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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Toros y toreros tiran del carro... / por El Hombre Tranquilo



"...Toros y toreros están dando este año lo máximo que se puede lograr en la situación actual de la fiesta de los toros. Quien no está dando el dó de pecho es el público, que prácticamente no ha llenado las plazas en ninguna feria; y fuera de las ferias, ni te cuento..."


El Hombre Tranquilo
Córdoba, 28/09/2016
Toros y toreros están dando este año lo máximo que se puede lograr en la situación actual de la fiesta de los toros. Quien no está dando el dó de pecho es el público, que prácticamente no ha llenado las plazas en ninguna feria; y fuera de las ferias, ni te cuento.

La forma en que están embistiendo los toros de las ganaderías "pijas", como esta de Olga Jiménez, es para asombrarse, porque hasta hace nada no se conocía tanta nobleza y tanta duración con la fuerza justa, puesto que la suerte de varas casi no existe en los grandes carteles. En el vídeo, hay que ver cómo embiste el primero de Castella y cómo lo hace casi igual de bien el de Manzanares.

Los toreros se han arrimado todas las tardes, están haciendo cosas nuevas y están recibiendo cornadas como no se recordaba en mucho tiempo. Hasta hemos tenido que lamentar la muerte en el ruedo de Víctor Barrio.

Sebastián Castella ha culminado con dos orejas (tres cuartos de Puerta del Píncipe) una temporada en la que se ha apuntado con éxito al todavía temido encaste Victorino-Adolfo Martín. Tiene Castella una técnica asombrosa, pero debiera aplicarla al toreo clásico: lástima que ese templadísimo quite por "tijerillas" o "cordobinas" del vídeo, no lo hubiera sido por verónicas. Estaríamos hablando de ellas todo el invierno.

José María Manzanares salió del bache de los últimos tiempos con una excepcional faena en Madrid y estuvo muy cerca de reeditarla en esta tarde sevillana de fin de temporada, aunque aquello de Madrid es muy difícil de alcanzar.

A López Simón le ha venido largo comandar estadísticamente el escalafón. Comenzó la temporada a lo grande, pero la está finalizando en tono mediano, quizá desbordado por la responsabilidad y por las grandes temporadas de casi todos sus compañeros.

En definitiva, si regresara el público a las plazas con un poco de pasión, se diera paso a los toreros nuevos - que lo tienen imposible - y la crítica volviera a ejercer su labor educadora del público, podríamos hablar de resurgir de la Fiesta.