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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 30 de junio de 2017

La falaz y perniciosa Ideología de Género / por Rafael Comino Delgado


Ideología de Genero (IG), esa falaz y perniciosa corriente que está haciendo tanto mal a la humanidad, a la sociedad de nuestros días, con especial virulencia a los niños y adolescentes, y muy especialmente en España, donde ha encontrado un campo abonado principalmente en la izquierda política

La falaz y perniciosa Ideología de Género

Rafael Comino Delgado
Catedrático de la Universidad de Cádiz
Desde que el primer ser humano puso el pie sobre la Tierra, gracias a Dios, los hombres y las mujeres somos diferentes tanto anatómica como fisiológica y psicológicamente. Y somos diferentes precisamente para complementarnos no para uno de los dos ser superior sobre el otro, que no lo es. Y estas diferencias son evidentes, están ahí, pueden verse, pero los de la Ideología de Genero (IG), esa falaz y perniciosa corriente que está haciendo tanto mal a la humanidad, a la sociedad de nuestros días, con especial virulencia a los niños y adolescentes, y muy especialmente en España, donde ha encontrado un campo abonado principalmente en la izquierda política, a veces por ignorancia y a veces para obtener un beneficio que no es otro que el vivir a costa de los demás, mediante subvenciones para resolver problemas inexistentes.

Pues bien, esa IG viene a decir "que hombres y mujeres somos exactamente iguales, y que las diferencias que vemos y/o percibimos entre ambos solo son fruto de la educación sexista, de los roles que se les han venido inculcando a lo largo de los siglos, y que la Naturaleza, la Biología, la Fisiología y la Psicología nada tienen que ver con ello".

Pero nosotros , y cualquier persona normal, vemos que hay diferencias reales, anatómicas, psicológicas, pero ellos las niegan y nos maldicen, nos tachan de retrógrados, de machistas y nos proscriben, predicando que somos un peligro para la sociedad, para el progreso, que debemos ser eliminados.

Sus ideas no tienen base científica alguna, sino todo lo contrario, ocurre que la ciencia verdadera machaconamente demuestra que es justamente lo contrario de lo que pretende la IG, y ante ello los defensores de tamaña falacia y perniciosa teoría responden que:

a) La Naturaleza, la Biología, no es lo que es sino lo que ellos dicen que es; b) Que lo que nosotros vemos no es la realidad, pues nuestros ojos y nuestra mente está deformados por la educación sexista de tantos siglos.
c) Cuando una mujer dice que ella no quiere ser como un hombre, que le gusta ser mujer, diferente a los hombres, la tachan de ignorante, de esclava del machismo que, dicho sea de paso, no saben lo que es.
d) Cuando se les pide que recurran a la razón, a la ciencia verdadera, responden que su ideología no tiene que someterse a discusión alguna, a demostración alguna, que es la verdad porque es la verdad, y continúan mostrando como único, y ya inexistente, argumento la "maldita educación sexista".
e) Cuando se les dice que hombres y mujeres tenemos cromosomas diferentes, cuerpos diferentes, genitales diferentes, hormonas diferentes, gustos diferentes, capacidades diferentes pero complementarias, inmediatamente niegan sin prueba alguna, que nada de eso influya en nuestro comportamiento que, vuelven a insistir, viene determinado por la educación sexista. Cuando hay ya infinidad de estudios científicos que demuestran como cerebro masculino y femenino son diferentes, cada uno con sus características propias, pero ninguno superior al otro sino, gracias a Dios, complementarios. ¡Imposible razonar con ellos!

En las guarderías infantiles y en los colegios pretenden, y muchas veces lo logran, obligar a los niños a jugar con juguetes que no les gustan (les gustan a las niñas) e igualmente ocurre con las niñas, para demostrar que llevan razón.

Cuando se les responde que somos diferentes hombres y mujeres, porque así lo ha dispuesto la Naturaleza, precisamente para que superviva nuestra especie, inmediatamente nos vuelve a caer un chaparrón de adjetivos descalificativos, entre los cuales el más suave es "machista" y en muchas ocasiones "fascista"

Esa es la sociedad en la que vivimos hoy día en el llamado primer mundo, si bien, y como ya apuntábamos, en España la IG ha echado profundas raíces y se ejerce con especial agresividad, hasta el punto de generar odio hacia aquellos que se niegan a someterse a su falsa doctrina.

Recuérdese, al respecto, que "cuanto más se desvíe una sociedad de la verdad, más odiará a aquellos que la proclaman" (George ORWELL). En nuestro país, gran parte de la sociedad se ha desviado muchísimo de la verdad biológica y por eso también odia mucho a los que defiende dicha verdad, que es la que es, por mucho que quieran cambiarla, porque el Supremo creador de todo, o si quieren la Naturaleza, así lo ha dispuesto.

