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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 29 de julio de 2018

Última de Santiago en Santander. Con nobilísimos toros de Jandilla, máximos matices de Padilla, Talavante y Roca Rey / por J.A. del Moral.



Tarde de apoteosis general, de esas que entran muy pocas en el bombo de la suerte. Muchos salieron de la plaza comentando que había sido la mejor corrida en lo que va de temporada. Una de las mejores, desde luego. Quizá la más completa por el juego de los toros y por cuanto lograron los tres matadores cada cual fiel a sus respectivos estilos y maneras de concebir el toreo, andando a tope en sus grandes posibilidades. La estrella máxima de la tarde fue, de principio a fin, Juan José Padilla, últimamente reconvertido y hasta mitificado como héroe nacional en sus postrimerías profesionales. Y Juan José, que lo sabe, extrema con vistosa teatralidad todos y cada uno de sus gestos con un absoluto dominio de la escena. Como actor, en el toreo es el mejor de todos los tiempos. Sabe tocar todas las teclas, empezando por su indumentaria de pirata del Caribe y todas las ocasiones que le proporcionan los toros y sus personales resortes, para nada académicos aunque sí oportunos aunque no todos idóneos ni ideales toreramente hablando. Lo tiene más que bien ganado por haber sido capaz de sobreponerse a sucesivos y gravísimos percances. Su primera actuación de ayer fue más que correcta. La del cuarto toro, un hapening inclasificable que no debió ser premiado aunque la complicidad del público ablandó el palco presidencial pese a las tres agresiones que necesitó para matar al toro. Pero la gente quería que Padilla saliera a hombros y salió en medio de la algarabía general junto a sus compañeros de terna y hasta el mayoral de la ganadería.



En mi opinión, Alejandro Talavante fue el que mejor toreó ayer con la muleta. Dos grandes faenas en las que predominó lo clásico con una dulzura y un temple colosales aunque introdujo algunas martingalas mediante cambios por la espalda que él se trajo de México hace años y últimamente prodiga hasta decir basta el peruano Roca Rey. Talavante perdió las dos oreja por su mal uso se la espada en el segundo toro y las ganó a toda ley en el quinto.


Adrés Roca Rey fue el máximo triunfador de la sensacional jornada con cuatro orejas cuatro y hasta petición de rabo tras matar al último toro de la tarde. Con ambos se desparramó con capote y muleta en un incuestionable derroche de valor, de capacidad y de inteligencia gracias a su máximo don que expresa mediante inagotables, sorpresivas y originales improvisaciones.



Con nobilísimos toros de Jandilla, máximos matices
 de Padilla, Talavante y Roca Rey

J.A. del Moral · 29/07/2018 
Santander. Plaza de Cuatro Caminos. Sábado, 28 de julio de 2018. Séptima y última de feria. Tarde muy nublada con lleno de no hay billetes.
Seis toros de Jandilla, de justa e ideal presentación y aún más justa fuerza, suficiente movilidad en distintos grados de nobleza, clase y durabilidad. Salvo al primero, que fue castigado con un duro y perjudicial puyazo, la suerte de varas fue prácticamente simulada. Quinto y sexto, extraordinarios. El último de la tarde fue premiado con vuelta al ruedo.
Juan José Padilla (caldero y oro): Estocada tendida, oreja. Media estocada tendida atravesada, estoconazo y descabello, oreja por mayoritaria petición.
Alejandro Talavante (blanco y oro): Dos pinchazos y estocada, ovación con saludos. Estocada atravesada, aviso y dos orejas.
Roca Rey (malva y oro): Espadada caída de efectos fulminantes, dos orejas. Estocada desprendida, dos orejas y petición de rabo.
Los tres matadores y el mayoral de la ganadería fueron sacados de la plaza en hombros. 
En la brega destacaron Juan José Domínguez y Juan José Trujillo. Ambos también en banderillas y asimismo Viruta y Paco Algaba. 


Decíamos e insisto, que lo mejor que vimos ayer fue el toreo de Alejandro Talavante. Las fotografías del gran Arjona que ilustran esta crónica dan sobrada prueba de ello. Alejandro ayer en Santander nos regaló la más admirable versión de sus asombrosos muletazos en redondo y al natural – ya hemos hablado muchas veces de que su mano izquierda es de oro con diamantes – divinamente engarzados en sucesivas e intensivas rondas. Un no va más en una tarde que por sentimientos dominó Padilla y por entrega total Roca Rey. Fue una pena que Talavante no matar pronto ni bien al segundo toro. Pero a pesar de esta falta, su actuación fue absolutamente irreprochable.



Lo de Padilla es punto y a parte. Todo un caso que está a punto de pasar a la historia una vez cumplida su última actuación en esta temporada de su adiós. Y es que la arrolladora personalidad y el haber sido capaz de crecer profesionalmente a pesar de sus horribles cornadas y percances, son dignos no solo de admiración. 

También de asombro. Por eso la plaza de Santander ayer fue un crisol de aficionados y de público que no suele acudir a ver corridas de toros. Vino muy bien porque además de poder volcarse con Padilla, tuvieron ocasión de descubrir otras versiones del toreo y, por ello, de estrenarse en una afición que no pocos desconocían. Yo mismo tuve al lado a jóvenes primerizos que prometieron volver. Y eso de hacer afición es un lujo cuasi asiático. Gracias, Padilla. Gracias Talavante, Gracias Roca Rey.


Fue, como acabo de decir, un derroche total del limeño en su versión mixta porque ayer dio rienda suelta a su mejor faceta del toreo clásico y en sus hallazgos que más fama le han dado y de las que nunca podrá desprenderse porque esa es su máxima característica aunque no a todos agrade, empezando por mi. Sin embargo, es normal que a la gente le entusiasmen tanto la maravillosa variedad de su toreo con el capote – ayer se prodigó totalmente en sus recibos y en sus preciosos quites – como sus inacabables faenas de muleta en las que cabe todo lo imaginable y hasta lo inimaginable por sus continuas sorpresas que proceden del don que Andrés atesora como inaudito improvisador según sean las condiciones y reacciones de los toros. Ayer rizó todos los rizos Roca Rey, fiel a su prodigiosa imaginación que pone en práctica y asombra a cuantos le ven, Sobre todo a los que le descubren por primera vez. A mi me gustaría que toreara con el capote más veces a la verónica que es la más difícil de las suertes. Pero lo compensa con la más arriesgada, con la de matar. Roca Rey también es un cañón seguro en la suerte suprema….