El jefe de la Policía, ¡¿un violador?!; bueno, un salchichón más, a añadir a la charcutería del señor Sánchez; al parecer su ministro Marlaska, ha sido recompensado por su buen hacer y acierto en la política de nombramientos y ascensos en la cúpula policial; la bancada del puño y de la rosa, le aclamó con delirio, aplaudiendo al prodigioso gestor de las fuerzas vivas; a juzgar por el arrebato, no descartamos que alguno sufriera fractura de carpo, metacarpo y huesos menores de la palma de la mano; tal era el frenesí de la bancada, que el aplaudímetro marcó dos minutos; dos minutos, que se hicieron tan eternos, como el estruendo de dos siglos de infamia y desvergüenza.
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Asistimos vía teatrillo socialista, a la reedición de la siniestra opereta de Stalin; sesión histórica del Politburó; los aterrados porta cirios de la ejecutiva de la hoz y el martillo, se despellejaban las manos en frenético palmeo, pura supervivencia; el psicópata, mirada rapaz y oteando su primera captura, el primero que dejara de aplaudir; tétrico retablo de los corderos oliendo la dentellada del lobo; rostros desencajados y cuerpo terso, todos acojonados y algo más; al fondo, era fácil situar a Beria enarbolando la guadaña y cimbreando el filo de la cuchilla, presto a fijar la punta, en el cuello del primero, que se metiera la mano en el bolsillo. Obviemos escenarios y comparaciones, omitamos una exclamación de trazo grueso; ¡señores del partido del puño y de la rosa!, si algo quedaba de dignidad en vuestra historia y siglas, no era precisa esa ridícula escenificación de la infamia, difícil superar tanta mendacidad y fosa séptica; solo resta pasar capítulo y tirar de la cadena, es lo que hay; pasemos a otra cosa
Al grano, ¿qué es eso del DAO?; el firmante es, ha sido y morirá siendo policía, vaya esto por delante; mas da la sensación, que de aquella policía que garantizó la transición y atesoraba indiscutibles estándares de prestigio, seguridad y servicio a la Nación, queda hoy poco, una brizna, solo raspas, tal es la siembra y fétida cosecha del estadista Sánchez; en su alocado despiece y troceo de la Nación, sus víctimas cinegéticas favoritas, sin duda policías, jueces y periodistas no estabulados; más ahora, ante el enésimo escandalo policial, ya tienen carnaza los minaretes del clepto régimen, una vez precipitado el infeliz uniformado al foso de los leones, el menú de las fieras está servido. Sin duda, le darán la vuelta seguro, ya lo vimos con la banda del Peugeot, en un coche caben cuatro y el que llevaba el volante y pagaba la gasolina -con el dinero del suegro-, no conocía y sigue sin conocer a los otros tres, !Cojonudo!; aquí con más motivo, ya se andan cuestionando que es eso del DAO y quien es ese sujeto uniformado.
¿Cómo se coló ese bellaco en la PolicÍa?; sin duda nadie lo conocía, un cantamañanas más; peor aún, un títere infiltrado por los fascistas para dañar al caudillo Sánchez y a las hordas policiales progresistas; lo de siempre, más de lo mismo, aquí nos conocemos todos.
Lo dicho, a fin de cuentas, un palmero más al foso de los leones, un arribista del montón, merodeando por el patio del monipodio Sanchista, en pos de que le caiga alguna migaja-en este caso con uniforme- ; ¡Aviso a navegantes!, los incautos siempre pican! -reglas de la Omertá y la mafia- ; ¡¿Marlaska dimisión?!, choteo y risa floja.
Para empezar, el autor de todas las fechorías imaginables y las otras, se llama Sánchez y no parece, que tenga intención de desalojar la guarida Monclovita; ello, ni aunque una fosa abisal, se abra bajo los cimientos y se trague el palacete entero; ni por esas, seguirá agazapado en la oscuridad del abismo; el resto, comparsas de acompañamiento y presencias florero, siempre a un paso de deslizarse y servir de menú del día en el foso de las fieras; el último un figurante más, una piltrafa, un tal DAO; nadie está a salvo en la corte de Lucky Luciano, los gánsteres son así.
