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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 20 de abril de 2018

EMOCIONES Y TAUROMAQUIA / Eduardo Soto Alvarez



El indulto ha sido incontestable, pero la fiesta más democrática del mundo, admite siempre la polémica y la crítica constructiva,  aunque para algunos no sea fácil reconocer que el toreo está en constante evolución.

EMOCIONES Y TAUROMAQUIA

Eduardo Soto Alvarez
Venezuela, 19/04/2018.
El reciente indulto de Sevilla, debiera ser motivo de satisfacción para todos los aficionados a lo largo y ancho del orbe taurino. Si bien no fuimos de los bienaventurados presentes en la Maestranza, de todas maneras pudimos deleitarnos con una faena, en la cual ambos protagonistas lucieron e hicieron florecer el legítimo orgullo de ser admiradores de la Fiesta Brava.  
      
El indulto ha sido incontestable, pero la fiesta más democrática del mundo, admite siempre la polémica y la crítica constructiva,  aunque para algunos no sea fácil reconocer que el toreo está en constante evolución.

Los aficionados con cierto regusto  más bien anacrónico, opinan que el toro era de carril, que  técnicas  genéticas habían moldeado su embestida  restando emoción al trasteo y añoran las corridas de épocas pretéritas.

El juicio  anterior será más o menos valedero, dependiendo del color del cristal con que se mire, pero lo cierto es  que aparte de las  emociones comunes a todos los animales, el hombre es el único ser vivo que ha desarrollado  algunas que le son exclusivas, como la emoción estética, reacción propia del ser humano al apreciar la belleza.

Nadie podría ignorar que el toreo es el único arte que cuenta con la dimensión adicional del riesgo, pero tampoco se podría negar que el componente artístico de la Fiesta Brava haya venido creciendo progresivamente, hasta llegar a ser uno de sus elementos esenciales y que ahora la tauromaquia genere nuevas emociones, con características  más cercanas al espíritu humano. 

La evolución del toreo en función de la insaciable búsqueda del hombre en pos de la estética es indetenible y   podremos discutir entre nosotros sobre la evolución de las emociones en tauromaquia,  pero siempre tenemos que unirnos, para hacer frente común a quienes pretenden pisotear nuestro derecho a emocionarnos con  la Fiesta Brava.