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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 27 de enero de 2016

No dejarse televisar en directo esconde trampas / por J. A. del Moral



"...¿Por qué?, ¿por qué no quieren que les veamos desde nuestras casas? Pues sencillamente dicho, porque temen que veamos el ganado que suelen matar allá, principalmente. Y en el caso más especial de José Tomás para que su atractiva y misteriosa figura no pierda ni un átomo de poder taquillero..."

No dejarse televisar en directo esconde trampas

La mayoría de los medios cantan hasta lo indecible los éxitos de los toreros en la Plaza México y, no digamos, cuando los que actúan casi llenan o, no digamos, si son capaces de agostar las entradas, como parece va a ser el caso de la reaparición de José Tomás en el Monumental coso de Insurgentes el próximo domingo.

El Juli, sin llegar al lleno total, fue hasta ahora en la presente temporada quien más gente ha metido en sus tendidos. Y eso está muy bien. Hay que celebrarlo. Sin embargo, ni El Juli este año en México, ni mucho menos José Tomás desde hace mucho tiempo en cualquier parte, no permiten que sus actuaciones sean televisadas, ni en directo ni en diferido, mientras todos los demás sí. Se dejan sin temor.

¿Por qué?, ¿por qué no quieren que les veamos desde nuestras casas? Pues sencillamente dicho, porque temen que veamos el ganado que suelen matar allá, principalmente. Y en el caso más especial de José Tomás para que su atractiva y misteriosa figura no pierda ni un átomo de poder taquillero.

Tomás, ya se sabe sobradamente, desde que volvió a los ruedos tras su largo retiro, viene fidelizando su plan sin la menor duda ni la más mínima rectificación: torear lo menos posible con ganado lo menos serio que sea posible y cobrando lo máximo posible. Formula que, por cierto, quien más intenta practicar es, precisamente, El Juli.

Y la mayoría de los medios, sobre todo los digitales, no solo lo tapan sino que lo celebran.

Pues señores, seamos serios, todo esto es una monumental vergüenza. Tanto por parte de ambos diestros como los que les cantan incondicionalmente. ¿O no?