Si todos los defensores de la IG, es decir, del igualitarismo en todo entre mujer y hombre, estuviesen de aquí al día del juicio final diciendo que somos iguales seguiríamos siendo diferentes, al igual que si todos ellos dijeran que el Sol da vueltas alrededor de la Tierra, seguiría siendo al contrario.

Creemos que en este tema, nuestra sociedad está sufriendo el llamado síndrome de Solomon: "Llega un momento en que aun viendo la realidad ( viendo lo que dice la Biología) y lo falso de lo que dice una mayoría (en este caso los de la IG), se acaba aceptando lo erróneo para no desentonar de la mayoría"
La presión social, tan empleada por la ideología populista, marxista, ha cumplido el objetivo que persiguen los ideólogos de género. No olvidemos que la filosofía de la IG tiene sus raíces en el materialismo, neo-marxismo y existencialismo ateo.

Bien, pero, ¿por qué tanto empeño en cambiar la realidad y hacernos ver que lo negro es blanco y lo blanco negro? ¿que ganan ellos con eso? Pues naturalmente que ganan. 

Entre los defensores de tal ideología hay dos grupos: 
Uno, los verdaderamente convencidos, los que han sufrido tal lavado cerebral que se lo creen y lo aceptan sin razonar, incluso volviendo los ojos ante la realidad contraria (pensando que así llegará la liberación total del hombre, que serán verdaderos dioses), y otro grupo, mucho más pequeño, que son los lideres, los que no se creen lo que defienden, pero lo hacen porque obtienen un beneficio muy sustancioso. Tan sustancioso que viviendo del cuento de la IG hay muchísima gente en el mundo (viviendo de subvenciones para resolver problemas inexistentes) y, proporcionalmente más en España, hasta el punto de que ya se habla de "industria del genero", por la gran cantidad de dinero que mueve.

Pero mucho más nocivo que el hecho de tener que subvencionar, con nuestros impuestos, toda esta falacia, es el terrible, y a veces irreversible, daño que está haciendo a la sociedad, sobre todo a los más jóvenes. El objetivo fundamental de la IG es, además de eliminar la diferencias entre hombre y mujer (incluidas las biológicas y psicológicas, cosa imposible) eliminar, destruir, la familia, empezando por prohibir las palabras padre y madre. Pueden prohibir todo lo que quieran, y cambiar las palabras, porque el vocabulario lo admite todo, pero una pareja homosexual jamás será un matrimonio (que por definición es entre un hombre y una mujer) y jamás podrá engendrar un hijo.

El indigente intelectual, pero saturado de maldad, Sr. Zapatero, ya eliminó lo de padre y madre sustituyéndolo por progenitor A y progenitor B, y recientemente en Andalucía, bastión de la IG, sustituyen padre y madre por "persona guardadora 1 y 2", para así no ofender al loby de gays y lesbianas. Es decir que los hijos no son engendrados, gestados, paridos, amamantados, cuidados, atendidos, queridos, educados, sino "guardados" como si fuesen cerdos, cabras u ovejas. 

En la comunidad Valenciana, gobernada por PSOE, Compromís y Podemos, proponen no decir niños sino "criaturas" y no decir médicos sino "personal facultativo", para evitar un lenguaje sexista.

Pero es que los políticos de la Junta de Andalucía y de la Generalidad Valenciana, que han decidido cambiar las palabras padre y madre por "persona guardadora 1 y 2", para no ofender a una minoría que son los "gays y lesbianas", o sustituir niño y niña por "criatura", para no ser sexistas, ofenden a una mayoría que queremos seguir siendo "padres y/o madres", y en modo alguno guardadores. Y también queremos decir a nuestros hijos y nietos niños o niñas y no criaturas. 

¿Por qué no tienen en cuenta esto los mencionados políticos? Por algo será. Pero solo se me ocurren dos posibilidades, muy concretas: o son intelectualmente muy deficientes (como dice Perez Reverte, tontos y tontas) o bien obtienen algún beneficio de ello. Claro que también pude ser por ambas posibilidades.

En cualquier caso, está muy claro que el loby gays-lesbianas y, en general , los de la IG, disponen de dinero en abundancia, gran parte de él obtenido de subvenciones con nuestros impuestos, y ya se sabe, "cuando fluye el dinero la razón debe ocultarse porque molesta" y además, seamos realistas, el dinero puede cambiar voluntades.

Por eso es muy importante que los padres estén muy atentos a lo que se enseña a sus hijos en los colegios sobre estos temas, pues corren el riesgo de quedar estigmatizados para toda su vida, si caen en manos de profesores defensores y difusores de la IG
Qué los padres verdaderamente responsables jamás permitan la destrucción de la mente de sus hijos de la forma tan mezquina y vil como están haciendo en muchos colegios!
¡Que los padres y las familias rechacen en sus casas y en sus ámbitos de influencia estas ideas descabelladas, que solo tienen por objetivo destruir la familia y, en general nuestra civilización occidental!