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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 12 de julio de 2016

Messi: ¿los dioses pagan a Hacienda? / por Juan Manuel Domínguez



Messi: ¿los dioses pagan a Hacienda?

Juan Manuel Domínguez
No creo en absoluto que Messi pase de la bochornosa y lamentable campaña que ha puesto en marcha el Fútbol Club Barcelona a través de las redes sociales. Es más, pienso que si Bartomeu y compañía se han sentido en la obligación moral de tener que escenificar su solidaridad hacia el futbolista es precisamente porque el entorno de Leo habrá dejado caer como quien no quiere la cosa que el club estaba dejándolo solo y que esa soledad podría ser una chinita, o quién sabe si un chinazo, en el camino de su futura renovación y ampliación de contrato (la octava, si mal no recuerdo) con el club azulgrana: vamos, que les ha entrado el canguelo. Así que en las playas de Ibiza o en las montañas del Gran Cañón del Colorado, Messi, los Messi, Messi papá y Messi hijo, Messi hijo y Messi papá, aparecen nuevamente al fondo a la derecha de este ridículo espantoso... que hace el club, no ellos.

Tampoco creo que Messi sea un "capo de una estructura criminal", tal y como dijo el abogado del Estado, Mario Maza, haciendo honor a su apellido. Simplemente creo que Messi quería pagar menos dinero... y se dejó llevar, y no preguntó, y miró hacia otro lado. Desconozco sinceramente si los 21 meses de condena, que al final no será efectiva, son muchos o pocos, y tampoco sé si con el jugador argentino se ha cometido un agravio comparativo con respecto a otros deportistas de élite que se encontraron en el pasado en idéntica situación; lo que sí sé es que, por muy ridícula que sea, esa campaña del Barça, club modélico según el desastroso secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte, puede acabar calando en determinados estratos de la población, los menos preparados y, por lo tanto, los más fanatizados, aquellos que comparan a Leo con un dios: ¿Los dioses pagan a Hacienda?

Desde el punto de vista de un madridista todo lo que se está viviendo con el episodio de Messi (y no me refiero, por supuesto, a su condena sino a la iniciativa de Twitter emprendida por el Barça) es divertidísimo; lo es porque nos retrotrae en el tiempo a aquel Fútbol Club Barcelona provinciano y llorón del también condenado José Luis Núñez y porque uno tiene la impresión de que cuando a Messi se le acabe la gasolina o decida largarse... el club catalán volverá a refugiarse definitivamente en ese microclima acomplejado y segundón. 

Desde el punto de vista de un culé medianamente serio e informado todo esto tiene que ser una auténtica pesadilla: no es sólo que condenen a prisión de cárcel al jugador franquicia de tu equipo sino que tus directivos salen a defenderlo poniendo en solfa a las instituciones del Estado. Está claro que todos estos vivían mejor con Franco y llevan 40 años descolocados.