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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 21 de enero de 2016

Sevilla: Los amotinados vuelven al redil y engorda la primera fila / por J. A. del Moral


Entre los pretendientes, también este año volveremos a ver a David Mora. Tras un esfuerzo físico y mental titánico ha conseguido recuperarse de su gravísima cogida de hace dos años en Madrid. Le deseamos la suerte que merece y se ha ganado como también que reciba mejor trato de esa prensa que quiso enterrarlo a raíz de su último triunfo en Sevilla con un gran toro de El Pilar.

Los amotinados vuelven al redil y engorda la primera fila

Tres añitos tres habrán transcurrido desde que El Juli, Morante, Manzanares, Talavante y Perera se plantaron contra la plaza de la Real Maestranza de Sevilla. Llegado este momento, cabe preguntarse de qué les sirvió el plantón. De nada aunque Manzanares fue el primero en arrepentirse de la afrenta por ser el más perjudicado y más perjudicante, mientras los otros cuatro hicieron el ridículo en su baldíos intentos de acabar con la empresa Pagés y de poner en su lugar a los millonarios mexicanos, finalmente reconvertidos en empresa de algunas plazas españolas junto a las muchas del país Azteca en las que venían mandando, además de apoderar a varios espadas españoles y americanos. Sea como fuere, el caso es que las aguas han vuelto a su cauce y este año veremos actuar a todos ellos en el ruedo maestrante. Los sevillanos especialmente a Morante de sus, tanto tiempo, frustrados amores. Por cierto, hace bastante tiempo que no sabemos nada del tema de rebajar el ruedo de la Maestranza que últimamente ha sido el capricho más anecdótico del de la Puebla del Río que ayer cuajó su primera faena grande en La México aunque solamente ante 14.000 espectadores que en esa plaza es algo más de un cuarto de entrada o algo menos de un tercio…

Por el momento, quien ha metido más gente este año en la Monumental de Insurgentes ha sido El Juli. 30.000, casi lleno en el numerado. Y es que además de Morante, Talavante tampoco termina de atraer masivamente a los manitos. En lo que resta de la Gran Temporada, faltan por comparecer Pablo Hermoso de Mendoza, Enrique Ponce, otra vez El Juli – esperamos que con ganado más decente que el de su primera tarde – y José Tomás en su única tarde por ahora de este año. Con estos, la plaza volverá a verse casi llena o, quién sabe, si llena hasta los topes. Nuestro corresponsal, Juan Pablo Silva, es el más independiente de entre los que allá ejercen la crítica y siempre da cuenta de la gente que asiste a cada corrida.

Y ya que hemos mencionado a José Tomás, lo que nadie sabe aún es si piensa torear más en la próxima temporada. Estos toreros que apenas torean, ya no llaman tanto la atención. Todo cansa. Salvando las distancias, otro que tal baila, Cayetano Rivera, va a empezar este año en Fallas. Cayetano no para de salir en los programas del corazón. Es su mejor “entrenamiento” para seguir en el machito. A estos dos ni siquiera se les puede meter en lo que llamamos primera fila. Más bien podríamos encasillarlos en una especie de Limbotaurino de lujo.
La primera fila engordará este año con los valores más prometedores del momento: Alberto López Simón y Andrés Roca Rey. Hacía mucho que no aparecían toreros tan jóvenes de esta clase especial y con tanta fuerza. Por eso les han abierto las puertas en los carteles de más fuste en las principales ferias.
Eso para que aprendan los que llevan años queriendo ser figuras y continúan sin poder serlo pese al incondicional trato que les da la mayor parte de la prensa taurina. A López Simón y a Roca Rey les ha bastado una sola campaña para robarles la merienda.

Entre los pretendientes, también este año volveremos a ver a David Mora. Tras un esfuerzo físico y mental titánico ha conseguido recuperarse de su gravísima cogida de hace dos años en Madrid. Le deseamos la suerte que merece y se ha ganado como también que reciba mejor trato de esa prensa que quiso enterrarlo a raíz de su último triunfo en Sevilla con un gran toro de El Pilar. Al menos uno de sus verdugos, precisamente quien escribió tremendas maldades sobre aquella tarde suya en La Maestranza, hasta le ha entrevistado muy cariñosamente en su periódico no hace mucho como si nada hubiera ocurrido sin que David le haya recordado lo mucho que le hizo sufrir profesional y humanamente. La porta gayola que casi le deja sin vida, tuvo mucho que ver con el terrible percance. David es un santo…