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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 4 de julio de 2018

Breve historia del animalismo I / por Rafael Comino Delgado


Se puede, pues, considerar a  Zaratrusta como el primer defensor de "los Derechos de los Animales irracionales"

Breve historia del  animalismo  I

Rafael Comino Delgado
Catedrático de la Universidad de Cádiz
El origen del Animalismo, o movimiento en favor de los derechos de los animales irracionales, se remonta a unos veinticinco siglos antes de Cristo y se sitúa en el Extremo Oriente, si bien es en el siglo IV a.C. cuando Zaratrusta (profeta fundador del Mazdeísmo) da impulso a dichos movimientos y prohíbe sacrificar bueyes en Persia.

Se puede, pues, considerar a  Zaratrusta como el primer defensor de "los Derechos de los Animales irracionales" (en lo sucesivo, para referirnos a los animales irracionales simplemente diremos animales).

Desde Persia, esas ideas o movimientos llegaron a Grecia, donde Pitágoras y Empédocles de Agrigento se declararon vegetarianos y favorables a tales ideas, que  de Grecia pasaron a toda Europa.

René Descartes, en los años cuarenta del siglo XVII, publicó sus "Meditaciones", proponiendo  la "Teoría Mecanicista del Universo", según la cual los animales eran autómatas sin alma, sin mente, sin razonamiento y sin capacidad de sentir o sufrir, mientras que en los humanos la mente era una sustancia que les conectaba con el espíritu de Dios, sustancia inexistente en los animales. El filósofo y médico inglés John Locke se opuso a los pensamientos de Descartes de forma explícita en 1693.

Las primeras leyes de protección a los animales se publicaron en el siglo XVII: en Irlanda en 1635; en 1641 la colonia americana de Massachusetts Bay publica unas leyes que protegían a los animales domésticos y en 1654, en Inglaterra, Kathreen Kete escribe unas leyes en el mismo sentido.

En la segunda mitad del siglo XVIII, o siglo de las Luces por el influjo de la Ilustración,  los movimientos en favor de derechos para los animales experimentan un importante avance, especialmente en Inglaterra.

Tiene, en este sentido, gran transcendencia el libro que publicó en 1780 el filósofo  utilitarista inglés Jeremy Benthan bajo el título "The Principles of Morals and  Legislation". Estima Benthan que los animales pueden sentir, pueden sufrir y, por tanto, deben tener unos derechos fundamentales como derecho a la vida, a no ser torturados, a la libertad.

Más tarde, en 1822, se promulgó en Inglaterra la "Ley del Parlamento Británico contra la crueldad", también denominada "Ley de Martin" por haber sido propuesta por Richard Martin, que prohíbe el maltrato a los animales de tiro y en espectáculos públicos, como las peleas de gallos. Poco después, en 1824, se crea en Inglaterra la Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad con los Animales (RSPCA). 

En 1859, es decir, muy pocos años después, apareció el libro de Charles Darwin "El Origen de las Especies", que viene a establecer el origen común de todas las especies,   lo que tiene gran transcendencia y culmina con una nueva Ley británica, la "Ley de 1876 contra la Crueldad con los Animales", que regula la experimentación con animales.

En la Alemania nazi,  Adolf Hitler promulgo varias leyes en favor de la protección de los animales (1933 y 1934), pues era un animalista radical, como casi todos los miembros  del  III  Reich. Es conocido que la perra  de Hitler, llamada Blondi, recibía más cuidados que muchas de las personas que rodeaban al dictador. A uno de los cachorros de Blondi le puso Hitler el nombre de Wolf (lobo),  pues Adolf  significa  "lobo noble". 

Continúan los avances de estos movimientos, y ya en el siglo XX, en la década de los setenta ocurren varios hechos importantes en favor de los derechos de los animales, a lo que contribuyó sobremanera el libro publicado por Peter Singer, filosofo australiano de origen judío, con el título "Animal Liberation" en 1975. Posteriormente, dicho filósofo ha sido algo errático en sus planteamientos, tal vez tratando de llegar al mayor número posible de sensibilidades y generar cierto debate, lo cual le vendría bien para vender más libros.

La Liga Internacional de los Derechos de los Animales logró aprobar en 1977 una Declaración Universal de los Derechos de los Animales, que se proclama al año siguiente, es  decir, en 1978, y que más tarde sería aprobada por la UNESCO.

En la misma línea, Tom Regan publicó en 1983 un libro titulado "The Case for Animal Rights", afirmando que todos los seres vivos tienen un valor intrínseco por sí mismos y, por tanto, tienen derechos morales.