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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 13 de octubre de 2016

El traje de Chicuelo / Por Jorge Arturo Díaz Reyes



"...Es una triste historia. El traje de luces que está usted viendo pertenecía al matador Chicuelo II. Él me lo envió. Murió de una forma trágica. ¡Si al menos lo hubiera matado un toro! No, murió en un estúpido accidente de aviación..."

El traje de Chicuelo

Cali, 11 de octubre 2016
La tarde, del 18 de mayo de 1960, Brassai, “El ojo de Paris” como le llamara Henry Miller, se quedó mirando un traje de luces que Pablo Picasso tenía colgado en su estudio, de Cannes.

El ya famoso festival de cine de aquel año estaba en curso, y el fotógrafo, escritor y cineasta que había ganado el premio allí a la película más original cuatro años atrás, con -Tant qu'il aura des bêtes- aprovechó para visitar a su gran amigo.

El pintor notó la curiosidad del “Ojo” y explicó: “Es una triste historia. El traje de luces que está usted viendo pertenecía al matador Chicuelo II. Él me lo envió. Murió de una forma trágica. ¡Si al menos lo hubiera matado un toro! No, murió en un estúpido accidente de aviación. Hoy en día los matadores se desplazan continuamente, siempre tienen prisa. Y mueren muchos más en accidentes de automóvil o de avión que por los cuernos de los toros. Cuando me llegó el traje, él ya había muerto. Era como un último mensaje de amistad”.

El accidente había ocurrido apenas cuatro meses antes en el aeropuerto de Montego Bay (Jamaica) cuando el vuelo 671 de la aerolínea colombiana Avianca, haciendo escala, impactó contra la pista. Chicuelo II venía para torear en la Santa María bogotana donde yo habría podido verlo.

A Manuel Jiménez Díaz, le apodaron así por su pequeña estatura y su homonimia con el sevillano Manuel Jiménez Moreno. Pero por la demás nada que ver. No tenían parentesco ni paisanaje, además la medrosa genialidad artística de este era contraria con el seco arrojo de aquel. “El torero más valiente que he conocido”, me dijo una vez Andrés Hernando, en otro vuelo de Avianca que sí llegó.

Cinco años antes de matarse, Chicuelo II había cortado el rabo a un miura en Pamplona, y siete orejas en Madrid durante la feria de San Isidro; cuatro a toros de Carlos Núñez el 17 de mayo y tres a toros de Barcial el 19. Después se retiró, y luego volvió solo para morir. Treinta años tenía. Fue una corta y digna vida. ¿Qué habrá sido del traje?


Apoteosis de Chicuelo en Tarazona de la Mancha cortando 4 Orejas, 
2 Rabos, 2 Patas, y... ¡¡¡2 Testículos!!!

Fotografías del Museo taurino del Restaurante El Callejón de Albacete.