la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 16 de mayo de 2016

JOSÉ Y JUAN EN 1916 / por José María Sánchez Martínez-Rivero



"...No se pretende aquí hacer ninguna biografía de ambos, pues ya existen publicaciones suficientes para quien quiera acercarse a ellos. Pero si queremos, humildemente, dar a conocer que pasaba en la temporada de 1916 –hace cien años- cuando ambos estaban en su apogeo..."

JOSÉ Y JUAN EN 1916


José María Sánchez Martínez-Rivero
Abril de 2016, en Collado-Villalba.
Para cualquier aficionado al mundo de los toros, decir José y Juan es bastante. Pero para los jóvenes aficionados o para aquellos que por primera vez se acercan a la tauromaquia, conviene explicar quienes eran y que tiempo les tocó vivir taurinamente hablando.

José Gómez Ortega, “Joselito”, también “Gallito”, nació en Gelves (Sevilla), el 8 de mayo1895, hijo del matador de toros Fernando Gómez, “Gallo” y de Gabriela Ortega. Vino al mundo en una familia de abolengo taurino, por lo que desde el principio respiró arte. Se doctoró en Sevilla, el 28 de septiembre de 1912 de manos de su hermano Rafael “El Gallo”.

Juan Belmonte García, nacido en Sevilla, el 14 de abril de 1892. Se doctoró en Madrid, el 16 de octubre de 1913 siendo su padrino “Machaquito”. Ambos diestros son considerados artífices de la llamada Época de Oro del Toreo.

No se pretende aquí hacer ninguna biografía de ambos, pues ya existen publicaciones suficientes para quien quiera acercarse a ellos. Pero si queremos, humildemente, dar a conocer que pasaba en la temporada de 1916 –hace cien años- cuando ambos estaban en su apogeo.

Torea Joselito en ese año 105 corridas de toros cifra impresionante para la época. Comienza su temporada en Barcelona –plaza Monumental-, el 27 de febrero actuando con Curro Posada y Saleri lidiando toros de Benjumea.

En la feria de Sevilla es contratado en cinco tardes –todas las corridas de la feria-, junto a Juan Belmonte, lidiando toros de diferentes ganaderías. Ha de destacarse que el público exigía, a las figuras de la época, que se enfrentaran a toros de Miura –para medirlos ante toros duros y encastados- lo que hace José el día 29 de abril junto a Vicente Pastor y Juan Belmonte.

En Madrid –plaza temida- torea nada más y nada menos que en diez tardes. Lo que demuestra el poderío y seguridad de este torero.

La primera tarde es la del 13 de abril en la que doctoró a Florentino Ballesteros. El tercer espada fue Curro Posada. Lidiaron toros de Santa Coloma.

El 12 de mayo, corta una oreja –cosa muy difícil en esa época- al toro de Murube “Garañito” que le correspondió en segundo lugar. Hizo una faena completa, banderilleando con su extraordinaria clase y matando de estocada. El toro tardó en caer por lo que el presidente solo le otorgó un apéndice. De cómo banderilleaba Joselito conviene traer a colación la opinión que el maestro Ángel Luís Bienvenida, tan recordado, tenía a tal respecto y que comentó –en relación con unas famosas imágenes que existen en video- con el autor de este ensayo, tras asistir al Aula Bienvenida que se celebró el miércoles 5 de abril de 2000 en la EOI, cuyo moderador fue el maestro. Hablamos del famoso par al quiebro, en Sevilla, que Joselito puso a un toro. Dijo:

“Yo no he visto cosa igual en toda mi vida taurina. Quebrar en un palmo de terreno y salir andando del toro con tanto arte y gallardía; yo no lo he visto hacer a nadie”.

El día 15 de mayo –según el revistero y escritor Don Quijote- Joselito hizo de una de sus grandes faenas en Madrid. En su crónica nos dice:

“Omití el elogio a la faena más grande que ha hecho Joselito, hasta ahora, en Madrid.

Joselito escribió la página más grande de su carrera y una de las más admirables de la historia del toreo, digna de aquella otra famosa de Cayetano Sanz el 2 de junio del 72; pues el formidable trasteo se redujo a siete maravillosos pases naturales seguidos, de un ayudado, y la estocada; siquiera ésta no resultase intachable".

Belmonte acompañó -en 1916 y en Madrid- a Joselito en cinco corridas en diversas fechas.

Destacadísima tarde fue la del 8 de octubre en la que Gallito, cortó 3 orejas a toros de Gamero Cívico. Formaron la terna de esa corrida Flores y Curro Posada. Habrían de pasar dos años para que Gallito cortara un rabo en Madrid, fue el 10 de octubre de 1918, corrida en la que cortó dos orejas y rabo a un toro de Guadalest, llamado “Cigarrón”.

Joselito en Madrid lidió toros de varios encastes y duros, es decir, no se achicaba por nada. Destacaron las ganaderías de Saltillo, Vicente Martínez, Graciliano Pérez Tabernero, Murube y Benjumea.

Barcelona, afición exigente y muy entendida, le ve actuar en nueve ocasiones. Cuatro en la plaza de Las Arenas y cinco en la Monumental. Hizo el paseíllo al lado de Juan Belmonte en cinco tardes.

La corrida del día 9 de abril fue un mano a mano con Juan Belmonte y toros de Murube.

Feria de Córdoba. Tres corridas de toros. El 25 de mayo mano a mano con Juan Belmonte y toros de Saltillo. Destacar la tarde del día 26, al lado de Manolete –padre de la figura de los años cuarenta- y Juan Belmonte con toros de Miura.