Pregunta, ¿quién coño se va a hacer cargo del Ministerio del Interior con Sánchez en la Moncloa -el ego es la peor de las serpientes que todos llevamos dentro-; cualquier infeliz, que aceptara sustituir a Marlaska, deslumbrado por el oropel del cargo, seria exhibido, vitoreado y paseado en andas por la hueste progresista; más, una vez fijas las posaderas en el despacho oficial, más le valdría dedicarse a la papiroflexia, emparedarse en la habitación del pánico y por supuesto, no osar abrir puerta de armario ministerial alguno; ello, so riesgo de morir sepultado por un alud de esqueletos y excrementos tóxicos, largamente acumulados en una fosa séptica ministerial, desde que el señor Sánchez arribó a la Moncloa de aquella torticera manera. No deja de ser una suposición, pero nos da que el cortesano Marlaska, tendrá que seguir soportando el martirologio; aunque para ello, los que lo mantienen, tengan que recurrir a los buenos oficios de un taxidermista, disecarlo y fijarlo en una peana, exhibiéndolo por los pasillos cuando la foto y ocasión lo requiera, no lo vemos ni cesado ni dimitido, seguimos, es lo que hay.
La Policia apoyó la constitución desde su nacimiento y fue una institución clave en la transición, dotando a la Nación de los mayores estándares de seguridad y estabilidad; ello, en plena travesía del cabo de Hornos y soportando un oleaje, que a punto estuvo de convertir en pecio el navío, sepultándolo en el fondo de mar; fueron otros, los que trataron de reventar la avenida del futuro y devolver a los españoles a los infiernos; con más de 957 asesinatos en su haber, -a fecha de hoy 397 sin resolver-; ni en la peor de las pesadillas, alguien podría imaginar, que los descendientes de ETA, serian premiados y ascendidos a la condición de estadistas y garantes de la legislatura, de la mano del Señor Sánchez.
Seguimos, el 11M es una herida que sigue abierta a fecha de hoy; demasiados agujeros negros, demasiadas cuestiones por esclarecer; el dolor perdura y la herida sigue supurando; un crimen de lesa humanidad, imborrable, sin redención posible; monstruosidad ajena al dial del tiempo, no caduca ni en el calendario divino ni en el humano; esto si es memoria democrática y la tenemos a la vuelta de la esquina. A partir de aquella demoniaca fecha, se abrió la avenida del infierno; profanación de sepulturas y liberación de odios que yacían sellados bajo siete llaves transcurrido y va para el siglo de una guerra fratricida que desangró a las dos Españas; amén de pasear la momia del dictador en helicóptero, con la más luciferina frivolidad e inconsciencia en zafio y burdo remake televisivo, digno de las lentejuelas eurovisivas y va para cincuenta años que el dictador dejo este mundo. ¿Ahora de que se trata?; ¿de volar la cruz?; ¿de reventar las raíces cristianas de la Nación?; ¿de reeditar los odios y el guerra civilismo entre españoles?; ¡¿de qué coño va usted Señor Sánchez? Proverbio, “solo los necios escupen y se carcajean en espacios sagrados, ajenos a las inexorables consecuencias”. Sigamos
En cuanto a la Policía, otrora respetada y con un prestigio internacional que la situaba entre las mejores policías del mundo, hace tiempo que la están degradando e inutilizando, desde los despachos y la alargada pezuña del poder político; los ciudadanos, hastiados de soportar un martilleo crónico y harto zafio, chorreo y ración diaria de toxica publicidad y basura; léase los Villarejo, el gordo, el alias tal y cual; la Delcy metiendo maletas por barajas como pedro por su casa; las cloacas policiales a pleno rendimiento y sin asuntos propios; la garduña rigiendo los destinos de la Policía de la mano del poder político, camorra o vaya usted a saber; en suma, un infamante rosario tan tóxico como zafio, fosa séptica con las tragaderas de un cubo sin fondo; hasta el juez Garzón, otrora y en apariencia, referente indiscutible de la dignidad de la única España, venerado desde su solio en la audiencia nacional, convertido en risible guiñapo, pasando a ser expulsado de la carrera y devenido en patético ectoplasma, balbuceando por las esquinas, al servicio de quien le paga y por lo visto muy bien; ahí lo dejamos. Sin duda es fácil describir la repugnancia que sienten la mayoría de los españoles, más que nadie dude, que dicha repugnancia es compartida por miles de Policías y Guardias civiles, hastiados, humillados, infrautilizados y paralizados por la bota de la ignominia y la mafia que se ha instalado en el poder
Patético que aquella Policía, respetada internacionalmente y de contrastada eficacia, lealtad y servicio, se halle ingresada en la unidad de grandes quemados, entubada y con respiración asistida. Nos desayunamos con el reciente episodio del tal DAO -máximo jefe policial al parecer-; ahora descubrimos que se trata de un incubo disfrazado de policía, más con la peculiaridad, de que al igual que el Cid campeador fue atado al caballo, tras su obligada y reglamentaria jubilación, atado al equino con nudo y cuerda, de la mano del propio ministro Marlaska; esto tiene pésima digestión, suena extraño, pero no deja de ser un episodio florero más, de la degradación de un cuerpo policial, al cual se le ha arrastrado al caladero de la inutilidad, nepotismo e ineficacia, infectado por el virus del dedazo y el comisariado político.
