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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 8 de febrero de 2026

Valdemorillo (Madrid). Un bravo toro de Fuente Ymbro y oreja a Borja Jiménez y Tomás Rufo / por Andrés Amorós

Aspecto de la plaza de Valdemorillo este sábado, en el comienzo de la temporada. Plaza de Toros La Candelaria de Valdemorillo 

Comienza con lleno la Feria de Valdemorillo,
 la primera de la temporada

Un bravo toro de Fuente Ymbro y oreja a Borja Jiménez y Tomás Rufo

Crónica de Andrés Amorós
El Debate / 07 feb. 2026 
Ni la lluvia, ni el frío, ni la nieve, ni los sectarios ministros, ni los exóticos seudoexpertos pueden con la fuerza imparable de la Tauromaquia: con la Feria de Valdemorillo, comienza la temporada taurina de 2026. En medio de tantas catástrofes, climáticas y políticas, los aficionados volvemos a sonreír: ¡vamos a los toros! Cae una nevadita al entrar pero en la Plaza, que se llena, estamos muy a gusto. Los aficionados tenemos ganas de ver toros.

La Feria de Valdemorillo está dedicada a San Blas, patrono de las afecciones de garganta. El sabio refranero nos alertaba: «Por San Blas, la cigüeña verás». Anunciaban las cigüeñas que se acercaba al final del invierno, aunque este año no lo parezca.

También es ésta la Feria de la Candelaria: celebra la Presentación de Jesús en el templo y la Purificación de la Virgen, cuarenta días después del parto. El símbolo de las Candelas es claro: Jesús es la luz del mundo, que nos ilumina a todos. Se celebra en muchos lugares de España y de Hispanoamérica.

Para los aficionados, la Feria de Valdemorillo significa el ansiado comienzo de la temporada taurina. Quedan en nuestro recuerdo aquellas corridas con nieve y mantas... Desde la construcción de la Plaza cubierta de la Candelaria, la comodidad para presenciar el festejo es total.

En los últimos años, además, el acierto de la empresa ha logrado unas corridas de verdad interesantes, con un factor añadido: aunque el coso sea de tercera categoría, acuden siempre a Valdemorillo muchos exigentes aficionados madrileños, a comprobar cómo inician la temporada los diestros. Su opinión correrá luego por los mentideros de la capital. Por eso, quedar bien en Valdemorillo es muy importante.

La primera corrida de toros anuncia un atractivo mano a mano, que se repetirá en Fallas: Borja Jiménez y Tomás Rufo, dos de los diestros jóvenes de prestigio más consolidado.

Las reses son de tres ganaderías. Los toros de Capea, 1º, noble y flojo; 2º, manso, manejable. Los de Fuente Ymbro, 4º y 5º, encastados y bravos. Los de Hermanos García Jiménez, manejables, sosos. Por culpa del mal uso de la espada, Borja Jiménez y Tomás Rufo cortan solo una oreja. Se quedan sin salir a hombros.

Borja Jiménez cortó una oreja al primero de su lote

El primero, de Capea, humilla mucho ya de salida. Con un toro tan bondadoso pero flojo, Borja Jiménez liga muletazos aceptables, deslucidos por el encimismo; hubiera lucido más intentando alargar los pases. Entrando desde muy lejos, como suele, mata mal, muy perpendicular: oreja.

El tercero, de García Jiménez, se duele en banderillas pero saca algo de casta. Comienza Borja con los ahora habituales muletazos cambiados, que prodiga Roca Rey. La faena es voluntariosa pero acelerada, con algunos enganchones. Y vuelve a matar muy mal.

Pase de pecho de Borja Jiménez, este sábado en la primera feria de la temporada, la de Valdemorillo

Recibe con buenas verónicas al quinto, de Fuente Ymbro, bravo. Se luce Iván García en dos grandes pares de banderillas. Con más toro, Borja está mejor. Para amarrar el triunfo, recurre a los actuales populismos: muletazos cambiados e invertidos. Se mete en medio de los pitones y acaba sufriendo una voltereta. El público aplaude este encimismo, que no es ciertamente lo mejor. Entra a matar andando y no logra la estocada hasta el tercer intento, en el que acaba cayendo en la arena. Se queda en petición y vuelta.

