la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 2 de abril de 2018

Sevilla. Corrida del Domingo de Resurrección. A Roca Rey le sonrió la suerte y la aprovechó / por J. A. del Moral



Cortó una valiosísima oreja que debieron ser dos del mejor toro, tercero, de la muy desigual corrida de Victoriano del Río. El peruano acreditó sobradamente continuar en estado de gracia, llevándose el gato al agua en esta corrida que también anotó la vuelta al ruedo que dio Antonio Ferrera tras fallar con la espada al matar al cuarto. Sin suerte y aparatosamente cogido por el segundo toro de la tarde José María Manzanares.


Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. Domingo de Resurrección. 1 de abril de 2018. Lleno de «No hay billetes». 
Toros de Victoriano del Río y Toros de Cortés (1º bis y 5º), en general, flojos y deslucidos, salvo el excelente tercero y el muy noble cuarto.
Antonio Ferrera (berenjena y oro): Buena estocada, ovación con saludos. En el cuarto, Media estocada atravesada y descabello, aviso, petición de oreja y vuelta al ruedo)
José María Manzanares (azul prusia y oro): Pinchazo y estocada, ovación con saludos. Medio espadazo defectuoso, silencio.
Andrés Roca Rey (tabaco y oro): Buena estocada, aviso y oreja. Estocada y descabello aviso y ovación de despedida.

Destacó sobradamente el picador Paco María, ovacionadísimo tras castigar al segundo toro.



Corrida del Domingo de Resurrección
 A Roca Rey le sonrió la suerte y la aprovechó

En la vida de cualquier persona y, en la de los toreros, más, cuenta muchísimo la suerte. Primordial circunstancia que viene repitiéndose en la aún corta aunque muy intensa carrera del limeño Andrés Roca Rey. Suerte que suele aprovechar clamorosamente para su mayor gloria. El peruano ha comenzado por todo lo alto su tercera temporada como matador de toros. Indiscutible éxito que ayer repitió en la plaza más prestigiosa y singular del mundo. Pudo haber cortado las dos orejas del estupendo tercer toro de Victoriano del Río, pero tuvo que contentarse con solamente una por lo mucho que tardó en doblar tras ejecutar una muy buena estocada. Lo larga de la espera hasta que, por fin, murió el llamado “Jara” con aviso incluído, enfrió el enorme ambiente que rodeó su lidia de principio a fin. 
Esta circunstancial merma de trofeos no palió sin embargo la gran brillantez de cuanto llevó a cabo el matador limeño, tanto con el capote en un espléndido recibo por verónicas y en una gran faena que todos los presentes ya habían presentido dada las tantas veces demostradas mientras fue banderilleado. 

Galopó el animal en el segundo tercio y continuó galopando en el tercero mientras duró la sabrosa y en muchos momentos paladeada faena de muleta que comenzó en los medios con impertérritos estatuarios a los que siguieron una encadenada sucesión de suertes fundamentales, ora con la derecha, ora con la zurda magníficamente construidas y ligadas sin que decayeran el tino, la firmeza y la fenomenal además de creciente calidad de esta labor muleteril porque ayer se dio el caso de encontrarnos felizmente con la mejor versión de este torero prematuramente consagrado como indiscutible figura. 
Esta vez, Andrés para nada se extralimitó en sus conocidos y por tantos celebrados recursos digamos tremendistas que no dejan de sorprender al personal, aunque en su faena al sexto toro, muy pronto venido a menos, el peruano abusó de tales recursos hasta el punto de ser recriminado por no pocos espectadores. En Sevilla no cuela todo y como Roca Rey ya había tenido la ocasión de redondear una espléndida faena, pienso que mejor le hubiera ido cortando antes su faena al deslucido sexto toro, sin duda que por su intención de volver a triunfar al objeto de redondear el éxito y en busca de otra salida a hombros por la Puerta del Príncipe que tanto ansían atravesar a hombros todos los toreros.