Señalar que la pandemia del nepotismo y la checa política, que no la sufre exclusivamente la Policía, está destruyendo la administración y los servicios públicos, los técnicos y profesionales sobran; aún más, son un lastre para la mafia que nos gobierna; así, técnicos de la administración altamente cualificados y que en su día aprobaron unas duras oposiciones, son relegados y sustituidos por una legión de enchufados a dedo, familiares, beatos partidistas, mafias clientelares y suma y sigue. En este sentido, la policía no es una excepción; los efectos devastadores de esta tóxica pandemia, saltan a la vista, un desastre tras otro; trenes que descarrilan y cuestan vidas humanas; Danas que arrasan vidas y haciendas; apagones sin clarificación alguna a fecha de hoy, pérdidas materiales, costes para las empresas y prestigio internacional inasumible para una Nación del primer mundo.
En la Policía, la inseguridad en alarmante aumento y las mafias asentándose en el territorio como el tal pedro por su casa; hasta las temibles bandas latinas, reducidas a su mínima expresión hasta la fecha, -cuasi extintas y sin latido-, han sido asistidas y vitaminadas en la clínica del progresista Sánchez, vuelven a tomar el control de nuestras ciudades y vuelven a expulsar a nuestros hijos de parques y jardines, devolviéndonos a todos al inframundo y al peor de los infiernos en nuestra propia casa. Mas no paran ahí las fechorías del estadista Sánchez, ahora quiere perfeccionar su obra, apadrinando el crimen y terminar de reventar la convivencia, con una demencial regularización, bajo el lema: “delincuentes del mundo, esta es su casa. Welcome”; o se le para a este hombre ya, o los efectos de la demencia, harán palidecer al más potente artefacto nuclear de última generación. Sigamos
Hagamos un alto, una breve pincelada referente a la Policía; como hemos apuntado; en plena transición, se comenzó a incubar el mortífero virus de la intoxicación política; todavía anclado en los anales, se recuerda un episodio milagroso, que conecta directamente con el santoral y los prodigios bíblicos; recién llegado al poder el partido del puño y de la rosa, con un jovencísimo Felipe González, pilotando el convulso navío tras el tsunami del 23F, una oposición interna de ascenso a Comisario-máxima categoría del cuerpo-, sufrió una abducción incomprensible, el paráclito en forma de lenguas de fuego, se posó sobre un reducido grupo de opositores, dotándoles de una sobrehumana capacidad intelectual, añadida a un omnisciente conocimiento del temario; aprobaron todos. Aquella promoción fue santificada y elevada al santoral, -fecha signada como prodigiosa y milagrera-, bautizada en el templo policial como la promoción “Pablo Iglesias”; los cientos de opositores restantes, -carne de flexo y cientos de horas de prescindible temario-, tuvieron finalmente que aceptar la realidad, nada que hacer frente a intervenciones sobrenaturales, solo aceptar la voluntad del todopoderoso, sea el que fuere. Ahí empezó todo, el resto es historia.