El segundo toro, de Carmen Lorenzo (Capea), mansea claramente de salida, va y viene: cuando Tomás Rufo le baja la mano, responde con nobleza. Aplauden mucho un circular. Acaba rajándose a tablas, como amenazó hacer desde que salió. Si Rufo hubiera hecho la faena donde el toro quería, hubiera podido lucirse más. Y mata mal, sin confiarse.

El cuarto, de Fuente Ymbro, tiene la presentación, la casta y la emoción de un toro bravo, que repite y humilla. Dándole distancia, acude con alegría. Cuando Rufo le hace las cosas bien, responde perfectamente. Las tandas son desiguales, pero tienen la emoción que aporta un toro bravo. Acaba bien, rodilla en tierra, y con una gran estocada. El toro tarda en caer, suena un aviso pero tiene una muerte de toro bravo: oreja. El público no debe impacientarse. Algunos pitan que no se dé la vuelta al ruedo al toro, que la merecía, pero el público no la ha pedido.

Tomás Rufo, este sábado en Valdemorillo

El último, de García Jiménez, flaquea y es muy soso. Vemos el cuarto quite por chicuelinas de la tarde: ¡es demasiado! El trasteo es desigual, se queda a medias, ya sea porque el toro transmite muy poco o porque el diestro no acierta a cuajar una faena compacta. Vuelve a fallar con la espada.

El festivo público se ha quedado con las ganas de sacar a hombros a los toreros pero unos cuantos chiquillos bajan al ruedo para ver de cerca a sus héroes: son un ejemplo de esos chicos a los que perjudica tanto el espectáculo taurino, según la opinión de esos expertos, de países donde nunca se ha celebrado una corrida…

Rufo cortó una oreja al cuarto de la tarde

A Borja Jiménez lo he visto muy firme y dispuesto pero, como su estilo no es de una estética exquisita, necesita para brillar de verdad un toro más encastado. Por su afán de triunfo, a veces se embarulla: debe serenar su toreo. Y tiene un problema real con la espada: entra desde muy lejos, dando pasos rápidos; cuando llega a la jurisdicción del toro, éste levanta los pitones, le impide pasar y ha de matar muy vertical. Me sorprende que él o su apoderado no sean conscientes del problema y traten de solucionarlo. Para la carrera taurina de figura del toreo, necesita dominar la técnica de la estocada.

El caso de Tomás Rufo es diferente, aunque también ha fallado hoy demasiado con la espada. Su línea estética, toledana, se basa en el dominio. Como explicaba por la mañana Salvador Balil en Las Ventas, en la primera conferencia de «Los de José y Juan», el toreo clásico exige llamar al toro de frente, dar el medio pecho, cargar la suerte de verdad, no recurrir a la comodidad del pico de la muleta… Rufo sabe hacerlo: de él depende que tome un camino más auténtico –pero más difícil– o no.

A la salida, fuera de la Plaza de Valdemorillo, la noche sigue siendo inverniza. Dentro de la Plaza, nos hemos asomado a la eterna primavera del arte. No saben Urtasun y sus gentes lo que se pierden…

POSTDATA. Por trágica coincidencia, se celebra también en estas fechas la Feria de las Candelas en Adamuz (Córdoba). La llaman popularmente la de los «culiquemaos», porque los jóvenes saltan por encima de las candelas de romero, «para que salga lo malo y entre lo bueno». En la España actual, ¡cuánto necesitamos que estos saltos cumplan su objetivo! Nunca hay que perder la esperanza. Nos lo advirtió Antonio Machado: «El hoy es malo pero el mañana… es mío».

  • Ficha
Valdemorillo. Sábado, 7 de febrero de 2026. Fiestas de San Blas y la Candelaria. Plaza de toros de la Candelaria. Lleno.

Toros de El Capea (1º y 2º), flojos y nobles. De Fuente Ymbro (4º y 5º), encastados y bravos. De Hermanos García Jiménez (3º y 6º), sosos y manejables.

BORJA JIMÉNEZ, de grana y oro, estocada muy perpendicular y desprendida (oreja). En el tercero, cuatro pinchazos y media (silencio). En el quinto, dos pinchazos y estocada (petición y vuelta).

TOMÁS RUFO, de azul marino y oro, en el segundo, tres pinchazos y estocada (silencio). En el cuarto, buena estocada (aviso, oreja). En el sexto, tres pinchazos y estocada (aviso, silencio).

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