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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 2 de mayo de 2017

LOS MERCADERES PROFANAN EL TEMPLO / POR Diego Martínez. UTAA-SEVILLA




SEVILLA. 1 DE MAYO DE 2017.
TOROS DE DANIEL RUIZ PARA RIVERA ORDOÑEZ, EL JULI Y CAYETANO

LOS MERCADERES PROFANAN EL TEMPLO

Diego Martínez. UTAA-SEVILLA
¿Quien no ha leído el pasaje de la vida de Jesús sobre la profanación del templo por los mercaderes y el Maestro los echa a patadas?

Aquella secuencia sirve muy bien para describir lo de esta tarde en la Maestranza.

La plaza de Sevilla hoy estaba en manos de mercaderes gestores, mercaderes actores y todo ello bendecido por el mercadeo de la autoridad complaciente y entregada.

Salían por chiqueros ¿toros?, no, eran animales anunciados como toros, pero con trapío de novillo, menos el quinto con trapío de mostrenco.

¿Ofrecían al menos una lidia encastada plena de poder y casta brava? Negativo. Deambulaban por el albero como “la tonta el bote” y encima sin fuerzas.

Ni que decir tiene, que una vez más la suerte de varas estuvo desaparecida.

Reprobar a los elegantes actores, ¿quizás toreros? que de esa manera no se ponen los toros en suerte. Sin problemas. Nadie les llamará la atención.

El colmo de los colmos estuvo en la actitud del presidente, aficionado de desconocido prestigio, que se obcecó en mantener en el ruedo el tercer novillote, inválido perdido.

El actor Cayetano, pensando que el presidente tenía razón se dirige al tendido 8 (el único que protesta a estos mercaderes) y les dice que le brinda la faena. ¿Qué faena? Si aquello no tenía un pase, como después se comprobó.

Como el pretendido espectáculo estaba animado por una masa ocasional, que no sabía ni donde estaba su localidad, ni por supuesto los mercaderes gestores disponían de acomodadores, en el sol hasta el cuarto toro había revolución en la plebe. Incluso una mujer que reclamaba a gritos fue reprimida por la guardia del templo y expulsada del tendido.

De torear, ¿qué se puede decir? Realmente nada de nada. Si ya nos referimos a destorear, aquí sí que los mercaderes actores profanaron el templo abusando del pico de la muleta, echando los novillos fuera, citando con ventaja, en definitiva, usando los mismos resabios de plazas de pueblo donde abusan hasta decir basta.

Se concedió graciosamente y democraticamente una oreja a cada hermano Rivera, los cuales marcharon a su hotel orgullosos de una gran tarde que a buen seguro los mercaderes de la pluma, radio y televisión halagarán al máximo para que en el templo se sigan vendiendo “duros a cuatro pesetas” si el tiempo no lo impide y con la anuencia de los caballeros maestrantes y la autoridad.

Es de ley decir que lo único torero de la tarde no lo hizo un mercader, sino un torero de plata llamado Iván García que puso dos soberbios pares de banderillas al último de la tarde.

También indicar que los mercaderes del chimpún chimpúm amenizaron la tarde para deleite del respetable público.