En Valencia actuó en siete tardes. De ellas cinco entre el 25 y 29 de julio de 1916.

Bilbao, 2 de mayo, mano a mano con Juan Belmonte, toros de Felipe Salas. En agosto, en la feria, torea en cinco corridas.

Ya no está su amigo y competidor Juan Belmonte –fue corneado el 16 de julio en La Línea y suspendió la temporada-, por lo que le acompañaron Vicente Pastor, Gaona, Posada, Celita y Cocherito de Bilbao, éste en las cinco tardes. 

El 11 de septiembre, en la feria de Salamanca, estoquea cinco toros de Saltillo y uno de Amador García como único espada. Éxito total. Dominio, torería y bien lidiar. Repite el día 12, alternando con Cocherito, Rodolfo Gaona y Pacomio Peribáñez en la lidia de ocho toros de Miura. Finaliza la feria, el día 13, lidiando toros de Alipio Pérez Tabernero al lado de Cocherito y Rodolfo Gaona.

Feria del Pilar de 1916. Cuatro tardes. Destacar la corrida del día 18 en la que lidió, en solitario, toros de Conteras –seis- y uno de José Bueno.

Hecho destacable en Bilbao es la lidia, en solitario, de siete toros de Vicente Martínez el 22 de octubre con gran éxito del diestro de Gelves.

Joselito toreó en muchos más lugares de los que se señalan en este escrito; pero no se trata de hacer una relación exhaustiva, sino de relatar lo más destacable. Por ejemplo, llegó a torear en Quintanar de la Orden, el 26 de septiembre, toros de Vicente Martínez, formando terna con Curro Martín Vázquez y Manuel Martín Vázquez.

José Gómez Ortega fue líder del escalafón taurino desde 1913 a 1918. Ha de observarse que no vetaba a ningún matador por muy bueno que fuera. Antes, al contrario, solía decir, cuando alguien nuevo destacaba:

“Que lo pongan conmigo a ver que pasa”.

Junto a Rodolfo Gaona, figura mexicana indiscutible del toreo, actuó en 27 tardes. Con Juan Belmonte lo hizo en 32 corridas.

Don José Díaz de Quijano, que usaba el seudónimo de “Don Quijote”, vio así a Joselito en este año de 1916:

“Joselito está en el apogeo de su arte. Las tardes de triunfo se suceden casi sin interrupción. Si empezó dudando un poco, pronto se mostró animoso como nunca, pletórico de afición y de energías. En Valencia le vi matar muy bien. En Bilbao dicen que mató estupendamente. Es indudable que este año ha estado mejor con el estoque”.
 
Pasemos al ”Pasmo de Triana”, Juan Belmonte, en la temporada de 1916.

Contrató 103 corridas de toros. El percance de la Línea de la Concepción, el 16 de julio, al hacer un quite al segundo toro de la ganadería de Salas, hizo que solo toreara 44. Es decir, perdió 59 corridas. Alternó con Joselito y Luís Freg esa tarde.

Comenzó la temporada en Barcelona, el 12 de marzo, lidiando toros de Pérez de la Concha junto a Pacomio y Gallito y la terminó, forzado, en La Línea.

Actuó en ocho ocasiones en Barcelona. En Madrid lo hizo en ocho corridas. En la feria de Sevilla lidió las cinco corridas de la misma junto a Joselito. En esta feria realizó una gran faena, el día 28 de abril, al toro “Vencedor”, número 22, de Gamero Cívico, al que cortó una oreja. El cronista “Triquitraque” la vio así:

“Ni que decir hay que el público, ebrio, lleno de entusiasmo, daba olés al torero, y que al terminar aquél, prorrumpió en una ovación ensordecedora, una ovación monumental. La banda de música tocaba un pasodoble alegre, y el público, todo el público a una, sacaba los pañuelos...

Entonces el señor Díaz Hidalgo flameó el suyo, haciendo la señal de la concesión de la oreja”.

Pero todavía hubo más; la faena de muleta a su segundo toro de nombre “Hurón”, número 79, de gran trapío, superó a la anterior. El cronista nos dice:

“La faena de muleta a su segundo fue mejor todavía. ¡Qué grande eres Juan!...

La faena de Juan fue eso. Una lección de toreo y una demostración clara, evidente, indiscutible, del ¡no hay más allá! No, señores, no se puede torear mejor de muleta, no se puede derrochar más valor”.

Don Quijote resumió así la temporada de 1916 de Juan Belmonte:
                                                                                
“Belmonte, que al principio de la temporada –Sevilla, Barcelona, Madrid- dio varias tardes grandes, ha tenido un año flojo, de desgracia. Claro que ha hecho sus cosas; pero en general se ha reservado. Enfermo, o cansado, dejó de torear a final de mayo; volvió después, y una cornada en La Línea, en julio, lo ha tenido alejado del ruedo hasta el final.

En Madrid se le ha estado esperando este otoño con ansiedad. Pero no pudo actuar. ¡Decepción! Que no en balde constituyen él y Joselito las columnas básicas del toreo actual”.

Así transcurrió la temporada de 1916, hace ahora cien años, de estas dos figuras del toreo pilares básicos del actual. ¡Ah, nadie se planteaba en abolir las corridas de toros! ¡Eran otros tiempos! Esperemos que duren otros cien años más. Y que usted y yo lo veamos.