Mas, y seguimos, aún quedaban muchos meandros esperpénticos e hitos biográficos, para conducir a un más que aseado cuerpo policial, a la más absoluta incompetencia; ya avanzado el siglo y la década, alternancia en el gobierno, cambio de siglas y nuevo partido en el poder; la Policía pasó a ser involuntaria protagonista de episodios dignos del genial Berlanga y su obra maestra, “la escopeta nacional” - esperpento y crónica de muchos kilates- ; el emprendedor catalán -genial Saza-, tratando de colocar porteros automáticos en antológica corte cinegética; mosqueado y despelotado, ante el repentino cambio de cromos y sustitución fulminante del ministro; por si fuera poco y para terminar de reventar la olla, el recién nombrado, del opus dei; ello, en plena cacería y habiendo pagado ya las perdices; sin problemas, al día siguiente lo vemos disfrazado de monaguillo con uniforme reglamentario: sobrepelliz, cíngulo, rosario y campanilla; postrado de hinojos, asistiendo en los oficios al cura -el impagable Agustin González- ; ello, con total compostura y absoluto dominio en su papel de monaguillo profesional, trienios y liturgia acreditada; ahí teníamos a nuestro hombre, reconvertido a la sacra ceremonia con gravedad de beato, pedigrí y maneras de oficiante de la máxima calidad y solvencia; más no todo rayaba en la perfección, hilarante agitando la campanilla, con una solemnidad de emperador el día de la jura; eso si, haciendo convulsos aspavientos, para llamar la atención del opusino neoministro, el cual se hallaba situado en el primer reclinatorio a sus espaldas y harto mosqueado teniendo delante de si y a escasos centímetros, al raro y bullicioso monaguillo con sus desquiciados movimientos; le jodió la misa, pero renovarse o morir.
La genial sátira y obra maestra de nuestra filmografía, la trasladamos de escenario; en la Policía comenzaron a olfatear, que a partir de la alternancia en el poder, sus futuras medallas, ascensos y carreras, pasaban por la sacristía y empaparse de las andanzas del monaguillo en la escopeta nacional; así que, comenzaron a florecer beatos y asistentes a oficios litúrgicos como el champiñón. Señalar que a la Policía, la condujeron directamente al desastre, el estropicio fue antológico y sigue coleando a fecha de hoy; las Comisarías se reconvirtieron en un matrix de blanqueamiento y falseamiento estadístico, que acabó por barrenar la maquinaria atascándola en vía muerta; así el virus del desprestigio y desprofesionalización del trabajo policial y todos los males acumulados de años anteriores se volvieron crónicos, sus efectos todavía perduran, daría para varios capítulos, aquí lo dejamos
En su día, muchos arriesgaron sus carreras, futuro e incluso pagándolo con cárcel, expedientes y algunos expulsados del cuerpo; ello, por mejorar la vida de sus compañeros y prestar un servicio a la sociedad en circunstancias especialmente difíciles; latía un sincero altruismo y apostamos con cierto y ya lejano conocimiento, que sin esperar recompensa alguna. Sin duda, la Policía y los ciudadanos deben mucho a aquellos pioneros que se la jugaron obedeciendo los mandatos de la Nación, transformando las estructuras policiales bajo el mandato constitucional y mejorando notablemente, la vida y condiciones laborales de sus compañeros.
Ahora el infamante episodio del DAO, es el último sapo con el que nos desayunamos; a añadir a una larga campaña de desprofesionalización e instrumentalización de la policía por parte del poder político; la inseguridad profesional se ha adueñado de la otrora prestigiada institución; más miedo al expediente y la suspensión de empleo y sueldo, que a una violenta intervención en la calle; la seguridad jurídica y profesional paraliza; la Policía no se siente apoyada por los poderes del estado, al contrario presa a abatir por parte de maniobras mafiosas actuando desde dentro, -cosa que de momento están consiguiendo-; sin duda, pesa más el miedo al invisible señalamiento chequista y jugarte la carrera, que al honor de ser y ejercer como policía en un estado de derecho. Sigamos
Caliente la farsa de utilizar una unidad antidisturbios en un dispositivo demencial, para servir de coartada reventando una vuelta a España, poniendo en grave peligro a los policías y asistentes; caliente el desmantelamiento de la OCON SUR, unidad élite de los compañeros de la Guardia Civil y fijando la luz verde en la autovía del narcotráfico andaluz; caliente el asesinato de dos guardias civiles en Barbate; caliente la precariedad de medios y la falta de recursos con que policías y guardias civiles soportan fronteras, mafias de inmigración y auténticas e inhumanas avalanchas y desembarcos, dejándolos a los pies de los caballos, en tierra de nadie, en una nación que carece de fronteras y un gobierno inexistente con una política en materia de extranjería hecha de la misma materia, la nada; caliente los medios de que se dota a policías y guardias