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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 16 de mayo de 2016

¡JOSELITO MUERTO POR UN TORO! / por José María Sánchez Martínez-Rivero



Desde edad temprana destacó su afición por el mundo del toro. Vivió un ambiente puramente taurino, pues, su padre era el señor Fernando “El Gallo”, matador de toros como también lo eran su hermano Fernando y Rafael. Se considera, por la crítica taurina, el torero más completo de la Tauromaquia.


¡JOSELITO MUERTO POR UN TORO!

José María Sánchez Martínez-Rivero
Mayo de 2016, en Collado-Villalba.
José Gómez Ortega, para el toreo “Joselito” y “Gallito”. Nació el 8 de mayo de 1895 en Gelves (Sevilla) en la Huerta de El Algarrobo. Murió corneado por un toro en Talavera de la Reina el día 16 de mayo de 1920. Se cumplen 96 años desde ese luctuoso acontecimiento en este año de 2016.

Desde edad temprana destacó su afición por el mundo del toro. Vivió un ambiente puramente taurino, pues, su padre era el señor Fernando “El Gallo”, matador de toros como también lo eran su hermano Fernando y Rafael. Se considera, por la crítica taurina, el torero más completo de la Tauromaquia. Era un banderillero excepcional siendo famosos sus pares al quiebro. Fue junto con Juan Belmonte -amigo y rival-, protagonista de la que se llamó Edad de Oro del Toreo.

Torero de asimilación, torero no genial, pero enorme, gigantesco. Personalidad de torero largo, completo, de la escuela sevillana hizo el toreo clásico y, a veces, belmontino sobre todo en su época final. 

El torero Ignació Sánchez Mejías llora la muerte de Joselito en la enfermería de la plaza de toros de Talavera de la Reina (Toledo) el 16 de mayo de 1920. Fue reproducida por primera vez en la revista Mundo Gráfico el 19 de mayo y firmada por Campúa (seudónimo de José Demaría Vázquez). Más tarde, apareció impresa en el libro Joselito, que se editó ese mismo año, escrito por El Caballero Audaz con imágenes del mismo Campúa. Fotografía: Archivo Campúa. / El País

Intervino en 121 novilladas y 681 corridas de toros. En Lima toreó, -en 1919-, 9 festejos. Estoqueó 1542 toros.

Como gran figura del toreo que fue, actuó con Juan Belmonte “El Pasmo de Triana”, en 257 tardes. Al lado de su hermano Rafael Gómez, “El Gallo”, lo hizo en 184 corridas. Con la figura del toreo mexicano Rodolfo Gaona, figuró en 139 carteles.

Manuel Rodríguez, “Manolete” -padre del Monstruo de Córdoba-, toreó 13 corridas al lado del diestro de Gelves. José Flores, “Camará” en su época de matador de toros – recibió la alternativa de manos de Joselito-, participó en 31 corridas a su lado.

Figura máxima del toreo, no dudaba en actuar en Madrid, plaza de máxima exigencia; lo hizo en 81 tardes. En Barcelona en 64 ocasiones. Entre la Real Maestranza y la Monumental de Sevilla se repartieron las 58 actuaciones en esa capital. Diestro de gestos y de gestas, actuó como único espada en 25 tardes entre 1911 y 1920. En Madrid –año 1914- mató siete toros de don Vicente Martínez. En Valencia, seis toros de Miura, en 1915. En el año 1917 -en Sevilla-, estoqueó seis toros de Carmen de Federico.

Sus actuaciones en Madrid eran apoteósicas. Compareció entre los años 1913 y 1920 otorgándosele un total de 19 orejas y un rabo, este en la corrida del 10 de octubre de 1918, del toro “Zigarrón” de Guadalest.

Joselito, era un torero de valor probado, con un conocimiento extraordinario del toro y de los terrenos del mismo, que solo sufrió siete percances, incluido el de Talavera. La cornada más grave fue la que infirió un toro de Benjumea, en Madrid -el primero de mayo de 1919- de 16 centímetros en el muslo izquierdo.

Los novilleros que habrían de pasar al escalafón superior tenían como meta que la alternativa se la diera Joselito. Solo dio 11. Destacamos las de Dominguín, Sánchez Mejías, Camará y Florentino Ballesteros.

Desde 1915 a 1919 encabezó el escalafón. En ese año de 1919 le superó Juan Belmonte con 109 corridas.


Y Joselito fue a Talavera. El cartel anunciaba:

Plaza de Toros de Talavera de la Reina. El domingo, 16 de mayo de 1920. Gran corrida de toros. Se lidiarán seis toros, con divisa azul y blanca, de la acreditada ganadería de la Sra. Viuda de Ortega, de Talavera de la Reina. Espadas: José Gómez Ortega, “Gallito”, e Ignacio Sánchez Mejías. Sobresaliente de espadas: Miguel Cousé.

