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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 17 de enero de 2016

El Belén de Dª Blanca



"...Pues desde ese acto de fe y en búsqueda constante de la excelencia hacia Dios, cada año se proyecta Dª Blanca creando el insuperable marco que acoge la más importante manifestación belenista que existe, y precisamente en tierra madrileña donde los valores cristianos son vergonzosamente hostigados desde los frentes políticos que obran en contra de la honda tradición cultural española y contra la fe y su rito católico, esencia y fundamento de la existencia de España como nación y de unidad..."

El Belén de Dª Blanca

Redacción 'Del toro al infinito'
Fotografía La Loma
Madrid, 17 de Enero de 2016.
Ya han pasado las fechas navideñas pero el sentimiento que evoca la conmemoración del nacimiento del Niño Dios. Tiempo de Navidad que da paso en el año litúrgico al tiempo Ordinario que desemboca en la Cuaresma que recuerda a cada cristiano su situación de pecado y la necesidad de convertirse; pero aún queda en el corazón de los católicos el sentimiento y la huella de lo vivido en días pasados en los que la Iglesia conmemora la venida en carne mortal de Cristo a la tierra. Este es uno de los aspectos fundamentales, porque también es la actualización de la venida del Emmanuel, del Dios con nosotros.

Por su trascendencia, comunica la manifestación de Dios, hecho hombre: a San José y la Virgen, la Sagrada Familia, a los pastores de Belén, a los Reyes Magos y al mundo entero.

Pues, efectivamente, ese es el mensaje que la tradición belenistica lanza urbi et orbi. Es así como en cada casa de la España católica -hasta hace bien poco se podía decir la católica España- se representa el portal de Belén con el nacimiento del Niño Jesús. Es la tradición del "belén", ahora lamentablemente perseguida por el laicismo oficial imperante, la que no se abandona por la fe de los católicos y la santa tradición de adorar a Cristo en el alegre y festivo tiempo de Navidad, con los sencillos, realistas, o en otros casos monumentales "nacimientos", fruto del histórico y rico hontanar de arte y cultura que emana la idea de Jesús hecho hombre en un portal de Belén, en los brazos de José y María, entre una vaca y un buey y con la adoración de pastores y reyes.

Pues desde ese acto de fe y en búsqueda constante de la excelencia hacia Dios, cada año se proyecta Dª Blanca creando el insuperable marco que acoge la más importante manifestación belenista que existe, y precisamente en tierra madrileña donde los valores cristianos son vergonzosamente hostigados desde los frentes políticos que obran en contra de la honda tradición cultural española y contra la fe y su rito católico, esencia y fundamento de la existencia de España como nación y de unidad. Quizás sea por esto mismo, precisamente, por lo que no cejan en su empeño, así nos lo advirtió el recordado héroe: "...No olvidéis que los enemigos de España y de la civilización cristiana están alerta..."


En fin, una explosión de arte belenista es el que Dª Blanca recrea con miles de figuras y en cientos de metros cuadrados donde se representan escenas que van desde el Pesebre y la adoración de los Reyes Magos, a grupo de músicos con sus instrumentos musicales de la época, hasta escenas más populares como los pastores, la tahona, la carnicería, los talleres de los artesanos o la taberna, con aires costumbristas multiculturales y multinacionales, la recreación de ciudades, barrios, rincones o monumentos que acogen y enmarcan el nacimiento de Jesús,y todo ello con predominio del estilo dieciochesco napolitano, sobre el florentino, renacentista y hasta románico, sin olvidar el popular actual, en ambientes rústicos, urbanos o palaciegos, entre agua de riachuelos o bellos surtidores simbolizando el nacimiento del Niño como fuente de vida.

Las imponente figuras aladas ángeles y arcángeles de estos seres celestiales otorgan al belén su dimensión más ultraterrena, como adoradores u oferentes portando instrumentos. 


Los pastores y oferentes son un fiel reflejo en este magno belén con una innumerable representación de oficios tradicionales propios de la antigua sociedad donde cabían espigadores, carpinteros, herreros, o huertanos recogiendo frutas. Todos ellos conformaban un grupo festivo, reflejo de la alegría desbordante que producía la llegada de la Nochebuena. Una auténtica explosión de vida, un mundo festivo, con una fantasía prodigiosa y un artificio de invenciones entre todos los humildes personajes de la vida cotidiana, únicamente contrapuesto con el fasto y la riqueza de los Reyes Magos.

Por ahí aparecen las figuras de grupos de danzantes y músicos por las calles y plazas de las asombrosas estructuras del belén de Dª Blanca, que muestran el ambiente alegre hasta límites insospechados, y que hacen que todos, hasta ancianos, jorobados y lisiados, se contagien y bailen al son de panderos, zambombas, sonajas e incluso instrumentos de viento y cuerda. Esta exaltación que invadía las casas y las celebraciones litúrgicas de cada momento se reflejaban en el belén popular, no sólo en danzantes y músicos, sino en gestos de pastores y rústicos, tanto en el mercado y en los trabajos ordinarios, como en alborozadas labradoras montadas en burros con sus correspondientes presentes que van cantando y tañendo zambombas o panderetas, viandantes, donantes, hombres trabajando sus huertas, o almorzando en mesones. He ahí la vitalidad y la espontaneidad en el caso de los belenes hispanos, encontraste con napolitano donde el nacimiento se instala entre un pueblo extrovertido y aún fantasioso. 

Hermosa velada la ofrecida por Dª Blanca donde el flujo celestial, ante lo inanimado de ángeles y arcángeles belenísticos, llegó en las maravillosas voces del grupo de Niños Cantores de la Escolanía de la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. No solo el Cardenal Rouco Varela pudo disfrutar del concierto de villancicos interpretado, sino todos los allí presentes en feliz comunión entre la fe, la tradición y la bondad de Dª Blanca y su querida familia.

Gracias y que Dios les bendiga.