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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 17 de mayo de 2016

El hambre y los saqueos se extienden por Venezuela



Nueva huida hacia adelante por parte del régimen venezolano. El presidente de la República Bolivariana,Nicolás Maduro, decretó el estado de excepción el pasado viernes, alentando la toma de fábricas, el encarcelamiento de empresarios que suspendan la producción y movilizando al ejército ante el elevado descontento social que existe en el país.

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El hambre y los saqueos se extienden por Venezuela

LD Madrid, 16/05/2016
Los saqueos de tiendas se extienden por el país en medio de una grave escasez de alimentos, medicinas y otros suministros básicos.

Desde el punto de vista político, Maduro pretende impedir la celebración del referéndum revocatorio que podría acabar con su mandato tras la masiva recogida de firmas que ha impulsado la oposición chavista, al tiempo que limita la capacidad de acción de la Asamblea legislativa, controlada hoy por los opositores. Pero, desde el punto de vista económico, con la excusa de la "guerra económica", el régimen avanza hacia un mayor control estatal sobre los medios de producción.


"En el marco de ese decreto vigente, tomemos todas las acciones para recuperar el aparato productivo que está siendo paralizado por la burguesía y quien se quiera parar para sabotear el país que se vaya, y el que lo haga hay que ponerle los ganchos y mandarlo para la PGV (Penitenciaria General de Venezuela)", declaró el sucesor de Hugo Chávez en un acto político celebrado este fin de semana en Caracas, la capital del país latinoamericano.

"¡Planta parada, planta entregada al pueblo! Ustedes me van a ayudar a recuperar todas las plantas paralizadas por la burguesía", lanzó Maduro ante miles de seguidores durante un acto para activar el "motor de economía comunal", con el que promete contrarrestar la "guerra económica" que atribuye a la oposición y empresarios de derecha para derrocarlo. Así pues, Venezuela avanza, por decreto, hacia la socialización de los medios de producción.

Esta medida terminará agravando aún más la crítica situación que sufre al economía venezolana. Tal y como explica Juan Ramón Rallo, "el pinchazo global de los precios del petróleo hacía inexorable que la sociedad venezolana se empobreciera", ya que todo el país dependía casi exclusivamente de la producción de crudo. Y si "tu único único producto se hunde de precio, por necesidad tu poder adquisitivo se ha de desplomar. O dicho de otro modo, por necesidad el precio de todos los bienes importados -o de todos los bienes fabricados internamente con inputs importados- se tenía que encarecer".

Sin embargo, en lugar de revertir los graves errores económicos cometidos por el chavismo, Maduro profundizó en ellos optando por "dos soluciones devastadoras: la primera, mantener el nivel nominal en bolívares de las rentas internas, lo que requería de una impresión de moneda muy superior a las disponibilidades de dólares que presuntamente respaldaban su valor; la segunda, establecer un amplísimo control de precios para que todos los bienes se vendiera en términos asequibles".¿Resultado? "Hiperinflación y un desabastecimiento de bienes incluso mayor al justificable por la caída del precio del petróleo", aclara Rallo.

El hambre empieza a ser un problema serio

Uno de los efectos directos que está teniendo el desabastecimiento de alimentos, además de todo tipo de bienes y servicios básicos, ya no son solo las eternas colas a las puertas de los supermercados, sino una incipiente hambruna.

"El hambre es apenas un síntoma de un colapso económico más amplio a lo largo de toda la cadena de producción provocado por dictado estatal", explica la prestigiosa analista Mary Anastasia O’Grady en The Wall Street Journal. Según la Encuesta sobre Condiciones de Vida (Encovi), el 87% de los encuestados reconocía no tener suficientes ingresos para comprar alimentos.

"Su privación es resultado de mantener los precios artificialmente bajos, lo que crea escasez. Los consumidores se ven obligados a acudir al mercado negro en busca de lo que necesitan y luego pagar mucho por ello, si es que pueden. Sufren una inflación mortal que, según el banco central, llegó a 180,9% anual en el cuarto trimestre de 2015, frente a 82,4% en el primer trimestre del mismo año".

A la escasez generalizada y a los altos precios se suma, además, una caída constante y progresiva de la producción de alimentos, de hasta el 22% el pasado abril, según el último informe de la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos (Cavidea). Tal y como explica O’Grady:

Chávez confiscó las haciendas más productivas del país y las entregó a chavistas que no saben cultivar. Los cultivos han disminuido incluso en las haciendas que no fueron decomisadas. La mayoría de las semillas usadas en Venezuela son importadas y no se pueden obtener sin dólares. Los agricultores son reacios a plantar cuando los costos son altos y las cosechas están sujetas a controles de precios.Las granjas lecheras también son menos productivas debido a que los cortes de electricidad diarios paralizan las máquinas de ordeñe. Los camiones que transportan alimentos son a menudo asaltados.

Es difícil conseguir proteínas. Los huevos prácticamente han desaparecido de los supermercados. En octubre, siete fábricas de enlatado de atún que empleaban 3.000 personas tuvieron que cerrar porque no podían obtener dólares del banco central para pagarles a los proveedores extranjeros de materiales de producción como pescado y latas. Medicamentos básicos como la aspirina han desaparecido.

Oleada de saqueos

Como resultado, también se están extendiendo los saqueos en diversos comercios y supermercados de todo el país. El pasado miércoles, una multitud enardecida saqueó el mercado mayorista de la ciudad de Maracay, uno de los más importantes del centro de Venezuela. "No pudieron organizar las colas, y la gente empezó a saltar las paredes y se metieron", dijo un comerciante que había acudido al mercado a comprar vegetales para una frutería de la zona.

Y lo mismo sucedió en la provincia central de Carabobo, donde los residentes saquearon un almacén de maíz. "No hay arroz, sin pasta, sin harina, solamente el hambre", afirmó uno de los testigos.