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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 20 de mayo de 2011

Si cae Madrid, caemos todos / Por Ricardo Díaz Manresa


Si cae Madrid, caemos todos

Madrid con Talavante fue la primera del mundo. Con Manzanares y el Juli una más. Cuidado con los ardores de un público desacertado y de un presidente regalaorejas.

Ricardo Díaz-Manresa19- Mayo -2011

Cuidadito, cuidadito. Si cae Madrid, caemos todos. Dos caídas. Y darán igual los antitaurinos o las firmas ILP, PIL o PLI. El enemigo suele estar dentro. Como en Cataluña. Como en Palma. Dos plazas.

Salí muy contento con Talavante el día anterior, contento, con una Puerta Grande de Madrid muy justa. Hoy pienso lo contrario de la de Manzanares. Dos maneras de ver, de sentir, de sopesar y de pensar lo que debe ser Las Ventas. Por los regalos se va el prestigio. Es como abrir las compuertas de un embalse. Se tardó en llenar pero se vacía pronto. Llenar y vaciar, dos situaciones. Así es la vida.

Coño con el dos. Nos persigue este San Isidro.

Me acuesto cerca de las dos de la madrugada ante el Plus. O sea el dos. Veo otra vez la corrida de Manzanares tras verla en la plaza. Dos miradas para una sola opinión.

Me levanto prontísimo y leo a mi compañero Jorge Arturo Díaz Reyes en el mexicano Burladerodos. El dos que nos persigue. Y su fantástica frase : “Si cae Madrid, caemos todos”, que me ha brindado para este artículo. Dos verdades. La opinión completa y acertadísima de Jorge Arturo es la siguiente: “Van cinco orejas y dos Puertas Grandes en nueve corridas. De pronto el palco se ha puesto blando. No importaría tanto de ser en otra plaza. Pero en ésta, que rige los destinos del mundo taurino, la cosa es de reflexión. Si cae Madrid, caemos todos, señor presidente”.

Dos Puertas Grandes y dos condicionales : si…

La espada hizo el milagro. En otoño la espada de Juan Mora. En primavera, la de Manzanares. Dos espadas para dos grandes espadas. En esos dos casos, sin la sorpresa o la perfección, nunca se habrían cortado en Madrid dos orejas. Quizá ni una.

No fue una faena cumbre, dice Manzanares. Lo dí todo, dice también. Dos verdades.

Los dos comentaristas, o así, uno de ellos habla, grita y se expresa como un mozo de espadas, o peor, de Canal Plus, se extrañaron de que cayera la segunda. Ni la esperaban. Dos opiniones para dos orejas.

Dos Puertas Grandes seguidas.

Ni hubo unanimidad, alguien lo escribe, en la petición para el Juli ni para la segunda de Manzanares. Dios mío, unanimidad significa que la pidieron todos. Qué estocada al lenguaje. Dos unanimidades y… un jamón.

Para la decadencia –lo repito- no hacen falta las dos posturas de antitaurinos y firmantes enfervorizados, dos posturas para un mismo mal fin. Los taurinitos, los presidentitos y los tontitos paganinis quieren cargarse el tinglado histórico. No podrán.

Juli y presidente esta vez de acuerdo. Dos personas y un mismo objetivo. ¿Qué dirá ahora Julián de los presis “que tienen tanto poder” si recibe regalos así en Madrid?

Sí, dos regalos. La del Juli y la segunda de Manzanares.

Dos decisiones rapidísimas del presi sin pelo de tonto. De Fórmula Uno el pañuelo para el de Velilla y rapidita la primera de Manzanares ¿para que cayera la segunda?. Dos errores de velocidad y de criterio, según lo veo.

La primera del mundo, que no es la que era, a la vista está según lo de hoy, puede caer del pedestal. Con Talavante fue la primera, con Manzanares no. Dos pensamientos.

Dos petardos, salvo alguna excepción, de Núñez del Cuvillo. Ya casi olvidado lo de Sevilla, vuelve a ser Núñez del Novillo o Núñez del Tresillo (indigna o aburre). Dos corridas y dos apelativos poco gratos.

Ortigao Costa y Cuvillo, dos ganaderías, dos fracasos.

Dos ganaderías y las dos poco picadas. Puyazo y refilonazo. Otro dos.

Dos gritos del público : Manzanares aquí hay que ponerse (en el 3º) y hay que venir con corridas de toros (a Castella, creo que en el 2º)

Dos repeticiones de los indignados del público : Puummm, petardo. A los dos primeros espadas del cartel.

Otros dos petardos, el público y el presi.

En el Madrid de siempre, vuelta para una buena faena, oreja para una grande.

Dos orejas para lo excepcional y rabo para lo perfecto. Comparen con lo visto. De lo bueno a lo perfecto. Situaciones de dos en dos.
La estocada al sexto del de Alicante, en estado de gracia, fue absolutamente increíble. Entre las tres o cuatro mejores que he visto. Una oreja por la estocada, dicen. Y otra por la faena, intermitente, larga, incluso pesada pero elegante y valiente. Son dos. ¿en este caso una más una son dos?

Hace años escribí que, después de Antonio Ordóñez, el torero de más empaque que he visto es Manzanares hijo. Dos elegancias.

Y para seguir con el dos, hasta llovió en dos toros.

Antes, dos toros de ayer, al menos, habrían provocado el escándalo. Dicen los indignados : hasta hace poco no se hubiera cortado la segunda oreja y habría habido protestas generalizadas en algunos toros.

Manzanares abusa siempre del pico y se faja poco. Dos circunstancias que nadie dice.

Y dejemos ya el dos y pasemos al tres (de seguir así habrá rabos). Bueno, hasta el domingo, 22, dos doble, que votan en las urnas los que ayer votaron con los pañuelos. Esperemos que con más acierto.

Con rabos o sin ellos (que caerán –repito- a este paso), con una oreja de más o de menos, con una puerta más justa o no, seguiremos comiendo igual, durmiendo igual, y viviendo igual, pero sabiendo que los que sentimos el toreo vemos la crisis cada vez más cerca. Supongo que pasajera. Habrá otras generaciones de españoles más listos.
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