Única imagen que existe de Joselito en la corrida de Talavera de la Reina donde se produjo la cogida mortal por el toro Bailador. Fue publicada por primera vez en la revista Mundo Gráfico y firmada por Campúa, lo que viene a demostrar que fue el único fotógrafo que se encontraba en el pueblo manchego la tarde de tan triste recuerdo. Fotografía: Archivo Campúa.

Don Gregorio Corrochano, maestro de la crítica taurina, el 18 de mayo de 1920, en el número 5416 de ABC, - archivo del autor-, relataba el motivo por el que Joselito decidió torear en Talavera.

“Como acerca de la organización de esta corrida se ha fantaseado tanto voy a referirlo con todos los detalles que yo conozco, por mi parentesco con los ganaderos. El hijo mayor de la ganadera arrendó la plaza para lidiar sus toros y vino a Madrid a contratar a Sánchez Mejías a quien únicamente tenía deseos de contratar. Contratado éste, y como la plaza es pequeña y no tiene defensa para la empresa, se pensó en dos toreros de poco precio. Yo entonces les recomendé a Larita, como torero barato y al mismo tiempo valiente y de variado repertorio. Me parecía indicadísimo para Talavera. El señor Olmedo, apoderado de Larita, enterado de mi recomendación, me escribió dándome las gracias y enviándome los contratos en blanco. Sánchez Mejías le recomendó al empresario a Paco Madrid, y así quedó pensada la corrida, sin que a ninguno, remotamente, se nos ocurriera pensar en Joselito para esta corrida que al fin y al cabo era una corrida de pueblo. Fue el empresario al café Regina para tratar la venta de unos becerros para Ciudad Real, y allí encontró a don Leandro Villar quien le dijo: 

-¿Porqué no lleva usted también a Rafael el Gallo, que daría más cartel a la corrida y lleva buena temporada? 

- Porque aquella plaza no da para tanto.

- ¿Me cede usted el negocio y me comprometo a llevar a Rafael?

- Encantado; cuente usted con la plaza. Yo soy empresa a la fuerza, por lidiar mis toros, que es lo único que tengo interés. 

Y quedó convenido el traspaso en estas condiciones. El Gallo y Sánchez Mejías y toros de Ortega. Y en esta creencia se marchó el ganadero a Talavera.

Don Leandro Villar, íntimo amigo de Joselito, le comunicó sus planes a éste.

- ¿Y porqué Rafael y no yo?

- Porque tú eres muy caro para Talavera.

- Yo soy torero más barato –dijo Gallito- porque soy el de más público.

Y como entre Leandro Villar y Joselito había una estrecha amistad, se concertó la corrida, en la que no intervino nadie más que en la forma relatada. Cuando se enteraron en Talavera no lo creían, y se hicieron apuestas si iba o no Joselito. El entusiasmo del pueblo no tuvo par. Lo tuvo más tarde en el duelo que le produjo la muerte del torero deseado. Este fue el proceso que esta desdichada corrida de Talavera, en la que no tuve más intervención que la de recomendar a Larita, que no fue, y poner al empresario Leandro Villar en relación con mis paisanos para que le facilitaran su gestión. Lo cuento a titulo de curiosidad, y al mismo tiempo para aclarar algunas informaciones que pudieran interpretarse mal. No por otra cosa ni salvar responsabilidades que no existen.

¿Puede ser culpable nadie, ni su mayor enemigo, de la tragedia de un torero?”

En su libro “Cinco lustros de toreo”, crónicas y críticas; de ediciones La Fiesta Brava (1933) –archivo del autor-, Don Quijote, nos describe la impresión que le causó la muerte de Joselito.

“Página luctuosa. El más grandioso drama del toreo.

Noche trágica del 16 de mayo. Estamos sin prensa, sin noticias concretas de esa Talavera de la Reina que podría adornar sus losas famosas con una alegoría conmovedora, popular, taurina, cruenta y romancesca.


A pesar de aquella circunstancia, con las primeras horas de la noche invade toda la noticia brutal, el rumor increíble, que avanza como ola arrolladora, como un gran nubarrón negro y fatídico.

¡Joselito muerto por un toro! 

No, no. No es posible. No hay prensa esta noche: serán rumores, alma.

¡Joselito muerto por un toro!

Y es cierto. Cinco veces, seis, en el incierto deambular hemos podido cerciorarnos, confirmar con toda evidencia la autenticidad de la noticia.

Ha sucedido lejos, en un pueblo, hace solo unas horas; pero ya se ha extendido, como un gas deletéreo, el suceso con toda clase de escalofriantes detalles...

