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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 9 de abril de 2016

Por si había dudas / Por Paco Delgado



Se ha vuelto a demostrar, ahora con cifras y datos, que la fiesta taurina no es un capricho.

  • el pasado domingo se celebró en Sevilla, y coincidiendo con el inicio de su feria de abril, una manifestación antitaturina, preparada a modo de respuesta a la que hubo en Valencia en fallas, y a la que asistieron apenas un par de centenares de manifestantes llegados de toda España y algunos países extranjeros.

Por si había dudas 

Valencia, 09/04/2016
Aunque está perfectamente claro todo lo que la fiesta taurina supone para España y su cultura -sí, para su cultura, cosa que a muchos anti de pacotilla no les entra en la mollera, porque desconocen la historia del toreo, la historia de España y hasta la propia historia-, hay datos que hacen que la realidad sobre esta actividad sea todavía más contundente. Por ejemplo, en cuanto a la afluencia de público, lo que demuestra que sigue siendo muchísima la gente que gusta de este espectáculo.

Y en este sentido conviene recordar que la pasada edición de la feria de fallas ha sido no sólo un éxito artístico -hubo ocho salidas a hombros, casi a una diaria- sino también en cuanto a asistencia, puesto que se calcula que congregó a más de 100.000 espectadores, que se dieron cita en la plaza de toros de Valencia para presenciar, tanto las corridas de a pie y a caballo como los festejos populares.

Este serial ha supuesto, además, una gran inyección económica para la ciudad en cuanto a turismo, gastronomía y espectáculos, generando un impacto, ya no solo económico, sino publicitario valorado en 3 millones de euros en los medios nacionales e incluso internacionales con edición digital y en medios nacionales con edición escrita. A estas cifras hay que añadir el eco que la feria ha tenido en los medios audiovisuales, ya que gran cantidad de medios de ámbito nacional han emitido contenidos taurinos informando de todo lo que sucedía en Valencia durante la feria de Fallas, fijándose su repercusión publicitaria en 4,5 millones de euros.

Por otra parte, el informe presentado hace unos días por la patronal de los empresarios taurinos, ANOET, a través de su presidente, Óscar Chopera, revela, entre otros datos, que la actividad taurina genera 1.600 millones de euros de impacto en toda España. Que por cada euro ingresado, el toreo genera 2,8 euros -o sea, más del doble-, que los presupuestos generales del Estado destinan exclusivamente 30.000 euros como subvención -que van a parar al Premio Nacional de Tauromaquia-, lo que supone un 0,01% del presupuesto estatal destinado a Cultura y que, en cuanto a ayudas, contando a todas las Administraciones, el toreo recibe 25,5 millones de euros, que suponen un 0,9% del total de las ayudas que la Administración Pública otorga a Cultura, pero esta cantidad queda reducida a 19 millones si se descuentan las aportaciones que en concepto de canon realizan las empresas a la Administración.

Sólo 4 de las 17 autonomías españolas tienen una partida de ayuda dirigida a la Tauromaquia: son Andalucía, Madrid, Comunidad Valenciana y Comunidad de Aragón, pero esas ayudas suponen simplemente un 0,34% de lo presupuestado en Cultura por esas Administraciones.

Además, la Administración General del Estado recaudó en concepto de IVA por festejos taurinos 43,86 millones de euros, dato que triplica, por ejemplo, lo recaudado por el cine español y supera con creces lo aportado por otras artes escénicas como el teatro, la danza o la ópera.Asimismo, en 2013 la recaudación en taquilla se elevó a 208,9 millones de euros, una cifra que demuestra que los toros únicamente son superados en cuanto a asistencia por el fútbol.

Todos los datos del documento son oficiales y documentados, poniendo de relieve que durante el año 2013 -año del que parten las cifras- pasaron por taquilla 24,8 millones de personas y que el impacto del sector taurino en puestos de trabajo directos e indirectos está cifrado en 200.000.

Íten más, el pasado domingo se celebró en Sevilla, y coincidiendo con el inicio de su feria de abril, una manifestación antitaturina, preparada a modo de respuesta a la que hubo en Valencia en fallas, y a la que asistieron apenas un par de centenares de manifestantes llegados de toda España y algunos países extranjeros. En comparación con los muchos miles que se dieron cita el 13 M, lo de Sevilla fue una reunión de amiguetes que demuestra que son muchos más, infinitamente mas, las personas que quieren toros a los que pretenden a toda costa su supresión o abolición.

Todo esto, y son únicamente tres o cuatro ejemplos, representa una prueba evidente contra las acusaciones falaces que presentan a la Tauromaquia como un espectáculo subvencionado y en decadencia. Por si había alguna duda.