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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 7 de junio de 2017

27ª de San Isidro en Madrid. Talavante y Ureña dieron contenido triunfal a la desigual corrida de Victorino / por J.A. del Moral




El extremeño cortó una valiosa oreja del toro más noble de la tarde que fue el segundo. Y el murciano protagonizó una emocionante lucha sin cuartel con el muy bravo, encastado y más difícil quinto, perdiendo otra oreja con el descabello. Ureña dio una vuelta al ruedo. También debieron concedérsela al toro. Urdiales pechó impotente con los dos más difíciles de la corrida, fieles a las famosas alimañas de esta ganadería.

Talavante y Ureña dieron contenido triunfal 
a la desigual corrida de Victorino

J.A. del Moral · 07/06/2017
Madrid. Plaza de Las Ventas. Martes 6 de junio de 2017. Vigésimo séptima de feria. Tarde veraniega con lleno total.

Seis toros de Victorino Martín, bien aunque desigualmente presentados en el tipo y pelajes característicos de esta ganadería. Dieron vario juego, destacando por noble el segundo y el bravo y temperamental tercero. Muy difícil el que abrió plaza. Equívocamente bravo y asimismo muy difícil el cuarto. Manejable por el lado derecho y muy a menos el quinto. Y muy áspero el sexto.

Diego Urdiales (verde botella y oro): Pinchazo yéndose, otro hondo atravesado tendido y trasero, dos pinchazos hondos más, casi entera atravesada trasera y dos descabellos, pitos. Pinchazo y estocada caída trasera, pitos.
Alejandro Talavante (grosella y oro): Estocada trasera y descabello, oreja. Media tendida trasera, dos pinchazos y trasera, pitos.
Paco Ureña (caña y oro):Trasera caída saliendo desramado y tres descabellos, dos avisos y vuelta al ruedo tras ovación al toro en su arrastre. Pinchazo y estocada, ovación. 
A caballo destacó Pedro Iturralde al picar al tercer toro.

No sé cuál fue el único toro que se salvó del primer reconocimiento. El primero que me lo dijo, pidió total discreción. Pero cuando me lo contaron varias personas más, el secreto ya había corrido a voces. Total, que cinco de los seis elegidos en principio por el ganadero, se fueron al campo. Y en sus lugares, se corrieron otros cinco forzosamente desiguales aunque hubo de todo como en botica. El gran prestigio de esta ganadería lleva aparejada la expectación y, por consiguiente, los avatares que suceden en los reconocimientos. Es el peso de la bien ganada fama de esta divisa. Para bien y para mal.


Tras el primer petardo de un Diego Urdiales impotente frente a la alimaña que se corrió en primer lugar, cambió por completo la decoración con un segundo toro justito de fuerza pero lo suficientemente noble para que Alejandro Talavante volviera a triunfar por tercera vez en su intensa participación en esta feria. Además, hizo el paseo como si tal cosa después de haber sido cogido y herido en su segunda comparecencia. Talavante volvió a dar la alta medida que mantiene en la presente temporada, afirmado como el más regular triunfador del larguísimo ciclo isidril aunque dos de los protagonistas le han superado en calidad, Ginés Marín y más especialmente el incombustible gran maestro e increíblemente pletórico Enrique Ponce.

La faena de Talavante, iniciada por naturales en el platillo del ruedo, adquirió altos muchos quilates, de menor cantidad cuando se echó la muleta a la mano derecha para terminar de nuevo al natural con sembrado cierre muy variado. Arrucina, dos pectorales seguidos sobre ambas manos, molinete, otro de pecho y ayudados por bajo inmediatamente antes de igualar. El público vivió entusiasmado esta faena y premió con una valiosa oreja al extremeño pese al descabello que siguió a un estoconazo trasero.


Urdiales con el cuarto toro, por todo similar al mitin que ya había pegado el diestro riojano para abrir boca en su desgraciada tarde, cometió el inmenso error de colocar al toro muy lejos en la suerte de varas haciendo creer a la gente que el que iba a ser un barrabás irredento había acudido alegre y veloz a cada puyazo y que, por ello, iba a ser bueno en la muleta. Al contrario, acabó en alimaña.

Alejandro Talavante tuvo que apechar con un quinto que para nada cumplió el refrán. Muy castigado en varas, esperó mucho en banderillas y llegó manejable por el lado derecho en la muleta. Talavante se equivocó, como tantos otros, en no apurar el mejor pitón y pienso que a sabiendas de que el animal no iba a colaborar igual por el lado izquierdo. Cuando volvió a derechas, ya no hubo más bueno que hacer. El error de casi todos. Tras no acertar pronto con la espada fue pitado. Hombre, Alejandro, esto no puede sucederte a ti…


Paco Ureña salió a por todas como siempre. Se aquietó muy templado en el saludo por firmes verónicas en el saludo del tercer toro y vio como vimos todos los presentes cómo se comportó muy pronto y bravo en el caballo, magníficamente montado por el gran picador Pedro Iturralde que fue ovacionado tras sus dos modélicos puyazos. Fue este tercero un toro muy temperamental y nada fácil de torear. Ureña no ahorró esfuerzos en una desigual aunque muy emocionante faena en la que luchó sin desmayo. Un toma y daca realmente emocionante que no tuvo premio tras una estocada de la que Ureña salió desarmado y perseguido a la carrera. Tuvo que descabellar con tres golpes llegando a escuchar un par de avisos por lo que no fue premiado con una oreja ganada a sangre y fuego. El toro fue ovacionado con fuerza en su arrastre, debieron concederle una vuelta al ruedo, y Ureña cumplió otra compensatoria de su brillante esfuerzo.


Al sexto le pegaron mucho en varas y llegó muy difícil a banderillas. Los peones pegaron un mitin incapaces de clavar los garapullos en sucesivos intentos que la presidencia debió cortar porque en estos casos es debido cambiar antes el tercio. Ureña tuvo que apechar con otro animal muy complicado en la muleta. Tragó quina sin desmayo y fue muy aplaudido en la despedida de otra guerra sin cuartel.