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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 4 de julio de 2016

Patricio, un chulla quiteñazo / por Patricio Terán



Patricio Espinoza, de 84 años, tiene un repertorio de 300 cachos. Y dice que no le gustaban...
  • Fundó la Colonia de Quiteños residentes en Quito con tres amigos.

Patricio, un chulla quiteñazo

Esta es mi amante. A todos lados me acompaña, nunca se aleja de mí y lo mejor es que a mi mujer no le molesta...Patricio Espinoza Serrano, de 84 años ríe con picardía, mientras acomoda en sus fosas nasales el tubo de plástico que lo conecta a una máquina de oxígeno. 
Desde hace tres años, una enfermedad que le afectó los riñones y los pulmones lo obliga a depender de ese equipo. Por eso, con resignación, pero sin perder su gracia, acaricia la máquina que tiene ruedas, la mira y concluye: Esta es mi otra mujer. Se llama Morelia. No puedo vivir sin ella. 

Nació el 24 de julio de 1928. Soy un guambrito de 84 años, dice. ¿Cuál es su profesión? Soy quiteño?, dice y confiesa que quería ser torero.
En el 39, cuando apenas tenía 11 años, aprendió a torear. Pero su amor por los toros nació antes. 

Viví en el campo hasta que cumplí 8 años, en una hacienda por el Pasochoa, rodeado de toros. Hablaba quechua. Era un cholo a todo dar, dice desde una silla mecedora, en la sala de su casa cerca de El Bosque. 

En 1946 fundó la Asociación de Toreros del Ecuador. Un toro me hirió en el estómago y tuve que seguir en el mundo taurino como aficionado práctico, tengo el carné. 
En 1960 fue fundador de la Unión de Periodistas Taurinos del Ecuador. También creó las peñas taurinas El Siete y Ciudad de Quito. Junto a su esposa María Augusta Vela tuvo cuatro hijos. Les ordené a mis hijos que me den tres nietos cada uno. Y me obedecieron. 

Fue, en su juventud el mejor contador de cachos. No me gustaban, no me hacían gracia, pero un día se me ocurrió contar uno como si me hubiese pasado a mí. Nunca reía, siempre los contaba serio. En su repertorio tiene más de 300 cachos. Se presentó en público y en medios de comunicación. 

Hace 12 años, junto con tres amigos: Jorge Landívar, Humberto Jácome y Manuel Reyes, publicaron en EL COMERCIO un anuncio: Queremos recuperar la Unión de Quiteños, únicos requisitos haber nacido en Quito y amar a la ciudad. A pesar de que pusieron dirección y hora, esperaron toda la noche pero nadie llegó. Ante a eso, fundaron la Colonia de Quiteños residentes en Quito. 

Espinoza, en especial por la sal quiteña que conserva, es considerado por sus compañeros como un auténtico chulla quiteño. Con nostalgia, cuenta que cuando era joven buscaba velorios. Llegaba, daba el pésame a la familia, me sentaba y a calentar la noche fría con los canelazos. 

Suena el teléfono. Patricio se retira el oxígeno y contesta. Es el personal de la farmacia que trae sus medicinas.