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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 8 de octubre de 2016

La todavía insegura reaparición de Roca Rey y su futuro / por J.A. del Moral




La todavía insegura reaparición 
de Roca Rey y su futuro

Soy el primero en desear fervientemente que Andrés Roca Rey regrese a los ruedos y que lo haga como parece estar previsto en su primera tarde de la inminente feria del Señor de los Milagros en Lima.

Pero confieso que me están asaltando dudas al respecto porque las gravísimas lesiones cerebrales que ha padecido son algo muy peligroso y siempre vienen acompañadas de los miedos de quien las ha padecido en primer lugar, como es lógico, y de cuantos le rodean tanto familiar como profesionalmente, tan lógicas o incluso más que las del propio interesado. Las del torero que, a fin y al cabo, es quien más expone en su empeño.
Considero También normal que la empresa de la plaza de Acho utilice todo lo que esté a su alcance para que los aficionados no duden de la segura presencia de quien, al fin y al cabo, es la principal base de esta feria por otra parte tan lujosa en casi todos sus carteles.

Pero ello no quita para que, como acabo de decir, me asalten algunas dudas por los contradictorios cuando no especulativos comentarios que estoy leyendo en la prensa de Lima y asimismo en la española sobre si estará o no completamente restablecido cuando llegue el 6 de noviembre sin reticencias de ninguna especie.

La preocupación del mundo taurino sobre el verdadero estado físico, que creo no es ahora su caso, y por el estado mental de Roca Rey, es más que explicable porque no se trata de un torero cualquiera como hay centenares. Se trata del torero que acaba de irrumpir en el firmamento taurino con inusitada fuerza. Que yo recuerde, con tanta fuerza como Andrés desde que le vi por primera vez en una novillada sin picadores en la plaza de Bayona, no había visto a ninguno.

Por hablar del caso de las dos máximas figuras actuales, Enrique Ponce y El Juli – también muy precoces – es cierto que ambos despertaron y mantuvieron gran interés desde que aparecieron en los ruedos. Quizá de El Juli podemos decir que también arrolló desde sus comienzos y ahí está aunque ya sin la fuerza que tuvo… Por supuesto que, sobre Ponce, yo mismo me aventuré a afirmar en un artículo, ya famoso por lo certero del pronóstico, que estábamos ante un grandioso torero. Lo escribí tras verle de luces por primera vez en su debut con picadores en la feria de Castellón, aunque confieso que me quedé muy corto porque entonces no pude adivinar hasta donde iba a llegar Enrique. Ni él mismo pudo imaginar cual será su techo, inalcanzado por nadie en toda la historia del toreo y parece que inalcanzable por el momento…

Pero la verdad es que el caso de Roca Rey en su arranque lo ha reventado todo aunque, dadas sus características, sobremanera por lo que respecta al inaudito valor que tiene como hemos podido comprobar hasta que llegaron sus dos gravísimas cogidas y el al parecer añadido propósito posterior del joven torero de continuar fiel a este mismo plan de arriesgarlo todo en cada tarde que le vendrá sean los toros que afronte como sean.

Propósito realmente encomiable aunque, a medio y sobre todo a largo plazo, supone una decisión absolutamente inconveniente. Porque, seamos sinceros, si Roca Rey va a hacer lo mismo que hasta los días en que sufrió las tremendas cogidas que afectaron a su cabeza, si se va a jugar las cogidas cada tarde como hasta los días fatídicos, por mucho que se libre en las muchas más que le esperan, seguro que, tarde o temprano, vendrán otras que, nadie lo dude, le afectarán. Y eso es lo que no me gusta nada de este singularísimo torero.

Y no me gusta porque sería una pena que la grandiosa carrera que tiene por delante se viera interrumpida más veces y ojalá – ruego a Dios – que no para siempre. Por mucho valor que tenga Roca Rey, no hay ni habrá cuerpo que lo resista permanentemente.

Andrés tiene otras muchas virtudes que son en las que debería aplicarse y profundizar para que su toreo vaya progresando técnica y artísticamente de modo que, sin abandonar su cualidad más llamativa, empiece ya a poner mucho cuidado en descubrir qué toros le van a permitir hacer locuras y, al contrario, qué clase de toros no su van a dejar so pena de volver a caer herido o lesionado gravemente. Gravedad que no se limita a sufrir cornadas sino que podrían llegar a ser lesiones bastante más graves por irremediables.

Dicho quede.

 Feria del Señor de los Milagros en Lima