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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 25 de septiembre de 2016

El toro de la peña se despeña en Tordesillas contra la vega / por Ricardo Díaz-Manresa



"...Y mientras tanto los taurinos tragando y fomentando los espectáculos de los recortadores, deportivo e incruento, como le gusta a los antis. Sí, a los toros no les pasará nada, pero pueden partir en dos o cornear muy gravemente a algún recortador pero esto da igual porque es persona y no animal. Por eso no protestan.

El toro de la peña se despeña 
en Tordesillas contra la vega

Como todo en esta época : no se para de hablar de algo durante días y después ni una palabra, nunca más se supo, tema acabado. Antes, mucho. Después nada. Muerto el perro se acabó la rabia. Así ha pasado con el Toro de la Vega, o de la exvega, llamado ahora de la peña después de tanto alboroto en su edición de 2016. Ni una palabra, ni una noticia, ni un reportaje, ni una entrevista. El aluvión llegará en septiembre 2017 e irán los pagados –gastos completos- a protestar.

Este artículo escrito ahora es para intentar dar la clave del extoro de La Vega.

Tampoco han dicho nada del nuevo bautizo. Como siempre, un contrasentido. Porque la vega es un terreno bajo, fértil, generalmente a la orilla de un río. O sea, positivo, romántico, idílico, natural y positivo y, en cambio, la peña es un fragmento grande de roca que se encuentra en estado normal, sin labrar o un monte con grandes y elevadas peñas o rocas. Es decir, algo abrupto y con pinta de peligroso. Pues bueno, en su denominación quitaron la tranquilidad de la vega por la dureza de las rocas escarpadas.

Pasa como con la denominada violencia en los ruedos cuando se puede acceder a las plazas con bolsas y objetos como prismáticos y sin que apenas haya policía y , en cambio, los del fútbol, que a mí me gusta también, tienen que ser cacheados a la entrada, las aficiones contrarias llevadas al campo como borregos en manadas y vigiladas, puestas juntas en un trozo del estadio y estar permanentemente observados por agentes de seguridad que están de están de espaldas al juego y con los ojos clavados en los espectadores. Llegarán a poner jaulas individuales para garantizar la ausencia de violencia. Contrasentidos de la vida entre toros y fútbol.

El caso es que la vega se cambia por peña y tenemos el Toro de la Pena. Sí, de la Pena. Penita, pena. Mejor que lo rebauticen así. Todo en silencio días atrás pero cuando se acercan las fechas claves aparecen los dos grupos, las dos Españas. Los partidarios, mayoritariamente del lugar, defendiendo su tradición, y los antis, que vienen de fuera seguramente pagados por estas internacionales que quieren joder la marrana como sea con objetivos de negocios oscuros. Los del sí parece externamente gente normal que defienden a su tierra y a su historia, equivocados o no, y los contrarios muchos de ellos jóvenes, vociferantes y verbalmente muy violentos. Y además, externamente, van como sin peinar, no sé si sin lavar, con tatuajes y con alguna pinta que da miedo. No todos, claro. Se toman la molestia de viajar y estar en Tordesillas, lo que valdrá dinero, y de hacer sus pancartas y todo el tinglado, que también valdrá. ¿Quién paga esto?

Y muchos de los medios desinformativos y sectarios, que ahora los hay a patadas, dándoles más cancha que a nadie y muchos minutos en sus desinformaciones.

Y los partidarios piden a la justicia que les devuelva su Toro de la Vega, arrancado por los políticos y unos cuantos liantes callejeros y les contestarán cuando no sea necesario para demostrar cómo está la justicia en España, mejor injusticia, como lo del Constitucional y los toros en Cataluña, actitud muy vergonzosa.

Y además casi nadie hablará del Toro de la Pena –o del pijo, como dirían en mi tierra- hasta septiembre del 17 y seguirá camuflado el verdadero objetivo : que todos los espectáculos sean incruentos para hacer desaparecer la tauromaquia tradicional. Ahí está la clave. Cuidado, mucho cuidado. Y, mientras tanto, la democracia aparcada sin saber cuántos son los del sí y cuántos los del no.

Y estos animalistas le habrán preguntado al Toro de la Peña o de la Pena si le encanta estar mareado entre tanto tumulto, si disfruta con que lo seden para llevárselo y si pide que lo maten después cobardemente en un lugar oscuro y siniestro. Matarlo sí pero no a la vista de la gente. Cinismo y cobardía de los políticos y animalistas (mitad racionales, mitad irracionales). Muerto a lanzazos o con la pena de verse en un corral oscuro oliéndose la muerte.

Y mientras tanto los taurinos tragando y fomentando los espectáculos de los recortadores, deportivo e incruento, como le gusta a los antis. Sí, a los toros no les pasará nada, pero pueden partir en dos o cornear muy gravemente a algún recortador pero esto da igual porque es persona y no animal. Por eso no protestan.

Dice un amigo mío que esto de los recortadores, espectáculo que está tomando mucho auge en esta época, puede hacerle un daño muy serio a la tauromaquia tradicional, cuando no cargársela. Magnífico dice la masa : deporte y habilidad ante un cornudo.

A muchos no nos gusta el Toro de la Vega pero muchísimo menos la deriva peligrosa que está tomando todo esto.

Y encima estábamos en la vega, nos han subido a la peña y no se sabe si nos despeñarán. Parece que sí que cayeron las rocas de arriba y destrozaron lo que había.

El Toro de la Peña se despeñó encima del de la Vega y ya ven. Han ganado. De momento.