la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 20 de mayo de 2011

Resurge "El Cid" por naturales / Por Juan Miguel Núñwez / EFE

´Manuel Jesús "El Cid" (Fotografía burladero.com)

Resurge "El Cid" por naturales
 
Juan Miguel Núñez
Madrid, 19 may (EFE).- Un importante "Cid" en lo que es su especialidad, el toreo por naturales, cortó hoy una oreja al hacer vibrar la plaza de Las Ventas, en una faena y triunfo que le devuelve todo el crédito de sus mejores tiempos.
 
DISFRUTA "EL CID" TOREANDO, Y CONTAGIA
 
Vuelve "El Cid" por su fueros. Y otra vez gracias al prodigio de su izquierda. Un triunfo que se le resistía, al plantear la faena a derechas, pero que finalmente fue posible a partir de la cuarta tanda en la muleta, cuando por fin cuajó unos naturales de mucha hondura.
Tomó vuelo la faena, y de qué forma. Crujió la plaza. Muy encajada la figura, el cite con el medio pecho y la muleta adelantada para enganchar al toro allí, y despacito, ceñido y con regusto, vaciar la embestida muy atrás.
Perfecta la posición de toro y torero en cada remate, de forma que no hubo interrupción entre pases. Ritmo y unidad, la emoción de la quietud y la ligazón, y el embrujo de "lo jondo". Algo inenarrable "El Cid" toreando al natural.
Se le vio disfrutar. Ésa fue la primera sensación. Y el contagio que enseguida produjo, su inspiración y mando, su aplomo y su sandunguera mano izquierda. Tres tandas al natural, tres, a cuál mejor. No vale decir que fue faena a más, puesto que desde el primer cite por el izquierdo y hasta que montó la espada, el nivel se mantuvo siempre muy alto.
En un santiamén las lanzas se habían tornado cañas, porque, momentos antes, la plaza le censuró las dudas e indecisiones, la rapidez y el paso atrás, consecuencia de las perversas reacciones que tuvo el toro por el pitón derecho.
Muy bien "El Cid" cuando se hizo con la situación, echando a volar la faena. Fue algo grandioso, y desde luego de mucho mérito por el contexto de la tarde. Lo prueba que no hubo una sola discrepancia en la vuelta al ruedo enarbolando el trofeo: la oreja de más peso en lo que va de feria.
No vale la pena detenerse en la anterior faena a un toro cogido por alfileres, que tomaba los engaños a media altura y sin aguantar dos pases seguidos.
 
Tampoco hubo "ruidos" con Perera a pesar de lo valiente que estuvo con un lote muy complicado. Su primero, manso y "metiéndose" por los dos pitones, distraído a la salida de cada muletazo, terminaría parándose.
Al final de la porfía, larga y muy sincera, al buscar Perera "el arrimón", salió por los aires en una espeluznante voltereta. Tremendo palizón. Volvió a la carga sin mirarse, pero ya el toro se refugió en la querencia, y fue imposible.
En el quinto, más de lo mismo. Toro incierto, mironcete, al que había que aguantar mucho para obligarle a tragarse los muletazos de uno en uno. Un toro que no dejó desahogos, haciendo hilo entre pases, sin atender los cites o "toques" con la muleta.
 
También el primer toro de Luque se venía andando, cuando no tardeaba y miraba mucho, otra veces parándose a mitad del muletazo. Una papeleta que Luque resolvió asimismo por la vía del valor, aunque la faena no llegó a nada.
El sexto se negó en redondo, y eso que le cuidaron mucho en el caballo, sin apenas castigarle. El que quiso mucho otra vez fue el torero, pero de nada sirvió. EFE
 
FICHA DEL FESTEJO.-
Cuatro toros de "El Puerto de San Lorenzo", aceptablemente presentados, mansos e inciertos a excepción del cuarto, que tuvo un buen pitón izquierdo; el tercero fue un sobrero de Salvador Domecq, flojo y deslucido; y el quinto, sobrero también al ser devuelto el segundo y correrse tuno, de Carmen Segovia, incómodo.
Manuel Jesús "El Cid": dos pinchazos y estocada (silencio); y estocada algo tendida y trasera, y descabello (oreja).
Miguel Ángel Perera: pinchazo y estocada desprendida (ovación tras aviso); y pinchazo, estocada y dos descabellos (silencio tras aviso).
Daniel Luque: pinchazo y otro hondo (silencio); y estocada (silencio).
 
En cuadrillas, Joselito Gutiérrez se desmonteró tras banderillear al quinto, invitando a compartir la ovación a Guillermo Barbero.
 
Hubo lleno sin apreturas en tarde entoldada.