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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 22 de mayo de 2011

LAS VENTAS: Romped el muro estúpidos / Por Ricardo Díaz-Manresa

El presidente Julio Martínez
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Sigue el deterioro de la Plaza de Las Ventas.
Toros impresentables, orejas fáciles y público irreconocible

Romped el muro estúpidos

Por Ricardo Díaz-Manresa

21- mayo- 2011
Romped el muro, estúpidos, rompedlo. Lo único que queda.
Romped el muro que sostiene este tinglado.

Señores empresarios, cargaros Madrid con esos toros de pena.

Señores presidentes, cargaros Madrid con esas prisas para regalar orejas, tragar toros impresentables, favorecer a toreros, ganaderos y taurinos e incluso retrasar los avisos. Seguid haciendo lo posible contra los intereses del público.

Señores del público, desprestigiar esta plaza y hundirla, pidiendo orejas sin cuento, regalando puertas grandes y, sobre todo, no defendiendo al toro.

Romped el muro. Primero, el del toro, bastión de Las Ventas, que es lo que es por él. Traed sardinas, cucarachas, vacas lecheras y similares.

Manolo Chopera, el inolvidable, el mejor, reforzó el toro y lo criticaron. Los Lozano, mordaza del 7, lo rebajaron. Y los Taurodelta lo destrozan. Seguid, seguid así, y ya veréis lo que queda . Vuestro veedor, Zúñiga, ¿está ciego?. ¿Se puede traer animalitos como los de Núñez del Novillo, Ortigao, Puerto de San Lorenzo, Juan Pedro y Parladé? ¿Cómo eran los 13 de Garcigrande (es decir Garcipequeño) para colar al día siguiente esto? Echad al veedor que no ve.
El presidente Manuel Muñoz Infante
Señores presidentes, ¿qué os pasa? ¿quién os pone velocidad en los pañuelos para los trofeos, quién tanta tranquilidad para no aparezca el verde , quien que no miréis el rejoj, quien que traguéis tanto en los reconocimientos?. De estos tíos estoy pensando ya lo peor. Que me perdonen. No devolvéis toros con petición mayoritaria y dáis orejas sin ella. Ay, señores presidentes. Romped el muro. Y seguid admitiendo animales que tienen de toro sólo el certificado de la edad, supongo.

Señores de la empresa : romped el muro, que os da igual porque estáis hartos de billetes, de esos billetes que pagamos los santos inocentes del abono cautivo, de esos billetes que no es van a meter en la caja final. Joder las ilusiones de lo que queda de afición cuando resurge la esperanza. Comprad la de Garcipequeño, traed las dos muertas hace años de Juan Pedro y Parladé, curiosamente con alguno bueno ahora. Intentad estrellad a vuestro Talavante, el que está como nunca, y dad ejemplo de pésimos apoderados y a la vez de impresentables empresarios.

Ya véis el resultado. Después de dos puertas grandes, no se llena la plaza el tercer día con El Cid y Perera. Vended humo o ácido venenoso, según. La reventa ofreciendo a su precio para ese día. Sabían lo que hacían.


Señores apoderados, en este caso Choperita Chico, Matilla y LM Lozano, romped el muro, cargaros esto. Traed lo peor, fulminad la expectación, sumar más billetes en carteras que huelen , no tengáis el menor reparo en hacer sólo una vez una buena obra. ¿Qué digo buena?. Lógica. Seguid hundiendo el muro y después pedidnos firmas. Sumaros al Balañá de Barcelona y al argentino vil.

Señores del público: regalad orejas que desprestigian algo bueno que ha servido para mucho…Demostrad vuestra ignorancia total tragando toros que no lo parecen, indignaros –estúpidos- porque den un aviso de recuerdo, partida de ignorantes que a lo mejor es la primera vez que pisáis una plaza.

Señores “comentaristas” de televisión, con minúscula. Cargaros esto. Todo os parece bien. Debe pasar don Caballero de “mozo de espadas” oral a presidente, con minúscula, y así dará un interminable número de orejas. Seguid así enseñando al mundo taurino lo poco que queda de Las Ventas y después quejaros de los catalanes. No defended más que vuestro negocio. Hasta mi hijo mayor, que es algo aficionado, me llamó por teléfono para alarmarse por la oreja de Castella. Cantad todo, lo bueno, lo malo, lo regular. Romped el muro. Extrañaros en principio de las orejas fáciles y después cantarlas.

Y señores críticos, los cariñosos claro, no defended esto. Dejad que ceda al muro. Os quedaréis sin nada.