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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 23 de mayo de 2017

'SAN ISIDRO'. LOS MATICES / por Antolín Castro

Uno de los remates de Colombo con el capote, que ha manejado mucho y bien

Esa actitud en novillero es incuestionable en la tarde de hoy. Desde el inicio se le vio dispuesto a todo con tal de gustar y triunfar en Madrid. Lo puso todo para que fuera así y si no lo logró habrá que preguntárselo al Sr. Cano, presidente de la corrida. La petición fue mayoritaria, globalmente visible en pañuelos y audible a través del vocerío de la petición y la posterior bronca al palco.


LOS MATICES

S.I.17.- Primera novillada de la feria. Primera presencia del venezolano Jesús Enrique Colombo y primera vuelta al ruedo para un novillero. Sucedió todo en la tarde pero lo importante son los matices.

La novillada de El Montecillo, variada en su comportamiento pero con el denominador común de la casta, brindó posibilidades a quienes se quisieron poner delante, también con matices. Lo suficientemente encastados para que el personal estuviera interesado en lo que pasaba.

Debutó un novillero venezolano y le vimos muy maduro -no confundir con quien con ese apellido está sentado en la máxima poltrona en su país-. Llena el escenario porque está puesto y dispuesto. Su actitud es evidente y no admite discusión, si bien se le puede exigir mejoría en las formas, pero eso es lo natural cuando hablamos de un novillero y Colombo lo es.

Esa actitud en novillero es incuestionable en la tarde de hoy. Desde el inicio se le vio dispuesto a todo con tal de gustar y triunfar en Madrid. Lo puso todo para que fuera así y si no lo logró habrá que preguntárselo al Sr. Cano, presidente de la corrida. La petición fue mayoritaria, globalmente visible en pañuelos y audible a través del vocerío de la petición y la posterior bronca al palco.

Los matices siempre han de considerarse y si el Usía puede no saber contar o cuenta tan bien que sabe, a ciencia cierta, que la petición no es mayoritaria, habrá que concederle esa duda a su favor, pero lo que no es discutible es que un chaval vino a jugarse la vida con capote, banderillas, muleta y estoque, aunque su muleta no sea lo que mejor ha manejado. El conjunto si merecía pasear un trofeo pues no se puede medir igual a Colombo que a Ponce por poner un ejemplo. Ni los años de alternativa ni sus conocimientos son comparables, pero es imposible que el español pudiera poner más ardor, entusiasmo, decisión y valor que lo puesto por el venezolano. Ahí queda la frescura de su actuación y la clamorosa vuelta al ruedo para recuerdo de todos. No es precisamente su toreo muy académico... y eso es lo que salimos ganando.

Pablo Aguado se apretó los machos después de ese ‘zambombazo’ y mejoró mucho su actuación, insípida e inhibida de su primero, con capote y muleta. Hubo momentos pero intermitentes, aún así se le ovacionó por su buen gusto.

Peor resultado ha obtenido Rafael Serna al que su lote le ha permitido menos, pero tampoco él ha echado las tres cartas.

Tras la primera novillada queda mucho espacio para analizar los matices que se han dado en ella, de los toros, de los toreros y del palco.