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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 6 de abril de 2016

El robo: Brych remontó para el Barça: misión cumplida / por Juan Manuel Rodríguez



Brych remontó para el Barça: misión cumplida

Debajo del órgano de la Catedral de Barcelona ya no está colgada la caraza, una cabeza de turco de cartón que en el Día de los Santos Inocentes, cuando el organista tocaba una nota más grave, abría su boca y arrojaba golosinas; ahora está colgada la cabeza del Niño Torres, que anoche maduró en un minuto gracias a la milagrosa intervención de San Félix Brych, elevado desde ayer a los altares culés junto a otros santos no menos meritorios que el alemán como Frank De Bleeckere, Massimo Busacca o Tom Henning Ovrebo, grandes hombres todos ellos. El sábado sonó la flauta en realidad. Lo normal habría sido que Hernández Hernández pitara penalti de Ramos sobre Messi fuera del área por despejar un balón; luego, consciente de que aquello no era lo que en realidad se esperaba de él, anuló un gol de Bale por haber empleado la cabeza y no los pies, que es con lo que se juega al fútbol de toda la vida de Dios, leñe.

Ayer San Félix obró otro milagro y remontó él solito para el Barça una eliminatoria que tenía perdida. El meollo de la cuestión no es si las dos entradas de Fernando Torres eran merecedoras de cartulina amarilla, no, sino si el árbitro habría actuado del mismo modo en una situación similar si en vez del Barça el rival del Atleti hubiera sido otro, y yo digo que a ningún árbitro se le ocurre dejar con diez a un equipo en los cuartos de final de la Champions por una acción como la del Niño, a ninguno. Así que el problema no es si Brych acertó o no, que no lo hizo, sino que existe el convencimiento generalizado de que si las dos faltas de Torres las hubiera cometido por ejemplo Messi, Leo habría completado sin problemas los ciento ochenta y cinco minutos que duró el partido. De hecho, Suárez agredió tanto a Juanfran como a Filipe Luis, marcó los dos goles culés, se duchó y se fue a cenar a casa tan tranquilo. Otro milagro de Brych.

Hay que ver cómo se contuvo Simeone en la sala de prensa. Lo dijo además: "Estoy haciendo un esfuerzo para no decir lo que quiero decir". Sabe que queda el partido de vuelta, aunque el Atleti lo tenga en chino capuchino para pasar. Encomiable esfuerzo de contención, sin duda, el del entrenador del Atleti, quien sin embargo no tuvo reparos en sugerirle al As en junio que la Liga estaba peligrosamente preparada para el Madrid. Puede que a los atléticos les venga bien esta ducha de realidad, no lo sé. Aunque tengo para mí que al colchonero de a pie, salvo mejor opinión de mis dilectos Tomás Cuesta, Gonzalo Heredero y Luis Rodríguez, les molesta menos que les hurte el Barça que cualquier otro. Y Luis Enrique, feliz como una lombriz. El sábado, insisto, sonó la flauta. La foto del vestuario merengue posterior al partido es la foto de veinte Hércules. Lo normal es que ocurra lo de ayer. Habrá que esperar a que Torres abra la boca el 28 de diciembre y nos arroje golosinas.