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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 12 de julio de 2018

Ci vediamo presto, CR Sette... / por Juan Manuel Rodríguez



 ...los propietarios de la Juventus se han decidido a afrontar un fichaje complejísimo porque la contratación del máximo goleador histórico del Real Madrid va a poner de nuevo en órbita a la Vecchia Signora y va a hacer más interesante un fútbol, el italiano, que anda de capa caída. Pero la Juve no ha fichado a Cristiano para ganar la Liga, que esa la ha ganado los últimos siete años, ni tampoco para tener más seguidores en su cuenta de Instagram, que esos, como puede apreciarse, vienen y van sino para dar el salto definitivo de calidad en la Champions, la Liga europea del Real Madrid.


Ci vediamo presto, CR Sette... 

Juan Manuel Rodríguez
A propósito del traspaso de Cristiano Ronaldo a la Juventus de Turín, Pipi Estrada contaba ayer en El Chiringuito que se había encontrado ya con varios niños que le habían dicho que ya no querían la camiseta del Real Madrid sino la del equipo italiano. El diagnóstico es fácil: esos niños no eran madridistas sino de un futbolista, en este caso CR7, y le seguirán allá donde vaya. A veces ocurre eso, que uno es de un jugador o de un actor, y van a verlo a él, al margen de la camiseta que vista o el director que dirija la película. 

Los niños de la anécdota de Pipi Estrada no eran madridistas sino cristianistas, y ahora serán juventinos. De todas formas, es complicado explicarle a un niño por qué su ídolo de toda la vida se marcha a otro equipo; cuando crezcan, sabrán la verdad: Mendes, Jorge Mendes, y 12 millones de euros.

El primero que supo ver el impacto positivo que el fichaje de una estrella mundial tendría para el proyecto deportivo, tanto a nivel futbolístico como económico, fue Florentino Pérez. Fue Pérez quien, contra el viento y la marea de la opinión publicada, trajo a Figo, luego a Zidane, más tarde a Ronaldo... y también a Beckham. De David Beckham, que era el jugador franquicia de un equipo de medio pelo como el Manchester United y capitán de una selección sin historia como la de Inglaterra, en la que sólo jugó 115 veces, se dijo, en tono claramente despreciativo y displicente, que venía al Madrid para vender camisetas. Y es curioso porque los mismos que decían esa fantochada, los mismos que aseguraban con una ignorancia supina que Beckham llegaba aquí para ayudar a vender camisetas, destacan hoy, 15 años después de aquello, que el club blanco ha perdido no sé cuántos seguidores... ¡en las redes sociales! Pero, ¿hablamos de fútbol o de Twitter? ¿De qué estamos hablando exactamente?

Es una evidencia que, además de ser el mejor futbolista del mundo, Cristiano es también uno de los deportistas más carismáticos del planeta. La marca CR7 es universal y potentísima y los propietarios de la Juventus se han decidido a afrontar un fichaje complejísimo porque la contratación del máximo goleador histórico del Real Madrid va a poner de nuevo en órbita a la Vecchia Signora y va a hacer más interesante un fútbol, el italiano, que anda de capa caída. Pero la Juve no ha fichado a Cristiano para ganar la Liga, que esa la ha ganado los últimos siete años, ni tampoco para tener más seguidores en su cuenta de Instagram, que esos, como puede apreciarse, vienen y van sino para dar el salto definitivo de calidad en la Champions, la Liga europea del Real Madrid.

A los niños de Pipi habrá que decirles cuando crezcan que su ídolo quería ganar más dinero, que no era la primera vez que se lo pedía al Real Madrid, que accedió a mejorar su contrato en dos ocasiones anteriores. Cuando tengan edad para comprender qué son los impuestos, a los niños de Pipi habrá que contarles que, probablemente mal asesorado por un caballero que siempre está a la sombra, Cristiano cometió un desliz con la Hacienda pública española y que, tras negarse a aceptar la cruda realidad, el hombre que estaba detrás de la estrella a la que ellos siguen en Twitter, exigió que el club asumiera su error, como hizo por ejemplo el Barça con Messi. A los niños de Pipi habrá que explicarles por qué un presidente responsable tuvo que decir que no. Y cuando esos niños, ya creciditos, sepan la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, se pondrán a seguir por Facebook a Florentino Pérez, que es el crack. Mientras tanto, suerte Cristiano, y gracias. Grazie mille. Que te vaya bien en la vida y en el fútbol. Ci vediamo presto, CR Sette.