
El cirujano de la plaza de toros de Ciudad Rodrigo: «Llegó agónico, la cornada le alcanzó el corazón y el pulmón»
«En cualquier hospital hubiera sido insalvable», lamenta el experimentado médico Enrique Crespo
Tragedia en Ciudad Rodrigo
Un toro mató un hombre en la capea del viernes
Las fiestas del Carnaval de Ciudad Rodrigo comenzaron d manera trágica con la muerte de una persona al ser corneada por un toro en la capea celebrada en la noche del viernes.
Los hechos ocurrieron cuando el animal, de Antonio López Gibaja, alcanzó a un hombre de unos sesenta años y al que corneó contra las tablas, haciendo inútiles los intentos de apartarlo de él, llegando ya sin vida a la enfermería.
El cirujano de la plaza de toros de Ciudad Rodrigo: «Llegó agónico, la cornada le alcanzó el corazón y el pulmón»
«En cualquier hospital hubiera sido insalvable», lamenta el experimentado médico Enrique Crespo
E. García de Castro
El Norte de Castilla/ Sábado, 14 de febrero 2026
Con mucho pesar, porque «no se pudo hacer nada», y muy pocas horas de descanso porque lo vivido le ha hecho «casi imposible conciliar el sueño». Así ha amanecido este sábado el cirujano jefe de la plaza de toros de Ciudad Rodrigo, Enrique Crespo, tras la desgraciada cogida que esta madrugada ha terminado con la vida de un vecino de la localidad.
El mirobrigense Eustaquio Martín 'Taquio', de 71 años, falleció tras ser corneado por el último astado de la capea del Carnaval del Toro, perteneciente a la ganadería de Antonio López Gibaja. Aunque tras ser alcanzado fue trasladado de inmediato a la enfermería, que cuenta con dos quirófanos totalmente equipados, era tal la gravedad de las heridas que sufría que murió al poco de ingresar en las instalaciones.
«Llegó agónico», explicaba esta mañana Enrique Crespo, quien constataba que 'Taquio', quien era muy conocido en el municipio, «entró a la una menos cuarto y a los dos minutos falleció». «Tenía una cornada en el centro del tórax que le había alcanzado el corazón y el pulmón», proseguía el facultativo, lo que hizo infructuosos los intentos por reanimarle. Eran daños «incompatibles con la vida», sentenciaba.

Enrique Crespo, el cirujano jefe de la plaza de Ciudad Rodrigo,
en una fotografía de archivo. Miguel Ángel Rochas
Así las cosas, de nada ha servido en este caso que Ciudad Rodrigo contara con todos los medios necesarios para hacer frente a una eventualidad similar. «Este hombre en cualquier plaza o en cualquier hospital hubiera sido insalvable, era una herida que no se podía salvar. Las lesiones que tenía eran incompatibles con la vida, como así fue, lamentablemente», insistía apesadumbrado el cirujano jefe.
«Muy triste», es «un golpe»
Un resultado de muerte ante el que Enrique Crespo confesaba estar «muy triste, la verdad, porque aunque ha habido otras situaciones aquí otros años en las que se ha podido salvar la vida, lo de ayer... Ya le digo, llegó agónico y en dos minutos en la enfermería falleció». «Un golpe» para profesionales que como él hacen lo imposible en tiempo récord para sacar adelante a sus pacientes, en muchas ocasiones con éxito.
«Yo la estuve viendo desde arriba y la cornada fue brutal. El toro, y perdón por las expresión, hasta que no lo mató no lo dejó. Fue horrorosa», rememoraba, algo de lo que dan testimonio las imágenes de lo sucedido, hasta el punto de que los que intentan distraer al animal para que deje a la víctima se ven impotentes por más esfuerzos que hacen. «Era imposible, lo echó contra las tablas y era imposible», repetía.
De 'Taquio' decía que «sé que era de aquí y que le conocía mucha gente en Ciudad Rodrigo y le quería mucha gente, porque me lo han dicho después», continuaba el médico, que reconocía que «fue tremendo, no tengo palabras ni para describir cómo fue comunicárselo a la familia». «En fin, es un trago tremendo, uno no tiene ánimo para nada, pero hay que seguir aquí. No nos queda otra», manifestaba.
Con 45 años de experiencia en los ruedos –«demasiados, son muchos», según sus propias palabras–, no era la primera vez que Enrique Crespo se enfrentaba a algo parecido. «Una cornada tan bestial no, pero hace unos cuantos años, en los años ochenta, otro toro mató a un chico de Lumbrales de una cornada en el pecho que le arrancó la aorta y tampoco se pudo hacer nada», recordaba.
Tras el deceso, desde los servicios médicos hicieron el relato de lo ocurrido y su fatal desenlace a la juez de guardia. «Me llamó en torno a las dos y pico de la madrugada y con el parte que le dimos nosotros ya avisaron a la funeraria y se llevaron al hombre», concluía.

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