civiles para luchar contra el narcotráfico en el campo de Gibraltar y Andalucía; caliente la inseguridad jurídica y condiciones de trabajo de los compañeros; caliente la politización y el dedo chequista infiltrándose en uniformes, escalas, ascensos, promociones sin garantía alguna, dedazos y medalleos sin cuento; caliente el falseamiento estadístico y el engaño a los ciudadanos; caliente la transferencia de competencias exclusivas de la Nación -los Cuerpos y fuerzas de seguridad del estado- a las policías autonómicas dejando en la más absoluta indefensión y abandonados a los españoles en cualquier punto del territorio nacional, incluso vistos los resultados y el alarmante incremento de la delincuencia, eso incluye a Cataluña y el país vasco, la traición de Sánchez no funciona, un infierno; caliente la humillante frase “si quieren el plus de peligrosidad que se lo ganen"; caliente el incremento de la delincuencia, el enseñoramiento, asentamiento y proliferación de mafias en el territorio nacional; caliente el trato a los profesionales y la inutilización de la Policía por obra y gracia de este gobierno; caliente que se falseen las cifras del porcentaje de delitos cometidos por extranjeros en situación irregular, mientras se silencia y expedienta a los que lo cuentan si son policías o guardias civiles; caliente el agravio salarial, dotación de recursos y discriminación con las policías autonómicas; caliente la demencial, calamitosa y anticonstitucional la anunciada regulación express de inmigrantes, la Policía bajo ningún concepto puede asumirla ni hacerse cómplice, siendo el deber de los sindicatos policiales desde el primer momento, advertir a los ciudadanos, que la policía no se hace responsable ni de la gestión, ni del caos en extranjería, el incremento de la delincuencia, asentamiento de mafias y el estallido social que pudiera acarrear esta demencial regularización, “mafias y delincuentes del mundo esta es vuestra casa. Welcome”, el que calla otorga, la Policía ni puede ni debe abstenerse, es preferible una lluvia de expedientes -ya escampará y antecedentes históricos los hay- a consentir que la calle sea ingobernable y la Nación se transforme en un infierno. Hay mucho más y la pizarra es grande, que cada cual añada lo que crea conveniente
Recordamos la herida abierta a la cual difícilmente asignaremos fecha de caducidad; hablamos de los compañeros que fueron masacrados en Octubre de 2017, abandonados a su suerte -algunos con secuelas por vida- y relegados al banquillo tras abortar un golpe de estado; utilizados como rehenes de una infame traición, conjura e intercambio de cromos; amnistiando a los que movían la mano de los lanzadores de adoquines, enmendándole la plana al Tribunal supremo y elevando a los golpistas al rango de estadistas y garantes de la legislatura de la mano del Señor Sánchez; insuperable, sin duda. Usted ya ha pasado a la historia por el pórtico de la infamia, bellaquería y traición a la Nación. Sigamos
Son tiempos difíciles, en la conciencia de cada uno, anida su propio jefe y la elección es libre, las acciones son patrimonio y exclusiva responsabilidad de cada cual; muchos creemos que cualquier reclamación económica -por legitima que sea-, sin duda debe de estar subordinada a la vindicación y reparación del honor, prestigio y respeto debido a las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del estado. Policías y guardias civiles, cuentan en sus filas con magníficos profesionales; algo falla, sin duda, la institución no debería tolerar hallarse supeditada a intereses o fines espurios, ajenos a su alta misión y servicio público; menos ser instrumentalizada para servir a intereses mafiosos, grupos organizado o cuadrilla alguna por muy poderosa que sea; su único acatamiento lo marca la Constitución y las leyes, “garantes de la seguridad y protección de los derechos y libertades de los españoles”. Así que antes y ahora, el único mandato es el servicio a los ciudadanos y la Nación, así de simple.
Para cerrar estas líneas, expresar un profundo reconocimiento a la profesionalidad de la Unidad central operativa de la Guardia civil-UCO. Gracias por salvar el honor y dignidad de todos; sin duda, en la conciencia de la mayoría de españoles y compañeros de ambos cuerpos, tenéis reservado un lugar muy especial de gratitud, que perdurará y acrecentará su valor, más allá del difícil momento presente; Idem, expresar un último agradecimiento al Coronel López de los Cobos, quien en todo momento antepuso su honor, profesionalidad y compañerismo, sin ceder ante manejos ajenos a la dignidad de su cargo; va por usted mi General; SÍ GENERAL con mayúsculas; usted es eso y mucho más, le aseguro que ese rotundo y sincero “a sus órdenes MI GENERAL”, lo suscribe la inmensa mayoría de policías y guardias civiles orgullosos de Usted y de su ejemplo.
VIVA LA LIBERTAD Y VIVA ESPAÑA


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