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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 13 de agosto de 2016

VENEZUELA: REFLEXIONES DE UN CHAMUSCADO / POR Fortunato González Cruz



"...Desespero por volver a la normalidad y seguir arando en el mismo surco del quehacer intelectual y de la acción política, cultivar mi pasión por los toros y por la amistad, sin otro objetivo que contribuir con lo poco que tengo para dar mi modesto aporte a la nueva institucionalidad democrática. Doy gracias a Dios por tantas bendiciones y le pido que no nos deje caer en la desesperanza..."


REFLEXIONES DE UN CHAMUSCADO

Fortunato González Cruz**
Cerca de dos semanas en una sala clínica con el rostro y las manos vendadas, casi inmóvil, la cabeza anda por libre y salta desde mi circunstancia hasta temas más complejos sobre Dios, la naturaleza humana y la cuestión política. Escucho los comentarios que hacen en mi entorno y trato de comprender mejor, en absoluto reposo.

Las personas que me atienden son profesionales egresados de nuestra Universidad que dominan su ciencia, amables y preocupadas. Cuando alguien dice que la ULA está en crisis pienso en la calidad profesional y humana de quienes me rodean, y que en esencia la academia está en la unión de los profesores y sus estudiantes, la unidad académica comprometida con el conocimiento, con pasión por el saber y por servir. La estructura del poder institucional es importante para que se produzca el encuentro entre profesores y alumnos, que esa es la clave y la garantía del mantenimiento de la academia. Con sueldos miserables y situaciones de extrema precariedad, la universidad ni se apaga ni se arrodilla. La ULA ofrece un espacio seguro y digno a sus miembros. Por su parte, la Academia de Mérida se enriquece con nuevos miembros y debe asumir un liderazgo claro y efectivo en las grandes definiciones estratégicas del desarrollo de la ciudad y del Estado. 

A los venezolanos no se les puede pedir más puesto que soportan grandes humillaciones con ese talante sensual y alegre que tanto elogia Isabel Allende. La lucha cotidiana en una realidad dura no nos doblega. Por supuesto que hay debilidades, traiciones, actitudes miserables pero prevalece el amor a la libertad, a la amistad y a la solidaridad. Más de un traidor juega sus propias cartas. Los Rangel, Sánchez y Escarra tienen compinches menos visibles. Al gobierno han accedido lo peor de nuestras miserias acumuladas, el subproducto de la molienda que ha intentado triturar los esfuerzos de la formación para el trabajo por años, pero en 17 años no ha logrado destruir las bases de la cultura que nos identifica. Hay esperanza porque es mucho más la gente buena.

La política atraviesa una confrontación desigual entre demócratas y autócratas sumamente compleja y difícil de resolver porque los lenguajes y los intereses son irreconciliables. Libertad vs opresión, democracia vs autocracia, civilidad vs militarismo, derecho vs anarquía. En principio creímos que se respetaría la voluntad popular expresada de manera categórica el 6 de diciembre y no ha sido así. No obstante, no han podido callar la voz de los venezolanos que volverá a expresarse con mayor fuerza en cualquier momento y entonces nadie podrá detener las fuerzas del nuevo país, construido esta vez sobre una base más amplia y compartida desde todos los rincones de esta tierra de gracia.

Desespero por volver a la normalidad y seguir arando en el mismo surco del quehacer intelectual y de la acción política, cultivar mi pasión por los toros y por la amistad, sin otro objetivo que contribuir con lo poco que tengo para dar mi modesto aporte a la nueva institucionalidad democrática. Doy gracias a Dios por tantas bendiciones y le pido que no nos deje caer en la desesperanza.

**Fortunato González, es Catedrático de la U.L.A. de Mérida-Venezuela / Miembro de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales / Fundador y Director de la Cátedra de Tauromaquia "G. Briceño Ferrigni" de la U.L.A.