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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 5 de octubre de 2016

Real Madrid, James y Colombia: hasta que los clubes digan basta / por Juan Manuel Rodríguez



"...Diera la impresión de que los clubes de fútbol hubieran quedado relegados al papel de meros recuperadores de los futbolistas para que éstos pudieran llegar en plenas condiciones físicas y mentales para jugar cada tres o cuatro meses con sus respectivos equipos nacionales..."

Real Madrid, James y Colombia: 
hasta que los clubes digan basta

Hasta que los clubes de fútbol no vayan directamente a la madriguera de la FIFA y no dejen piedra sobre piedra seguirán produciéndose casos como el de James Rodríguez con Colombia. Pero los clubes de fútbol, ya se ha visto, o no quieren dar ese paso o no se atreven o prefieren que el statu quo siga siendo el actual. Que el Real Madrid, club que invirtió 80 millones de euros en contratar a James Rodríguez, esté en manos del médico de la federación de fútbol de Colombia o, lo que es aún peor, de su seleccionador, que ya ha demostrado que es un inconsciente, es como para hacérselo mirar. Es más, el parte médico emitido por los colombianos entra en colisión con el publicado por el Real Madrid, de modo que la selección de James está llamando mentiroso al club que le paga. Todo, como se ve, muy edificante.

No es que la federación colombiana no crea al Real Madrid y sí se fíe del Alavés, sino que para Colombia no representan lo mismo James Rodríguez y Daniel Torres. Al primero le han hecho viajar y está siendo retenido, no diré que contra su voluntad; al segundo le consintieron que siguiera recuperándose de una lesión en el abductor izquierdo. Incluso el Pachuca, al que le valió con el comunicado sobre la lesión en el bíceps femoral de Stefan Medina, tiene ahora mismo mayor predicamento que el Real Madrid, que repito que se gastó 80 millones de euros en el jugador. Esto no viene de ahora, claro, sino que arranca de lejos, en concreto de la pasada Copa América cuando al ínclito Pékerman se le ocurrió la feliz idea de que James debería pasar por el quirófano para operarse su hombro izquierdo, aunque el jugador (en una clara prueba de cinismo por parte de su seleccionador) siguiera jugando como si nada la competición con Colombia.

Diera la impresión de que los clubes de fútbol hubieran quedado relegados al papel de meros recuperadores de los futbolistas para que éstos pudieran llegar en plenas condiciones físicas y mentales para jugar cada tres o cuatro meses con sus respectivos equipos nacionales. Así, el Real Madrid no sería más que una inmensa clínica para James, que tendría todos los gastos pagados y las últimas tecnologías a su disposición; el club se limitaría a recibir las órdenes desde Colombia: "Ahora debe operarse de esto, ahora no; esto me lo creo, esto no". El futbolista, que debe ser un chico fantástico pero que no me parece que destaque precisamente por su personalidad fuera del terreno de juego, se encuentra en medio de un fuego amigo y está más preocupado de esquivar las balas que de coger el toro por los cuernos. James debería decir si quiere más a papá o a mamá, pero el futbolista profesional es siempre profundamente egoísta y, en el fondo, cobardica. No apostará hasta que no le quede más remedio, y esa situación no se producirá hasta que los clubes no digan basta.