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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 30 de mayo de 2016

24ª de San Isidro en Madrid. Alberto Aguilar corta una birriosa oreja de un toro de Iban para cantarlo en latín / por J.A. del Moral



"...No es cierto que la bravura solamente puede medirse en la suerte de varas. Esta suerte es el pórtico de la bravura. Pero no la prueba definitiva. Porque lo que define totalmente la bravura es la persistente y franca acometividad en el tercio de banderillas y en el de muleta y muerte. Es más bravo un toro que mansea en varas y se va arriba en banderillas y lo mantiene hasta el final de la faena de muleta que un toro que se viene abajo tras mostrarse muy bravo en el caballo. Que quede muy claro todo esto..."


 Alberto Aguilar corta una birriosa oreja de un toro de Iban para cantarlo en latín

J.A. del Moral · 30/05/2016
Madrid. Plaza de Las Ventas. Domingo 29 de mayo de 2016. Vigésimo cuarta de feria. Tarde nublada, fresca, con rachas de viento y amenazante hasta que llovió durante la lidia de sexto toro con más de media entrada muy repartida.
Seis toros de los herederos de Baltasar Ibán, bien presentados sin exageraciones y varia cornamenta. En general bravos y encastados en distintos grados de fuerza y manejabilidad. Por su excepcional bravura y gran nobleza, sobresalió el segundo, de nombre “Camarín” que fue largamente ovacionado en su arrastre aunque no fue premiado con la muy solicitada vuelta al ruedo por la incomprensible cerrazón del palco presidencial.

Iván Vicente (malva y oro: Estocada trasera, saludos. Estocada caída y siete descabellos, aviso y silencio.
Alberto Aguilar (grana y oro): Estocada de entrega, oreja. Estocada trasera, palmas.
Víctor Barrio (fuscia y oro): Pinchazo y estocada caída, silencio. Pinchazo y estocada baja, silencio.

Destacaron en banderillas Tito, Rafael González y Alberto Zayas
Asistieron la Infanta Elena a quien los espadas brindaron un toro y su hija Victoria Federica. También su hijo Froilán desde un burladero.


Por delante decir que las corridas de toros, salvo las llamadas de concurso de ganaderías, son o deben ser un espectáculo, no un tentadero. La lidia que se le debe dar a cada toro se debería y debe llevar a cabo a favor del máximo lucimiento del burel y, sobre todo, del espada de turno encargado de matarlo. Y lo demás son cuentos de la Habana que hace bastantes años lo impusieron algunos críticos liderados por el celebérrimo Alfonso Navalón que en gloria esté. Alfonso, entendido donde los haya habido y gran escritor se perdió en vida por su pertinaz manía de meterse personalmente con todo el mundo por lo que perdió irremisiblemente el gran prestigio que se ganó cuando empezó a escribir en la revista “El Ruedo” y en el diario “Informaciones”. Cuando llegó al diario “Pueblo” y posteriormente a “Diario 16” de donde fue expulsado, aunque se hizo aún más y más y más famoso, terminó por perder todo lo que se ganó.

Alfonso, hombre del campo Charro quiso convertir las corridas de toros en tentaderos y este grave error lo pagaron muy caro las plazas de Madrid, Bilbao, Pamplona, Valencia, Albacete y Logroño. Se impuso la obligación de que todos los toros fueran tres veces al caballo como mínimo y como consecuencia del dislate, casi todo los toros llegaron agotados a la muleta y, por tanto, las faenas apenas se pudieron realizar. Consecuentemente, hubo plazas, sobre todo la de Bilbao, que perdieron mucho público por puro y duro aburrimiento. Esta sin razón terminó por decisión de Carmelo Sánchez-Pando cuando fue nombrado presidente de la Plaza de Vista Alegre tras presidir muchos años el siempre prestigios Club Cocherito de Bilbao. Carmelo decidió que los toros tomaran solamente dos puyazos, los toros volvieron a moverse en el último tercio y la gente regresó a la plaza.

Pero ya que estamos hablando de la lidia idónea, también quiero explicar cómo y por qué se debe ejecutar la suerte de varas en general y la de los toros verdaderamente bravos en particular.
El público supuestamente más entendido que actualmente medra en la plaza de Las Ventas, suele querer e intenta que los toros se pongan de lejos desde el primer puyazo y eso no debe ser así. En el primero, se debe colocar al toro fuera de las rayas pero no lejos. Si muestra bravura, se debe abrirlo para el segundo y si continúa mostrando bravura, se le deberá colocar aun más lejos. Pero nunca en detrimento del juego del animal en los tercios siguientes.

No es cierto que la bravura solamente puede medirse en la suerte de varas. Esta suerte es el pórtico de la bravura. Pero no la prueba definitiva. Porque lo que define totalmente la bravura es la persistente y franca acometividad en el tercio de banderillas y en el de muleta y muerte. Es más bravo un toro que mansea en varas y se va arriba en banderillas y lo mantiene hasta el final de la faena de muleta que un toro que se viene abajo tras mostrarse muy bravo en el caballo. Que quede muy claro todo esto.

Ayer salió uno de vacas. El segundo de la corrida de Baltasar Ibán. Y los del 7 pidieron que tomara un tercer puyazo tras mostrarse muy bravo en los dos primeros encuentros. Hizo bien Alberto Aguilar en pedir el cambio para que el animal llegara con suficiente brío a la muleta, como así fue. Pero Alberto se ahogó pronto y cortó en seco una faena que supo a poco aunque el torero se salvó gracias a la cogida que sufrió cuando quedaba poco para entrarlo a matar.
Alberto Aguilar es mucho mejor torero con los toros malos que con los buenos. Es un torero de entrega con redaños muy habilidoso en salir con limpieza y hasta con repajolera gracia en sus faenas con toros difíciles. Su baja estatura le ayuda cuando se enfrenta a reses de gran envergadura y mucha arboladura. Pero ayer se encontró con un toro de súper lujo y se le fue la oportunidad, dejándolo no quiero decir que en ridículo pero si en el sitio que ocupa y seguirá ocupando en la tercera fila del toreo. Una penas pero así es.

Más pena aún me dieron los otros dos compañeros de Aguilar. Por delante, Iván Vicente a quien no veíamos desde hace mucho tiempo. Torero de muy buen corte pero de poca capacidad resolutiva. Y, por detrás, otro que tal baila, Víctor Barrio con la misma canción. No merece la pena entrar en detalles de ambos espadas porque sería peor.

Hasta mañana si Dios quiere y que deje de llover y de hacer frío. Antier me agarré un catarro de campeonato en la muy lluviosa Córdoba y desearía que aquí en Madrid entrara el verano de una vez. Me llevé a casa toda la ropa que traje de entretiempo y he vuelto a Madrid con la de verano. Un petardo, pues.
¡Vaya con el tiempecito que llevamos en este San Isidro!…