ordóñez quien toreó en público, por primera vez, después de una cornada que sufrió en Tijuana que le hizo perder un buen número de corridas.

Festival a beneficio de la Asociación Española contra el Cáncer. De izquierda a derecha: Florencio Gómez Núñez, Juan Vicente Gómez Núñez y Carlos Martínez Gómez en la Feria del Campo (Madrid). Al fondo, Doña Carmen Polo de Franco y los Marqueses de Villaverde. Foto: Cano. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Conocí personalmente a Francisco Cano “Canito” en mi país, Venezuela. Nuestro encuentro ocurrió en enero de 1990 durante un acto celebrado en el hotel Caracas Hilton con motivo del 60º Aniversario de la Línea Aérea Aeropostal Venezolana, la primera Línea Aérea Comercial de Venezuela, cuyo fundador y primer propietario fue mi abuelo Florencio Gómez Núñez, durante el gobierno de su padre, el General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República.

“Canito”, curiosamente fue invitado a ese acto por el gran aficionado taurino venezolano, Boris Piñero quien siendo Capitán de la Línea Aérea Venezolana Viasa, lo trajo al país para que presentara una exposición de fotografías taurinas que realizó con mucho éxito en Caracas.

Al concluir el acto de celebración durante el brindis, en compañía de mi madre y hermanos, se acercó a saludar a mi abuelo un simpatiquísimo y cariñoso hombre de pequeña estatura, entrado en años y con acento español. Mi abuelo, con una gran sonrisa, luego de abrazarlo, porque no lo veía desde hacía mucho tiempo, nos presentó al personaje preguntándonos:

“¿No saben quién en este señor que me saludó con tanto cariño? Pues es nada más y nada menos que mi amigo el célebre fotógrafo Francisco Cano, el único que retrató a “Manolete” en la tarde trágica de Linares”. 

Sorprendidos saludamos a “Canito” con profunda admiración, sintiendo que estábamos conociendo a una auténtica leyenda viva de la tauromaquia. Toda esa noche la pasamos conversando de toros con Cano, escuchando sus anécdotas, coincidimos en que Rafael de Paula había sido el torero con más arte y pureza que mejor había toreado con el capote en la historia del toreo. “Canito”, sin palabras, me respondió con un fuerte apretón de manos corroborando lo dicho. El famoso fotógrafo taurino nos dijo que le habíamos salvado la noche, porque él fue invitado al acto, pero no conocía a nadie. Estaba maravillado con la belleza de la mujer venezolana.

Compré su precioso libro “Mitos de Cano”, escrito por el buen amigo don Andrés Amorós, catedrático, intelectual y experto conocedor del mundo del toro. El lujoso libro, de 331 páginas, es un verdadero deleite para la vista por las imágenes que contiene, donde se aprecian vivencias inolvidables captadas por el oportuno lente de Cano con gran profesionalismo. Figuras del toreo, artistas, Jefes de Estado y grandes personalidades del mundo entero, fueron inmortalizadas con su cámara.

El gran fotógrafo taurino Cano, compartió gratos momentos con celebridades como: Ernest Hemingway, Sophia Loren, Bing Crosby, Charlton Heston, Orson Welles y Gary Cooper, entre otras, publicadas en su libro “Mitos de Cano”.

El decano de los fotógrafos taurinos Francisco Cano, representó un verdadero ejemplo de constancia y amor a su profesión. En la Feria de Sevilla del año 2011, le pude ver en el albero de la Maestranza, con su peculiar gorra blanca esperando el inicio del paseíllo para captar con su cámara, como si el tiempo se hubiese detenido, las imágenes de los diestros actuantes.

Dos fotografías de Cano. Arriba: Florencio Gómez Núñez y su hermano Juan Vicente. Abajo, de izquierda a derecha: Florencio Vicente Gómez Arráiz, hijo de Florencio Gómez Núñez, con su tío Juan Vicente y su padre en Plaza de Toros Monumental de Las Ventas de Madrid. Año 1962. Foto: Cano. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Conservo como oro en paño un afectuoso saludo de Año Nuevo de “Canito” de su puño y letra, fechado el 31 de enero de 2011 que dice lo siguiente:

“Don Rafael y familia. Este amigo le desea a usted y a toda la familia salud y suerte (Feliz Año 2012). Recuerdo en “Los Corales” a don Juan Belmonte y Rafael “El Gallo”. ¡Dios mío, ya pasó unos años! Yo el 18-12-2011 cumplí los 99 años y ya empecé los 100. Que Dios nos dé lo mejor. Con todo mi afecto, Francisco Cano”.

Arriba: Francisco Cano “Canito”, posando ante la magnífica fotografía que le hizo a la hermosísima actriz Ava Gardner. Abajo: Caricatura realizada por Rafael Dupouy Gómez, obsequiada a “Canito” por su cumpleaños número 100. A la derecha: Rafael Dupouy Gómez mostrando el recuerdo del cariñoso saludo de Año Nuevo de su amigo “Canito”. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Su valioso e importante archivo fotográfico debe ser preservado para las futuras generaciones. Por su larga y fructífera trayectoria Francisco Cano recibió, muy merecidamente, el Premio Nacional de Tauromaquia en el año 2014.

Queridísimo amigo “Canito”, ahora que Dios, “El Jefe” como tú le llamabas, vino a buscarte para llevarte al cielo, ofrezco por tu alma mi especial recuerdo y oraciones.

Descansa en paz querido amigo y muchas gracias por transmitirnos siempre la alegría de vivir con tu envidiable vitalidad y cariñosa sonrisa llena de sencillez y bondad.

¡Hasta siempre!