De cuanto hizo ayer Andrés Roca Rey en la plaza madre y maestra de la Tauromaquia, subrayo su gran toreo al natural, por divina y muy templadamente ejecutado. Dicho quede escrito por mi parte por mi habitual fidelidad a la verdad.


Antonio Ferrera es ahora mismo uno de los toreros digamos que apadrinados por Sevilla porque en la plaza de la Real Maestranza quizá y sin quizá ha sido el escenario de sus buenas nuevas como artista, al fin sosegado en su últimamente recreado toreo. Estas recreaciones ya han dejado de sorprender al personal porque han sido repetidas las ocasiones en las que Ferrera ha conseguido el general reconocimiento de una de las transfiguraciones más brillantes que uno haya conocido. Ello no quita para mostrarme disconforme con la decisión de no volver a banderillear nunca más como el propio Ferrera me reconoció al viajar juntos en el AVE al regresar a Andalucía desde su tarde fallera en Valencia. Tarde en la que, por cierto, cometió el mismo error que ayer en Sevilla al prolongar excesivamente su gran faena. razón por la que el animal no colaboró a la hora de entrarle a matar. Y es que no hay que pasarse de tiempo en las faenas de muleta, tantas veces con un fin deslucido con la espada. 

Tal cual le sucedió a Ferrera en Valencia, lo que le costó no poder salir a hombros de la plaza. Sinceramente creo que Antonio se equivoca dejando de banderillear tan radicalmente. No digo que lo siga haciendo en todos los toros como siempre. Pero un matador banderillero tan brillante, debería seguir haciéndolo cada vez que un toro le sea propicio como este cuarto de ayer que para nada tuvo que ver con el deslucido sobrero que reemplazó al devuelto que abrió plaza por su extrema debilidad. De paso he de criticar a la presidencia por tardar tanto de devolver al tullido titular hasta más allá de cumplida la suerte de varas. Y eso no puede seguir siendo así, señores presidentes de la Real Maestranza. 


Como tampoco que los veterinarios continúen cometido escabechinas en los reconocimientos del ganado en busca de la grandura de los animales. Algo que en los mejores tiempos de la Maestranza sevillana nunca o casi nunca sucedió. Esta manía de desvirtuar las características de las plazas de toros en busca de una supuesta pureza, no son de recibo porque perjudican notoriamente la brillantez de los festejos.



Para José María Manzanares fue a parar el lote menos propicio del festejo y menos mal que la aparatosa cogida que sufrió en su faena al segundo toro de la tarde no llegó a mayores consecuencias que el susto. Tremendas las volteretas que padeció el joven maestro alicantino, ayer estrellado con sus dos cuasi impracticables enemigos, como también por cierto nada preciso con su tantísimas veces gloriosas estocadas.
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Corrida en Domingo de Resurrección que el Canal “Movistar Toros” transmitió al mundo entero. Donde quiera que haya televisión por cable, “Toros TV” promueve la Fiesta, no solo para disfrutar de la Feria de Abril en Sevilla – que inicia en breves días -, sino la Feria de San Isidro en Madrid, las ferias de Pamplona, Bilbao y otras. Decepcionaron los toros en La Real Maestranza de Sevilla, llegaron los animales deshidratados a la plaza y al final lidiaron otros de diverso trapío, dando juego aceptable el tercero, para Andrés Roca Rey, y el cuarto, para Antonio Ferrera. El peor lote se lo llevó Manzanares a pesar de lo cual estuvo en torero toda la tarde. 

VIDEO 1: ANDRÉS ROCA REY, OREJA DE LEY EN SEVILLA 2018 – PARTE 1
VIDEO 2: ANTONIO FERRERA, OVACIÓN Y VUELTA EN SEVILLA 2008 – PARTE 2
VIDEO 3: LA PREVIA. SEVILLA 01/04/2018 – PARTE 3