'..Nunca hubo más inversión en novilladas que ahora, con el resultado de una trinchera insalvable entre su espacio y el de las corridas de toros..'
Cuando las novilladas crean su propio
(y aislado) mundo
por Mundotoro
Dice El Mene, novillero líder del escalafón 2025, que no tiene ‘nada’. No tiene siquiera donde tomar la alternativa. Es un caso, cuando menos, paradójico. Un torero que el año pasado interesó al máximo, ganándose titulares en todo tipo de prensa, este año desapareció. No existe. En deducción, una de dos, o lo de El Mene era falso o tenemos un problema. En realidad, en cualquiera de los dos casos, tenemos un gran problema. Porque si era falso y lideró el escalafón, es, también, un problema. Mirando alrededor, resulta que no es un caso aislado. Hemos creado una especie de ecosistema cuyos límites en espacio y tiempo son muy breves. Los novilleros toman la alternativa para comenzar desde el cero más absoluto, de tal forma que se ha levantado un muro entre los dos escalafones.
De los 17 toreros que tomaron la alternativa el año pasado, apenas tres, salvo error, están anunciados en los carteles que se avanzan, que ya son bastantes: Zulueta, Aarón Palacio y Marco Pérez. El segundo, con una proyección real y sin duda alguna, y Zulueta, uno de esos toreros a los que se les ha cantado la ‘calidad’. El caso de Marco Pérez es la excepción que confirma la regla. De los 15 restantes no hay rastro. Nunca hubo más certámenes, ligas, liguillas, escuelas, ayudas ni subvenciones. Nunca hubo más inversión en novilladas que ahora, con el resultado de una trinchera insalvable entre su espacio y el de las corridas de toros. Con dos lecturas.
Mirando desde la frontera hacia los novilleros, quizá debamos reflexionar sobre si no vivimos en una especie de autoengaño que cubre las espaldas de la inoperancia de una estructura con todos sus aperos de labranza. La que hay ahora con todos los circuitos y demás producciones en todas las comunidades. Es decir, que si a la temporada de las corridas de toros, no le sirven los exitosos toreros de las novilladas, la inversión en esa estructura tiene sólo el sentido de producir novilladas. Para este año, la cosa pinta escasa en el traslado de 17 jóvenes de nueva alternativa hacia la temporada de las corridas de toros.
Tanto es así que el toreo de ferias echa mano de una especie de resucitar de toreros con años de alternativa, como David de Miranda o Fortes o, mucho más nuevo, Víctor Hernández, y antes con otros como Borja Jiménez, Emilio de Justo o incluso Juan Ortega. El toreo fluye de forma extraña. Hay una especie de congeladora de novilleros punteros al tomar la alternativa, a la espera de que, con suerte, les anuncien en Madrid y demuestren de forma incontestable que pueden ser. Es el caso de Víctor Hernández: la paciencia de 2025 y Las Ventas, le han abierto paso en esa puerta oculta en el muro que separa novilladas de corridas de toros.
Es como si, de repente, la cantera o la base del toreo hubiera creado su propio mundo, su original y aislado planeta, y el mundo de las corridas de toros fuera esa otra tierra tan prometida como inalcanzable. El toreo camina en dos relatos paralelos, vasos incomunicados que sólo por la constancia de algún apoderado que mantiene la fe, o la propia fe del propio torero olvidado, a veces, se comunican. Y se suelen comunicar con toreros distintos a cualquier escolástica. Toreros que aportan algo que no se aprende. Ni se enseña. Aportan un toreo no aprendido y, por tanto, no enseñado. Darle un pensamiento a esta realidad ni ocupa espacio ni necesita dinero.

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