la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 30 de mayo de 2011

Juan Lamarca / Por Antonio D. Olano

Eli Rodríguez de Es Radio entrega un galardón a Juan Lamarca
Homenaje de la Tertulia de la Mesa Redonda

Juan Lamarca
Por Antonio D. Olano
Madrid, 30 de Mayo de 2011
La Fiesta es una fiestas y, sobre todo en el mes de mayo en el que celebramos, ya jugando la prórroga que nos llevara hasta los primeros días de junio, de los festejos dedicados a San Isidro Labrador. La Fiesta se disfruta, y el que quiere disfrutar a veces se disgusta, mayormente en las Ventas del Espíritu Santo en donde, corrida tras corrida, el aficionado espera la multiplicación de los panes y los peces para salir satisfecho de la corrida nuestra de cada día.

Por la Puerta Grande salen los toreros que consiguieron un par de orejas y que, felizmente, no las han tenido que recoger en la enfermería.

Por ese portón del triunfo deberían salir, con discreta presencia, determinados ganaderos. Y una figura, la del presidente de la corrida, en ocasiones ovacionado o abucheado, según sus decisiones casi nunca arbitrarias, a las que les obligan toros y toreros.

Yo voy a referirme a uno de esos presidentes, con marchamo de gran figura: Juan Lamarca, que está ya en la historia del más hermoso espectáculo del mundo.

Lamarca lo jubilaron los seísmos de la envidia, que también es otra de las fiestas más españolas. En Envidiópolis, como llamaron varios escritores a España, somos tan adictos que hasta la utilizamos para expresar la admiración. Escuchamos y leemos “tengo envidia sana” si acepamos que la envidia es no solo una enfermedad sino una epidemia, tal afirmación equivale a decir: “tengo un tuberculosis sana”. O bien “sufro un cáncer sano” .Otra de nuestras fiestas es la de maltratar las sintaxis la ortografía y todas esas reglas de nuestro idioma el español, que no el castellano, pero la letra impresa puede con todo.

A ese gran hombre grande por taurino, grande en el heroico ejercicio de su profesión policial, grande por su amor por España a la que “ama por que le gusta”, grande por su bonhomia y conocimiento y defensa de los Toros. Llevó el “Círculo de amigos de los Bienvenida” a toda hispano América, sobre todo a Ecuador y Venezuela en donde la admiración y respeto por su talento, afición, y hombría de bien es bien conocida. Cada año se pasa temporadas enteras recorriendo los países que hablan piensan y quieren en español.

Saltaron las alarmas cuando leímos que en una encuesta oficial del Gobierno ecuatoriano se puso en entre dicho la Fiesta con gran raigambre en uno de los países más hermosos de la geografía Hispano- Americana los resultados fueron negativos y pedían que se prohibiesen los festejos. Juan Lamarca aclaró durante su emotivo discurso de gratitud por el homenaje que esta encuesta solamente era una consulta y que, además, solamente tuvo lugar en Quito. “Estoy seguro que nunca se prohibirá la fiesta en una tierra de toros, aunque de escasos toreros”.

También estaba presente José Luis Lozano ex torero y apoderado de primera fila y, con sus hermanos empresarios de la “Monumental” madrileña y también empresarios de diversos cosos. Ganaderos de postín y ahí están los “Alcurrucén” para demostrarlo. Los Lozano son, junto al desaparecido Manolo Chopera, los que más han contribuido al cuestionado festejo.

Manolo Lozano casado con una hermosa quiteña, Jimena, pasa varios meses en Ecuador. No solamente es entusiasta sino, por vía matrimonial un ecuatoriano mas. En estos momentos se encuentra en España se reafirma en que los toros y los toreros y los aficionados no desaparecerán de ese país.

El homenaje a Juan Lamarca fue masivo y emocionante (Celebrado en “Los Porches” de Rosales). Y además en el ruedo de la peña “la mesa redonda”, con más de diez años de vida, gracias a otro gran aficionado como es Nuño de la Rosa. Hicieron uso de la palabra varios asistentes. Como el espacio no se estira como una goma, me limitare a referirme a José Antonio Donaire cuyas palabras son además de doctas, una pieza dialéctica y literaria.

Pero brilló merecidamente y unánimemente Juan Lamarca.