Foto: Matito
'..El temporal ha hecho estragos en las ganaderías de Andalucía. Ha convertido el campo en auténticos barrizales, ha destruido las cercas e incluso se ha llevado por delante a animales recién nacidos..'
GALLEANDO
Preocupación por el toro
Por Manuel Viera
En los prolegómenos de las primeras ferias de temporada que han de venir hay preocupación por el toro. Por su estado, por su posible flojedad en la plaza. Por las consecuencias de una climatología adversa metida en agua que ha debido mermar su estado físico. La inquietud del ganadero de bravo es incuestionable. El temporal ha hecho estragos en las ganaderías de Andalucía. Ha convertido el campo en auténticos barrizales, ha destruido las cercas e incluso se ha llevado por delante a animales recién nacidos.
Los toros siguen hundidos en el fango que reblandece sus pezuñas, casi inmóviles en largos espacios de tiempo, que hace temer las consecuencias de una humedad que le ocasionará blandura y posibles caídas. Es la mayor preocupación de ganaderos, mayorales y vaqueros. Los hombres del campo bravo que desafían a diario el azote de las continuas borrascas. Viento y lluvia que ha deshecho caminos y transformado arroyos en verdaderos ríos.
Eminente peligro para el comienzo de un año taurino singular e ilusionante. Así las cosas, no es de extrañar que los agoreros emerjan como un fenómeno volcánico que navega a velocidad de crucero en medio de la preocupación creando confusión.
Si embargo, hay motivos aún para el optimismo de cara a los primeros ciclos en este inicio del curso taurino. La Maestranza está más ilusionada que nunca en poner la puesta en escena de un “actor” esencial en el escenario de la corrida. El toro que, con argumentos sólidos y convincentes, le dé sentido a la lidia. La falta de pujanza desata la polémica, minimiza el espectáculo y merma la capacidad de seducción que ejerce la bravura, sumergiendo al aficionado en el caos de las emociones. Pese a la duda en el remate de las corridas. Pese a la intranquilidad de lo que pueda ocurrir, por la agudeza del problema originado por el complicado invierno, hay que apelar al trabajo, la profesionalidad y responsabilidad individual de quien lo cría. Esperemos, pues, esperanzados la prometedora Feria de Abril con el toro en toda su plenitud. Que así sea.

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