¡Joselito muerto por un toro!

Fotografía de Campúa publicada en la edición especial del libro escrito por El Caballero Audaz. En el pie se puede leer: “
Está amaneciendo… El pueblo de Talavera desfila, conmovido, ante el cadáver del lidiador gallardo, a quien poco antes aclamaba frenéticamente”.

Hay que despertar de este mal sueño... Y no. De pronto, de un tajo, frío corte de afilada hoja de eternidad, Joselito se acabó, traspuso el filo de la vida; fue, ya no es, se hundió en el ayer sin mañana; se interrumpió la parábola de su vida triunfal; se interpuso cayendo a golpe de guillotina sobre su juventud espléndida la fatalidad, y se cerraron tras él –que traspuso el umbral en un instante trágico e imprevisto- las hojas silenciosas de esa pavorosa puesta que da paso al misterio, sellando toda historia...


Porque... ¡ha muerto! Porque ya no existe Joselito. Que lo ha matado un toro en Talavera de la Reina...

¿Pero es verdad que ha muerto Joselito? Me duermo al ser de día, al apuntar el alba del lunes, vislumbrando a la claridad incierta de la aurora, el cartel de la última corrida de San Isidro, anunciada para hoy, y que reza: Seis toros de Gamero Cívico, Joselito, Belmonte, Varelito.

Pero esta corrida...

Hoy ha muerto una época del toreo...

Joselito es ya el pasado. Ayer...

¡Qué abismo! 

El cadáver del diestro de Gelves fue trasladado desde Talavera de la Reina hasta Madrid a la calle Arrieta casa propiedad del matador.

La calle de Arrieta era, desde las cinco de la tarde, un hervidero de gentes y aficionados que esperaban la llegada del féretro con los restos mortales de Joselito. A la casa mortuoria se enviaron gran cantidad de coronas de flores por personalidades, toreros, ganaderos y otras instituciones. 

Pasadas las cinco y media de la tarde llegaron Fernando “El Gallo”, Sánchez Mejías, Juan Belmonte, Vicente Pastor, Larita, parientes y amigos de Joselito. El cadáver del torero de Gelves llegó pasadas las siete de la tarde. El féretro fue conducido, en hombros, hasta el salón de la casa donde se instaló la capilla ardiente. El cadáver estaba vestido de negro y el rostro del torero reflejaba serenidad con una mueca leve de dolor por la cornada.

Se organizaron turnos de vela por la Asociación de Toreros. Toda la noche permanecieron velando el cadáver los miembros de su cuadrilla y amigos.

El Presidente del Consejo, Sr. Dato, estuvo en la casa mortuoria y depositó una tarjeta de pésame. Otras personalidades tales como el Sr. Maura, conde de Heredia Spínola, Sr. López Dóriga, duque de Tovar, Marqueses del Salobral y Campo Nuevo y duquesa de Canalejas también dieron el pésame a los familiares y amigos de Joselito.

Se celebraron misas en el altar de la capilla ardiente.

Sobre las cinco de la tarde se puso en marcha el cortejo desde Arrieta hasta la estación de Mediodía para, en tren, ser trasladado el féretro a Sevilla donde recibiría sepultura. Por donde pasaba la comitiva el gentío era impresionante y las muestras de dolor infinitas. Calles del Arenal, Puerta del Sol, deteniéndose en Espoz y Mina donde la Asociación de Toreros se hizo cargo del cadáver llevándolo, en hombros, compañeros del finado hasta el número 7 sede de la Asociación. Una vez allí la parroquia le rezó un responso con cruz alzada. Luego, se continuó el traslado hasta la estación de Mediodía.

Durante el viaje a Talavera Joselito habló sobre la corrida de Albaserrada del día 15 –un día antes de la tragedia- que no se pudo lidiar en Madrid.

“Se desechan los toros cornicortos esos que se llaman de poco respeto en la cabeza, porque cree la gente que no son peligrosos, que no pueden dar una cornada, y es lo contrario; esos toros cornicortos son más certeros y rara vez enganchan sin herir.”

No sospechaba el matador que un toro cornicorto, de esos certeros que él decía, había de matarle horas después. 

Juan Belmonte, comentaba: “En Talavera, en Talavera, fue donde me ganó la partida.” 

La madre de Joselito - Gabriela Ortega-, había dicho: “Para que un toro mate mi hijo, tiene que tirarle un cuerno”...

Federico García Lorca escribió:

No hubo príncipe en Sevilla

que comparársele pueda

ni espada como su espada

ni corazón tan de veras.

Aire de Roma andaluza

le doraba la cabeza

donde su risa era un nardo

de sol y de inteligencia.