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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 15 de junio de 2017

En qué quedó la feria de San Isidro 2017 / por J.A. del Moral



7 Puertas Grandes, 30 orejas cortadas, 10 encastes, 2 toros de vuelta al ruedo y 628.001 espectadores, son algunos de las cifras que arroja la Feria de San Isidro 2017.


En qué quedó la feria de San Isidro 2017

J.A. del Moral · 15/06/2017
Una vez más, la feria llamada por algunos “Mundial del Toreo” pasará a la historia más por lo bueno que por lo malo porque lo mejor queda siempre en la memoria de los aficionados y lo peor pasa al olvido indefectiblemente. Hagan la prueba si es que se acuerdan de cómo fueron las de los últimos cincuenta años. Lo que todos recordaremos son las grandes faenas de la grandes figuras de cada época, las de otros espadas que rompieron en verdad triunfalmente, el juego que dieron los toros con los que lo consiguieron y lo que lograron los menos frente a reses que, en principio, no parecieron prestarse a ningún lucimiento que también son las menos y de ahí el gran mérito que añadieron a su palmarés.


El último que ha conseguido triunfar con toros buenos y malos, incluso pésimos, ha sido Enrique Ponce. En su caso con una sola actuación en la pasada feria. Esta es la principal razón por la que yo voté a Ponce como triunfador del ciclo isidril 2017. Y no solo por eso. También porque, a estas alturas de su larguísima carrera – ya 28 años consecutivos como matador de toros sin descanso y en continuo progreso -, al buen toro que le correspondió de su lote de Domingo Hernández lo toreó como nadie actualmente consigue hacerlo – su pasmosa facilidad y su elegantísima naturalidad por delante -, y con el malísimo también le hizo lo que nadie más que Ponce puede llegar a hacer por su enorme valor que siempre tapó y continúa tapando su indiscutible inteligencia. ¿Por qué creen sus detractores que, pese a fallar a espadas, el en su inmensa mayoría enfervorizado público pidió la oreja de ambos oponentes y salió a hombros en loor de multitudes?…

El resto de las mejores faenas que hemos visto y gozado en la feria, se consiguieron con toros estupendos, varios de los mejores que se han lidiado. Y muy pocos más podrán presumir de haber estado por encima de reses malas sin llegar a triunfar. Como por ejemplo, Paco Ureña con el sexto toro de Victorino Martín.


De entre los que más se han lucido indiscutiblemente, cabe mencionar en primer lugar a Ginés Marín y a Juan del Álamo ambos autores de dos grandísimas faenas bien rematadas con la espada y merecedores de una y dos orejas respectivamente que les concedieron, así como haber podido salir a hombros por la puerta grande. Juan del Álamo por haber cortado otra oreja bastante menos merecida que la anterior que debieron ser dos. El presidente de esa tarde le robó la segunda sin ninguna razón. Digamos de paso, que algunos presidentes fueron muy injustos y provocaron enormes protestas por no conceder orejas mayoritariamente solicitadas.


En la zona de triunfadores que no pudieron salir a hombros, destacar en primer lugar a Alejandro Talavante que cortó una oreja en cada una de sus actuaciones, bien es cierto que no a la gran altura de otras veces aunque en su haber. También El Juli que estuvo magistral con dos toros de Alcurrucén. Y asimismo Roca Rey que cuajó una excelente faena una vez que el toro de Victoriano del Río con el que la consiguió fue tardíamente descubierto por el limeño cuando el animal, que empezó huyendo de su propia sombra, se fue a donde más a gusto se encontró, delante de la puerta de chiqueros. En esta misma corrida cuajó una perfecta faena Miguel Ángel Perera, premiada con valiosa oreja. Otra bien ganada cortó Sebastián Castella frente a un extraordinario toro de Jandilla que fue toro de dos y hasta de indulto en plazas de menor categoría. Y otra más, David Mora, de otro animal de superiores características, quizá el mejor con mucho de la corrida de Domingo Hernández. Otra actuación de dos orejas – le robaron la segunda – fue protagonizada por Antonio Ferrera en la corrida de Las Ramblas. Al principio de la feria, también cortó una oreja Morenito de Aranda de un toro de El Ventorrillo.


El torero peor tratado por el sector intransigente y por la presidencia, obediente a los reventadores, fue El Fandi en la corrida de Fuente Ymbro. En esta misma corrida, José Garrido pedio una oreja por fallar a espadas.

Los fallos más lamentables que marcaron la feria para mal corren por cuenta del pésimo juego que dieron no pocas corridas. Tendremos que reconocer que fueron demasiadas. El petardo de los Cuadri, de los de Adolfo Martín y de los de Miura deparó una gran desgracia para todos. Para la empresa, para los propios ganaderos afectados, para los toreros que tuvieron que sufrir los fiascos y, por supuesto, también para la afición y para todos los que asistieron a estos desdichados festejos sin ser especialmente entendidos.

Y entre las alegrías que tenemos sumadas respecto al buen juego de algunas corridas que no fueron aprovechadas como merecieron, se llevó la palma la santacolomeña de Rehuelga, procedencia directa de los famoso Buendías. Un gran debut en la resurrección de un encaste histórico.

No ocurrió lo mismo en las dos estupendas corridas de Alcurrucén, en mi opinión la ganadería triunfadora del ciclo con notable diferencia que nos enviaron varios toros con presencia, esencia y potencia.

Por lo que respecta a la asistencia y al comportamiento del público, las cifras ofrecidas por la empresa hablan por sí mismas:

San Isidro 2017 tuvo un incremento de 799 abonos y el récord histórico de 40.000 entradas vendidas en el primer día. Un ciclo continuado de 32 días en el que destacan las 9 tardes de No hay billetes y que ha contado con una asistencia media de 19.625 espectadores cada día, lo que supone más del 83% del aforo total de la plaza de toros de Las Ventas en cada festejo.

7 Puertas Grandes, 30 orejas cortadas, 10 encastes, 2 toros de vuelta al ruedo y 628.001 espectadores, son algunos de las cifras que arroja la Feria de San Isidro 2017.

Respecto al comportamiento del público, anotar que en las corridas con lleno total, predominó la mayoritaria presencia y la opinión de los espectadores más entendidos. Y aunque los sectores contestatarios se han extendido y esparcido, no han pesado tanto como antes.