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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 19 de julio de 2018

El prior del Valle de los Caídos da una lección de dignidad al Cardenal Osoro / Por Juan E. Pflüger



El prior del Valle de los Caídos da una lección de dignidad al Cardenal Osoro.

Madrid, 19 de Julio de 2018
Si hay algo que todos los católicos debemos agradecer a Santiago Cantera, prior de la comunidad benedictina del Valle de los Caídos, es el ejemplo de dignidad que está mostrando en un momento de acoso como el que vive en estos momentos.

Cantera ha entendido muy bien que no se trata de sacar a Franco del Valle. Que de lo que se trata es de mostrar al Gobierno que no puede hacer lo que se le antoje, por encima de las leyes y de los acuerdos firmados entre la Iglesia y el Estado. El prior está demostrando que hay un sector –muy amplio afortunadamente- dentro del clero que no está dispuesto a plegarse a la dictadura de lo políticamente correcto para mantener la X en la casilla del IRPF a favor de la Iglesia Católica.

Una casilla que cada vez menos católicos estamos marcando en protesta a una jerarquía que, como ocurre con el señor Osoro, lejos de velar por nuestras creencias está más preocupada por mantener su situación de privilegio.

El prior lo tiene claro: primero se consiente sacar los restos de Franco y después todo serán pasos hacia una abierta persecución al culto en España. 

Sabe, aunque viva en una comunidad aislada en la sierra, más claramente que Osoro y la Conferencia Episcopal Española, que los gritos de "Arderéis como en el 36" con los que muchos radicales atacan y profanan templos es la cara más cruda del plan que Sánchez pretende empezar en el Valle con la exhumación de Franco.

Y lo más triste es que Osoro lo sabe también, pero le da igual mientras a él le respeten sus privilegios políticos, porque en eso y no en otra cosa se están convirtiendo los miembros de la Conferencia Episcopal: en políticos, en casta del sistema capaz de abandonar a sus fieles para salvarse ellos.

La postura del prior Cantera, afortunadamente, se está viendo fortalecida por las dos únicas personas que le pueden hacer cambiar de opinión. Porque no debe obediencia jerárquica a Osoro, afortunadamente. Es clero regular y su obediencia es debida a su superior, el abad de la Congregación benedictina de Solesmes. El superior, Philippe Dupont, ya ha dejado claro que respeta la decisión del prior del Valle de los Caídos y que no intervendrá para doblegarlo en ningún caso.

Por lo tanto, solamente el Vaticano podría obligarle a cambiar su opinión. Pero desde la Santa Sede han dejado claro que no intervendrán en un tema como este porque lo consideran político y debe solucionarse aplicando la legislación española.

Mientras tanto Carlos Osoro sigue manteniendo contactos oficiosos con los representantes del Gobierno que preside el socialista Sánchez para intentar convencer a Cantera. Como ha dicho en varias ocasiones el obispo de Madrid, su intención es separar a Franco de la Iglesia española. 


Lo que deja claro Osoro es que ya no se acuerda de los trece obispos, de los 7.000 religiosos y los miles de católicos torturados y asesinados por los socialistas y comunistas que ahora quieren exhumar a Franco. Lo que deja claro Osoro es que su ansia de poder puede más que el hecho de reconocer que quien puso fin a esos asesinatos de católicos fue Franco.