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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 9 de enero de 2017

RECUERDOS MÁGICOS / por Antolín Castro



La magia lo inundó todo aquél 7 de enero de 2007


Se nos fue el pasado año en un arrebato de magia, y cuantos le queríamos y le admirábamos, fuimos testigos de ese ‘aquí está y ya no está’. Pero fue tanta la magia repartida a lo largo de los años que todavía la percibimos. 


 RECUERDOS MÁGICOS

Antolín Castro
España
Los magos, los Reyes, dejaron sus regalos hace tan solo unos días, la pasada semana, con ellos habrán llenado de ilusión a niños y mayores, les habrán cubierto de alegría y satisfacción a casi todos.

Pero el toreo también es magia y esa magia perdura al pasar de los años. Quienes la perciben un día viven con ella para siempre. El clásico ‘Recuerdo aquella tarde en Sevilla…, recuerdo la faena de fulanito en Madrid…, esos recuerdos, apoyados en la magia del momento vivido perdurarán para siempre.

Pero no todos los toreros logran, a pesar de la magia comentada, recibir el sobrenombre de mago, aunque hay uno al que se le trataba más así que como Rodolfo.

Ya lo habrán adivinado, se trata de Rodolfo Rodríguez ‘El Pana’, al que el título de mago le acompañaba tanto como el de brujo. El Brujo de Apizaco supo ganarse esos apelativos, de tal manera que no había manera de que la magia se le separase del cuerpo ni de su forma de torear.

Se nos fue el pasado año en un arrebato de magia, y cuantos le queríamos y le admirábamos, fuimos testigos de ese ‘aquí está y ya no está’. Pero fue tanta la magia repartida a lo largo de los años que todavía la percibimos. 

El pasado día 6 se celebraron los Reyes Magos y el día 7 se celebró el 10 aniversario de la explosión de magia que inundó La México y el mundo taurino entero. Todavía resuenan los ecos de aquella mágica tarde. El Pana pasó del casi anonimato a ser reconocido mundialmente.

Días después del acontecimiento partí para México para poder ver en directo a quien me cautivó con su magia por la televisión. El azar hizo que nos conociéramos allá en un programa de televisión y desde ese momento su magia a nivel de individuo también me cautivó en la relación personal que mantuvimos como amigos.

Magia que pude disfrutar en muchos momentos vividos juntos y que hoy recuerdo, y quiero hacer recordar a los aficionados, como homenaje a la magia y a los magos. Tras de Melchor, Gaspar y Baltasar, no hay duda que aquel 2007, llegó Rodolfo. Todavía se llora con aquellas faenas, tanto como por la ausencia del torero y amigo.