la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 3 de mayo de 2016

El Pana, especie protegida / Por Paco Mora



Si torea como me temo porque necesita ganar dinero, ya que los románticos como él no suelen cultivar la virtud del ahorro, deberían buscarle un acomodo que le dispensara de la obligación de jugarse la vida para poder vivirla.

El Pana, especie protegida

“El Pana” está en coma inducido a consecuencia de una voltereta en Ciudad Lerdo que le dañó la columna vertebral y las cervicales. Esa es la noticia. Pero la consecuencia que habría que extraer de ese lamentable “accidente de trabajo” es que el veterano coletudo, el último torero “distinto” de México, con sus sesenta y muchos años y sus escasas facultades físicas hace tiempo que no debería vestirse de luces. No digo que la afición mexicana le declare monumento nacional o especie protegida, pero si torea como me temo porque necesita ganar dinero, ya que los románticos como él no suelen cultivar la virtud del ahorro, debería subvencionarlo o buscarle un acomodo que le dispensara de la obligación de jugarse la vida para poder vivirla.

Sólo he visto torear a El Pana en directo en un mano a mano con Morante de la Puebla en el Palacio de Vistalegre de Madrid y en una corrida de la Feria de Cuenca. Y la verdad es que en ambas ocasiones -y ya han pasado unos años- se le veía muy mermado de facultades, aunque adobó sus actuaciones con sus clásicas “genialidades”. En la de Madrid tanto Morante como El Pana llegaron tarde a la plaza y creo recordar que ambos hicieron el paseíllo fumándose un buen veguero y el mexicano con su sarape al hombro. A nadie decepcionó el espectáculo, y salvando la sideral distancia entre el de Apizaco y el de La Puebla aquello fue algo “sui generis” digno de ser visto.

Los mexicanos ya tuvieron un Silverio Pérez, aquel “gozo de las mujeres y tormento de los hombres”, que murió de viejo y ha pasado a la historia como el torero más artista del país de Moctezuma. Nunca perdió el gran Silverio su aureola de artista soberano. Ni siquiera aconsejando al público de la Plaza México “no me lo irriten”, cuando abroncaba a Manolete por llegar de la España de Franco. Que eso en México, país de acogida de los republicanos de la diáspora de la Guerra Civil española, tenía su aquel…